Por Andrés E. Mora M…
Rocky Marciano fue para el boxeo, lo que Venezuela – hasta no hace mucho – fue para los Juegos Deportivos Bolivarianos.
Ante la aseveración anterior es muy probable que muchos de los amigos lectores, si no todos, se pregunten ¿Qué le pasó a este? ¿Se volvió loco? ¿“Se fumó una lumpia”? ¿“Qué tiene que ver el culo con las pestañas”? Esta última expresión muy común en Venezuela para recalcar que dos cosas nada tienen que ver una con la otra… Pero ese no es el caso aquí. Veamos
Marciano, oriundo de Brockton, Massachusetts y cuyo verdadero nombre fue Rocco Francis Marchegianoue, ha sido el único campeón mundial de peso pesado invicto en la historia del boxeo. Ganó todos sus 49 combates profesionales, de los cuales 43 fueron por nocaut. Venezuela en los Juegos Bolivarianos, por su parte, hilvanó una seguidilla de 13 triunfos – de la IV edición (Barranquilla, Colombia-1961) a la XVI (Sucre, Bolivia-2009) – noqueando a cuanto país de las cinco restantes naciones bolivarianas (Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá y Perú) se le parara enfrente, para cómodamente encabezar el medallero. Esa hegemonía duró 48 largos años… Pero como dice la letra de “Todo tiene su final”, canción compuesta por el maestro Willie Colón e interpretada por el inolvidable Héctor Lavoe:
♬ Todo tiene su final/ Nada dura para siempre/ Tenemos que recordar/ Que no existe eternidad ♬
… y en 2013, en la XVII edición realizada en Trujillo, Perú, “se le acabó el pan de piquito” a nuestro país y Colombia se hizo ama y señora del medallero hasta el sol de hoy. La hermana república ya ha ganado tres ediciones consecutivas y se encamina a una supremacía comparable, en estos últimos años, a la de Terence Crawford en el boxeo mundial.
El estadounidense nacido en Omaha, Nebraska, hace 38 años, invicto en 42 combates con 31 ganados por la vía rápida, es considerado por muchos especialistas y rankings – ESPN y la revista The Ring, entre ellos – como el mejor boxeador libra por libra en la actualidad, luego de ascender dos categorías para vencer, contra todos los pronósticos, al mexicano Saúl Canelo Álvarez, monarca indiscutido de las 168 libras, el pasado 25 de septiembre, para convertirse en el primer campeón indiscutido de la era moderna en tres divisiones distintas (peso superligero, welter y supermediano).
De hecho, el triunfo de Crawford sobre Canelo – una victoria por decisión unánime por demás contundente e indiscutible – nos trajo a la memoria la felpa que, en la edición XIX de los Juegos Bolivarianos Valledupar-2022, nos volvió a dar Colombia. La delegación neogranadina fue categórica en la capital de la música vallenato al aventajar a la nuestra por 110 medallas de oro (171 a 61).
Sin embargo – y a pesar de ese holgado triunfo, que de sorpresa no tuvo nada, como veremos de inmediato –, el país vecino no llegó a las 119 preseas áureas que nos sacó de ventaja en la edición anterior, Santa Marta-2017. Ni más ni menos la derrota más abultada jamás sufrida por nuestro país en esta justa. En esa ocasión, con un total de 213 doradas, Colombia rompió la marca de medallas de oro obtenidas por una nación, en poder de Venezuela, con 200, desde Sucre-2009. Última edición, como ya vimos, ganada por los nuestros.
Las razones de ese drástico cambio en lo más alto del medallero de los Juegos Deportivos Bolivarianos – lo cual se ha visto reflejado en la actuación de ambos países a lo largo de los últimos tres ciclos olímpicos – puede ser entendido haciendo una analogía con las escuderías de Fórmula 1.
Mercedes ganó ocho títulos consecutivos de constructores de F1 (2014-2021) principalmente por desarrollar, en 2014, el motor híbrido más potente y eficiente de la parrilla desde el principio. Además, su dominio se sustentó en una fuerte inversión en investigación y desarrollo, la capacidad de mantener la innovación en el tiempo y la fiabilidad del monoplaza, combinada con la dupla de pilotos Lewis Hamilton, seis veces ganador del campeonato de pilotos en ese período, y Nico Rosberg, quien se hizo del título en 2016, su último año con el equipo alemán. El finlandés Valtteri Bottas lo sustituiría. Por supuesto, la gestión encabezada por Toto Wolff y Niki Lauda, junto con un equipo bien estructurado, fue fundamental para el éxito del proyecto a largo plazo.
A partir de 2022, equipos como Red Bull y McLaren lograron una “puesta a punto” exitosa para dar al traste con la supremacía de Mercedes. Hay que mejorar si se quiere superar al rival, esa es la orden.
En cuanto a las “escuderías” “cafetera” y “Vinotinto”, fue en los Juegos Olímpicos Londres-2012 que la primera comenzó a recoger los frutos de 15 años de trabajo, al fusionar una serie de componentes que la segunda ni se enteró.
Es así como el Comité Olímpico Colombiano, tras el fracaso en los Juegos Olímpicos Atlanta-1996, decidió darle un manejo empresarial al olimpismo colombiano con la implementación del programa Altius. Para ello, en 2002, se delineó como política el aporte al deporte del 75% de los recursos recaudados por un impuesto a la telefonía celular, del 4%, para financiar los programas deportivos de élite y para pagarles incentivos a los ganadores de medallas. Se estableció, también, una agresiva política de construcción de infraestructura deportiva de primera en todo el país, de ahí que, desde los Juegos Bolivarianos 2005, Colombia haya sido sede de cinco eventos del ciclo olímpico. Además, la psicología deportiva ahora ocupa un papel importante en la formación de los atletas colombianos.
Así pues, estos son algunos de los elementos que ha permitido el muy exitoso “set up” del “bólido cafetero», para dejar atrás, por mucho, al “monoplaza vinotinto” cuya configuración “no ha dado pie con bola” en los últimos tiempos… Situación que pareciese volver a evidenciarse en los XX Juegos Bolivarianos Ayacucho-Lima 2025 que están en pleno desarrollo… Esperemos el final.
Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez
29-11-2025.



