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viernes, junio 26, 2026

El Big Ben Deportivo: Al que nace golpista, nunca lo endereza la democracia       

Por Andrés E. Mora M…

El 4F, luctuosa fecha de donde saltó a la palestra el personaje más funesto en la historia contemporánea venezolana, es una suerte de «chip» que para siempre quedó instalado en el cerebro de aquellos indignos militares que, avergonzando el uniforme y faltando a su juramento, participaron en las dos fracasadas asonadas en contra de la democracia venezolana en aquel aciago año de 1992. Ese «chip» con el que crecieron como golpistas estos sombríos personajes permanece ahí, oculto, a la espera – agazapado y al acecho – del impulso del déspota de turno que escondido tras el antifaz revolucionario lo active de nuevo para atentar, una vez más, en contra de la democracia. Sistema que se caracteriza por la convivencia social en libertad e igualdad que les da escozor, desagrada e irrita, pero del que participaron electoralmente solo cuando se cercioraron que la antipolìtica, esa insensata estupidez promovida irresponsablemente por intelectuales y dueños de algunos medios de comunicación, había – «rolo a rolo, tolete a tolete» – debilitado en demasía a los partidos políticos de entonces, situación que les allanó el camino y garantizó su ascenso al poder. «Cachicamo trabaja pa’ lapa», estimados amigos invisibles.

No obstante, el referido «chip» no solamente se hospeda en la mente de aquellos militares que de institucionalidad nada conocen. Es susceptible de alojarse, también, en la de cualquier individuo cuando – tomando una frase del connotado profesor universitario y abogado constitucionalista Tulio Álvarez – “no se es demócrata, cuando no se tiene una vivencia y cuando no se vive el ideal democrático”. Esa es la razón por la cual, desde 1999, los ataques y atentados contra la democracia hayan provenido del mismo gobierno. Arremetidas éstas que se han incrementado de manera inusitada con el arribo al poder del usurpador, así que a nadie sorprendió la activación que hiciese del «chip» con semanas de antelación al 5-E con la intención de arrebatarle la AN a los más de 14 millones de venezolanos que elegimos a nuestros representantes.

Para llevar a cabo este nuevo intento de ultraje a la democracia, «el nacido no se sabe en donde» recurrió al ilegítimo TSJ, a las secuestradas FANB y, por supuesto, a los «maletinazos». Esta última modalidad – tan corrupta y delincuencial como las otras dos, pero «contante y sonante» – nos trajo a la memoria uno de los capítulos más vergonzosos escrito en la historia de la MLB, el «Escándalo de los Medias Negras». Nombre con que fue bautizada la conspiración de ocho jugadores en contra del equipo en donde todos ellos militaban, «Chicago White Sox», para perder deliberadamente la Serie Mundial de 1919 ante los Rojos de Cincinnati. El complot de los 18 diputados de las filas opositoras alineándose con la dictadura para tomar por asalto la Asamblea Nacional el 5-E, guarda similitud con esa conjura de hace 100 años.

No obstante, fueron razones diametralmente opuestas las que conllevaron a la confabulación en ambos casos. La de hace un siglo fue motivada por la aversión de algunos peloteros por la actitud despótica del propietario del club, Charles Comiskey, por los bajos salarios que pagaba al equipo. La de hace seis días fue un acto de deslealtad hacia un pueblo que lucha contra una tiranía genocida. El «súbito» viraje de los 12 diputados reclutados por la «fracción Clap» no deja dudas al respecto. El porqué de ese «repentino» cambio, solo ellos y su conciencia lo conocen.

“Yo soy profesor universitario y no traicioné a nadie, voté con conciencia, jamás estaré de acuerdo con malas decisiones, como las de Juan Guaidó y el Cucutazo, que no fue mentira, el presidente saliente de la Asamblea Nacional, confundió sus funciones creando una cúpula y apartando a quienes mantuvieron la lucha en el país durante el 2019”, expresó uno de ellos en una declaración dada el lunes 6-E a un diario regional. Sin embargo, este mismo diputado el 4-E se habría reunido con el Presidente (E) a quien le reiteraría su apoyo incondicional, testigos de excepción fueron el resto de los diputados de la auténtica bancada opositora. Aquello de que “jamás estaré de acuerdo con malas decisiones”, nadie se lo creyó. Ya era un hecho su pase al grupo de parlamentarios acusados de favorecer a empresarios ligados a corrupción con los Clap.

El discurso falso y manipulador de este individuo queda de manifiesto también, al expresarse del Presidente (E) como “el presidente saliente de la Asamblea Nacional”, a sabiendas que los 63 diputados que conforman el grupo al que decidió aliarse no alcanzó el quórum requerido de 84. De tal manera que la sesión de la AN que se instaló fue la que se realizó en el edificio de El Nacional con los 100 diputados que eligieron la nueva Junta Directiva encabezada por Juan Guaidó y en donde se le ratificó como Presidente (E). Lo ocurrido en el Palacio Federal Legislativo ese día, no fue sino una intentona fallida más de los que no viven el ideal democrático, o los que dejaron de vivirlo al ser inoculados, de alguna manera, con el «chip» golpista.

El cinismo del sujeto no conoce límites, En la mencionada entrevista aseveró que “simplemente puso de manifiesto su voto a favor de tres diputados provenientes de nuestras propias filas, partidos como Acción Democrática, Primero Justicia y Voluntad Popular”, pero el martes, en otra sesión fantasma de la fanfarroneada, salió formando parte de una comisión especial que visitará los Poderes Públicos. Un «caballo de Troya» para destruir el único poder legítimo.

Estos primeros días de 2020 fueron categóricos; al que crece golpista, nunca la democracia lo endereza…… por el contrario, envilece, corrompe y tuerce a la democracia y a los demócratas sin convicción, ni principios.

Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo       

aemora@gmail.com, @amoramarquez

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