El Big Ben Deportivo: “Copa Apagonia” para selecciones que “no vean luz”  

Por Andrés E. Mora M…

Estamos a cinco días apenas del inicio de la vigésima tercera edición de la Copa Mundial FIFA, convocatoria que se distingue de las demás por ser la primera con tres naciones anfitrionas: México, Estados Unidos y Canadá. De hecho, la única otra edición que contó con más de un país sede fue el Mundial de Corea del Sur y Japón de 2002.   

Nos encontramos, entonces, a unas 120 horas de que inicie el torneo con las entradas – por mucho – más caras de la historia. Situación derivada por la implementación de la política de fijación de precios dinámicos (o precios variables), aplicada oficialmente por primera vez por el ente rector del fútbol mundial. Este modelo implementado por la FIFA para sus canales oficiales de venta, induce a que el costo de las entradas fluctúe y aumente escalonadamente según la demanda, la categoría de asiento y la exclusividad del partido a lo largo de las distintas fases de comercialización.

Nos separan, por lo tanto, alrededor de 7.200 minutos solamente del arranque de la cita mundialista que está proyectada a ser la más contaminante de la historia también, ya que se estima genere más de 9 millones de toneladas de dióxido de carbono – lo que duplicaría el promedio histórico – como consecuencia de las largas distancias entre sedes, el aumento de vuelos y la ampliación del campeonato a 48 selecciones y 104 partidos.

Por supuesto, es imposible pasar por alto el hecho de que este Mundial será el “último baile” de Messi y CR7 – aunque ambos asomaron la posibilidad de “echar un pie” más si su físico se los permite -, además de que se convertirán – junto al arquero mexicano Guillermo “memo” Ochoa – en los primeros en jugar seis Mundiales.

La luminosidad de estos dos astros – los mejores futbolistas de su generación, de la historia para no pocos especialistas – que sumada a la emanada por otras figuras consagradas como Neymar Jr., Harry Kane, Luka Modric, Mbappé, Vinicius Jr., “lucho” Diaz, entre muchos otros, y a la irradiada por las estrellas menores de 21 años que ya marcan la diferencia en la élite europea como Lamine Yamal, Estêvão, Pau Cubarsí, Arda Güler y Warren Zaïre-Emery, por solo nombrar algunos, iluminan con un número inusitado de lúmenes la competencia de selecciones más importante del planeta, nos recuerda el sistema eléctrico venezolano considerado, hasta finales de la década de 1990, como uno de los más modernos y estables de América Latina, que fue capaz de llevar energía eléctrica hasta el pueblito más recóndito del territorio nacional para alumbrarlo con una brillante e intensa luz.

Sistema este que, administrado por empresas regionales mixtas y estatales eficientes – como CADAFE; Electricidad de Caracas (EDC); Energía Eléctrica de Venezuela (ENELVEN) en el Zulia y CVG Electrificación del Caroní (Edelca) en Guayana – y respaldado por mantenimientos y expansiones continuas, estuvo sustentado por un robusto parque de generación hidroeléctrica y termoeléctrica. El primer tipo – responsable del 73% de la electricidad generada para 1997 – abastecía a gran parte del territorio nacional aportando energía limpia, económica y abundante al aprovechar el caudal del río Caroní para alimentar grandes represas de centrales como el Guri, Macagua I, II y III. El segundo tipo, partiendo del uso de combustibles fósiles o gas natural para accionar turbinas, generaba la energía restante y servía de “bateador emergente” en caso de sequía.

Ahora bien, así como la reunión de las mayores luminarias del planeta fútbol en la Copa Mundial FIFA 2026 nos hizo recordar con nostalgia – por demás – aquel Servicio Eléctrico Nacional (SEN) que no fallaba nunca, ni siquiera para encender las luminarias del alumbrado público de las poblaciones más apartadas de la geografía venezolana, el “apagón” futbolístico de la selección italiana en Copas Mundiales a partir de Sudáfrica 2010 – quedando última en el Grupo F correspondiente a la primera fase con solo dos puntos, luego de titularse campeona en la edición anterior, Alemania 2006 – nos trae a la memoria el inicio de los “apagones” vividos en el país, por allá en 2009, y el Decreto N° 7.228, publicado en la Gaceta Oficial No. 39.363, en fecha 8/2/2010, mediante el cual se declaró el Estado de Emergencia sobre la Prestación del SEN… “en virtud de lo cual se autoriza al Ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica, para dictar por vía de excepción las medidas especialísimas que estime pertinentes, a fin de garantizar a la población el suministro de energía eléctrica”.

Transcurridos algo más de 16 años de aquel decreto, su rotundo fracaso es evidente. Los “apagones” están más vigentes que nunca y la razón de su existencia – el “amorío” que por años han mantenido “falta de mantenimiento” y “degradación de la infraestructura” – parece inquebrantable. De tal manera que solución ¡NO HAY! para los problemas de sedimentación y falta de mantenimiento en las turbinas del Guri, tampoco para las deficiencias del parque termoeléctrico, ni para las graves carencias en el sistema de distribución que – según informes técnicos del Consejo Internacional de Grandes Redes Eléctricas (CIGRÉ) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) – tiene más del 60% de las líneas de transmisión superando su vida útil recomendada, lo que provoca pérdidas eléctricas superiores al 30% en algunas zonas… De ahí que sea más probable que Curazao gane el Mundial a que cesen los “apagones” en Venezuela en el corto plazo.

Así las cosas, en el país se pudiera organizar – ante nuestras circunstancias eléctricas tan particulares y buscando la venia de la FIFA, porque mal negocio no sería – la “Copa Apagonia” para las selecciones que “no vean luz” en el Mundial 2026… Las sedes – elegidas bajo el estricto criterio de ser las ciudades que sufren con mayor frecuencia y tiempo de duración los “apagones” – serían: San Cristóbal, Maracaibo, Mérida y Barquisimeto, todas ellas con 7 horas o más sin servicio eléctrico diariamente… ¡”Copa Apagonia”, vamos por ti!

Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo 

aemora@gmail.com, @amoramarquez

06-06-2026