En los últimos días, un fragmento grabado en Catania (Sicilia) durante el 900.º aniversario del regreso de las reliquias de Santa Águeda ha sacudido las redes sociales. En él se observa al arzobispo de la diócesis manipulando con guantes y besando el cráneo de la santa mártir antes de depositarlo en su relicario de plata.
Para la mirada del espectador digital, la escena resulta chocante y hasta macabra. Ante una imagen así, surge de forma natural una conmoción personal profundamente respetable; a los muertos hay que dejarlos descansar en paz en un campo sagrado. Quien piensa así debe entender que es solo su opinión, pues hay una historia inmensa detrás que supera los puntos de vista individuales. Sin embargo, este acontecimiento es una razón más para reflexionar sobre la época en la que vivimos y que las redes sociales son una ventana al mundo, pero una trampa para la mente.
Hay que reconocer que las redes sociales son un motivo importante y una gran herramienta para informarnos, descubrir tradiciones lejanas y reconocer lo que hay en el mundo actual. Pero también nos enfrentamos a una sobrecarga de estímulos donde la información es tanta que nuestro cerebro la digiere a demasiada velocidad, sin tiempo para procesarla.
Un video de pocos segundos nos muestra la superficie, pero elimina siglos de contexto. Por eso, esta es una oportunidad más para entender que más que informarnos, es necesario formarnos. Necesitamos cultivar el criterio en la cultura, la teología, la religiosidad popular y el magisterio de la Iglesia para no quedarnos atrapados en el juicio apresurado de la pantalla.
Cuando nos formamos en la doctrina y la tradición, los conceptos se aclaran para evitar confusiones y malos ratos.
1. La Adoración (Latría): Se rinde única y exclusivamente a Dios. Adorar a un ser humano o a sus restos sería, desde la doctrina cristiana, un acto de idolatría.
2. La Veneración (Dulia): Es el respeto y la honra que se rinde a quien ha sido un ejemplo supremo de fe. No se rinde culto al hueso por su materia física, sino a la memoria y al testimonio de la persona que habitó ese cuerpo.
3. El Beso (Cariño y cercanía): El gesto del obispo no es una imposición litúrgica, sino una manifestación puramente humana de afecto y gratitud. Es el mismo impulso que lleva a alguien a besar la fotografía de un ser querido que ya partió, un vínculo de amor y respeto.
El gesto del obispo en Catania no es un hecho aislado ni estrafalario, sino algo presente en el corazón de la liturgia diaria. En el altar de cada catedral, parroquia o capilla hay custodiada una reliquia de un santo, alguna parte de su cuerpo. Cada vez que el sacerdote comienza la celebración de la Eucaristía, lo primero que hace es venerar el altar con un beso, saludando precisamente el lugar donde reposan las reliquias de aquel santo al que fue dedicado ese templo o que custodia la mesa del sacrificio.
Esta devoción cobra un sentido aún más profundo al ponerla en diálogo con la primera lectura del pasado viernes 21, el profeta Ezequiel (Ez 37, 1-14) y la visión del valle de los huesos secos. Ante un campo lleno de restos mortales desarticulados, Dios le pregunta al profeta «¿Podrán revivir estos huesos?». La teología cristiana por medio de la sagrada Escritura enseña que los cuerpos de los santos no son «basura biológica», sino templos del Espíritu Santo destinados a la resurrección final. Al besar el cráneo o el altar con las reliquias, la Iglesia no rinde culto a la muerte ni a la descomposición, sino que proclama su fe en que la muerte no tiene la última palabra. El relicario de plata no busca interrumpir la paz del difunto, sino custodiar con la máxima dignidad el testimonio de quien dio su vida por la fe.
Apreciar el valor del descanso en la paz de la tierra sagrada y comprender la devoción histórica a las reliquias son posturas que nacen del mismo principio; la dignidad sagrada con la que miramos la vida de quienes nos precedieron. La clave está en no dejar que la prisa de las redes sociales nos ciegue, buscando siempre la formación cultural, teológica y espiritual para mirar la realidad con verdadero respeto y profundidad.
Pbro. Danny Xavier Peña Dávila
León – España
25-08-2026



