El Big Ben Deportivo: Capriles de guabina y chiripero

Por: Andrés E. Mora M..

Septiembre, en sus primeros días, ha estado colmado de fascinantes noticias del mundo deportivo, teniendo como protagonistas, en algunas de ellas, a varios de nuestros icónicos deportistas. Por cuestiones de espacio, sólo nos referiremos a aquellas que involucraron a dos de las figuras más granadas del olimpismo criollo.

Yulimar Rojas, nuestra ficha más importante para los venideros JJ.OO., saltó 14,71 m el pasado sábado 5-S en Castellón, Valencia, para conseguir el mejor registro de salto triple en lo que va de año y ubicarse en el primer puesto del ranking mundial.

El miércoles 9-S, Rubén Limardo – nuestro último oro olímpico, Londres 2012, y clasificado para los JJ.OO. Tokio 2020 pospuestos para el año entrante – fue exaltado por unanimidad al Salón de la Fama de la Esgrima en su primer año de elegibilidad. El hecho de convertirse en el segundo esgrimista elevado a la inmortalidad estando aún activo, evidencia la profunda huella que ha dejado el laureado «espadachín» bolivarense en esta exigente disciplina.    

En contraste, hondo desconcierto fue lo que nos dejó Henrique Capriles, ese mismo día, luego de leer en efectococuyo.com la reseña de su participación, la noche anterior, en la mesa redonda virtual del programa #ConLaLuz. El titular de la nota periodística – “Yo no llamo a votar, lo que propongo es luchar por condiciones electorales” – lo dice todo y nos hizo recordar aquel pez, de carne suave y gustosa, pero baboso y resbaladizo, que se encuentra ampliamente extendido en los ríos de los llanos venezolanos: guabina, es su nombre. Término éste del que se deriva la palabra «guabinear» que en Venezuela usamos como “sinónimo de duda, indecisión o vacilación de la gente que no se deja precisar en nada”, según el diccionariovenezolano.com. En ese «guabinéo» es en el que, a nuestro entender, anda Capriles. Veamos

El miércoles 2-S, quien fuera dos veces candidato presidencial finalizaría su intervención por Facebook Watch, haciendo una elocuente invitación: “Convoco a Venezuela a movilizarse y luchar. No le vamos a regalar a Maduro nada. Ni la AN ni nada. Si nos la va a quitar, tendrá que arrebatárnosla”. El domingo 6-S planteó su posición y ruta política mediante un comunicado, ratificando en el primer punto lo dicho cuatro días antes:

“Nuestra prioridad es y ha sido siempre la vida de los venezolanos; su salud, su bienestar, su seguridad” (…) “Decimos que hay que hacerle frente al régimen en todos los territorios, sabemos que hay un cronograma sobre el tema electoral que se va desarrollando y no debemos quedar fuera, pero siempre estará primero la vida de la gente. No podría haber un proceso electoral mientras los venezolanos mueren, ni podemos ponerlos en mayor riesgo”.

Desde nuestro punto de vista, lo subrayado en los dos párrafos anteriores es una clara apología al voto, lo cual contradice lo declarado por él en #ConLaLuz y que bien nos permitiría recordarle, ¡Henrique, no estamos para «guabinéos»! Para nosotros es inviable, asimismo, que proponga luchar por condiciones electorales cuando ya se ha aceptado participar. Así, al menos, lo indica el sentido común. De ahí que nos parezca fuera de lugar – por lo cándido e ingenuo – aquello de “que por ahora lo que se hizo fue reservar los espacios con nombres que no serán los candidatos definitivos. Estamos luchando por condiciones”, que soltó el exgobernador al ser requerido en relación con la lista de postulados del movimiento La Fuerza del Cambio.

Por otra parte, si bien es cierto lo que expresa el punto 2 del comunicado, cuyo encabezado reza: “Finalmente después de 14 años se acepta extender la invitación de observación internacional a la ONU y la Unión Europea, siendo ésta última parte fundamental de lo que se conoce como el mundo libre”, creemos que no es más que «un saludo a la bandera», típico del régimen, ya que vemos cuesta arriba que estos organismos internacionales acepten la invitación, además de que el tiempo apremia, a sabiendas que el TSJ no se ha pronunciado, y difícilmente lo haga, sobre el recurso de nulidad de la convocatoria de las elecciones parlamentarias introducido el 29 de julio por André Caleca y otros exfuncionarios del CNE porque viola seis artículos de la Constitución: 73, 77, 186, 292, 293 y 298. Lamentablemente, al aceptar participar, Capriles – quiera, o no – suscribe la convocatoria hecha, posibilitando lo que, precisamente, quería evitar, la realización de “un proceso electoral mientras los venezolanos mueren”.   

Se hace necesario señalar también que Capriles con aquello de que “quedarnos de brazos cruzados sólo será conveniente para quienes hoy usurpan el poder”, para referirse a la «abstención», frase que varias veces repitió el 2-S y que aparece resaltado en el comunicado, omite que el no haber participado en las írritas e inconstitucionales presidenciales del 2018 – como sí lo hizo Falcón, quien, por cierto, le extendió a él y Stalin la invitación de participar juntos en una alianza el 6-D – fue lo que, aunado con el nombramiento de Guaidó como Presidente Interino, evidenciando una estrategia detrás de aquella abstención y desmintiendo lo de los brazos cruzados que en su momento trató de vender Falcón igualmente, originó que el ahora usurpador fuese desconocido por 60 naciones y es la causa de lo que él mismo asevera en el punto 3 del comunicado: “El régimen puede creer que está en condiciones de fuerza para exigir, pero sabe que no está en condiciones políticas”. Henrique, detrás de la no participación el 6-D, hay toda una estrategia planteada en el Pacto Unitario.  

Por último, eso de que “sigo militando en Primero Justicia, partido que yo fundé. PJ es mi casa y lo seguirá siendo”, pero yendo en contra de los lineamientos aprobados por la mayoría y pasando por encima de la disciplina partidista sin importarle el daño que este comportamiento le cause a la organización política del cual es fundador, dejó en el ambiente un conocido tufo a «chiripero».

aemora@gmail.com, @amoramarquez