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domingo, junio 21, 2026

El apagón de Venezuela

Por: Fernando Luis Egaña…

No se trata de una amenaza cercana o de una eventualidad que esté próxima a ocurrir. No. Se trata de una realidad cotidiana que padecen 30 millones de venezolanos, con la sola excepción de los núcleos de la boliplutocracia, cómodamente instalados en sus burbujas de poder. Y no sólo me refiero, claro está, al apagón en el sentido convencional o eléctrico. Me refiero, además, a cualquier otra dimensión del decaimiento o devastación de la vida venezolana, tanto en lo personal, familiar, comunitario y nacional.

El ministro del ramo que iba a “estabilizar el sistema”, se fue de embajador a un país europeo, y la debacle a su cargo se profundizó y extendió. La propaganda le atribuye toda la culpa al “fenómeno del Niño”, aunque bien se sabe que la responsabilidad negligente y dolosa está en el “fenómeno de la revolución”. Cuándo el predecesor empezó su primer gobierno, por allá en 1999, Venezuela se auto-abastecía de energía eléctrica y exportaba a Colombia, al tiempo que avanzaba planes de exportación a Brasil.

Con el paso de la incuria “revolucionaria”, el sistema de generación y distribución se fue deteriorando gravemente, y las decenas de millardos de dólares que se aprobaron al respecto, se fueron casi todos por las cañerías de la corrupción boliburguesa y en especial, bolichica. ¿Consecuencia? Venezuela está en proceso de apagón, con algunas regiones prácticamente a oscuras, y con otras a punto de colapso definitivo, incluyendo a Caracas. Con las baterías apagadas o al mínimo, no parece que pudiera funcionar ninguno de los 14 motores económicos anunciados por Maduro.

Y acá llegamos al llegadero: el desgobierno de Maduro y la hegemonía que representa. Tiene apagada o en oscurana a la economía venezolana, comenzando por Pdvsa. El apagón en derechos humanos es masivo y la extrema situación de violencia criminal tiene en vela al conjunto de los venezolanos. La única luz que se otea en el horizonte, es el cese del referido desgobierno y la posibilidad de un cambio sustancial en lo político y económico-social.

La mega-crisis es apremiante. Sus tiempos no son los mismos de los cabildeos para acordar procesos jurídico-políticos que se orienten hacia la ansiada salida constitucional. El apagón de Venezuela, repito, no es un hecho probable en el futuro cercano. Es el padecimiento cotidiano de este pueblo que sufre y lucha por sobrevivir.

flegana@gmail.com

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