El Big Ben Deportivo: De “El Tren de Machiques” al Arco Minero

Por: Andrés E. Mora M…     

Para evitar confusión entre nuestros lectores más jóvenes – sector en el que incluimos a los «Millennials» y «post-Millennials» – debemos dejar claro que «El Tren de Machiques» al que hacemos referencia en el título de la columna, nada tiene que ver con sistema de transporte alguno que involucre ferrocarriles y vagones en el municipio más grande del maltratado y depauperado estado Zulia. Responsable, a pesar de todo, del 70% de la producción cárnica y lechera que abastece al país, inclusive después de la expropiación de 70 fincas que le hizo disminuir la producción anual de leche en 100.000 litros y en 6000 el número de animales que iban al matadero.    

Tampoco guarda relación alguna con la terna de trenes ofrecidos por la «Peste» para el 2012: Tinaco-Anaco, Guarenas-Guatire, Puerto Cabello-La Encrucijada. Obras éstas que, siguiendo el «guion revolucionario chavista», se encuentran paralizadas y abandonadas desde hace muchos años, producto de la insaciable voracidad de la corrupción aupada bajo la égida comunista. Flagelo que, debemos tener siempre presente, es el responsable de la Emergencia Humanitaria Compleja en la que se encuentra inmerso el país desde hace varios años y que, lamentablemente, con la visita de la Covid-19 la padeceremos en toda su dimensión los que nos negamos a dejar esta tierra y el mundo entero no podrá dejar de percibirla, a pesar de las manipulaciones y malabares estadísticas de los reportes oficiales que leerán los «hermanitos siniestros» y el usurpador.

La «espoliación sobre rieles» que le costó al Estado la «conchita de ajo» de US$ 17.304 millones, monto equivalente a 2,7 veces las reservas internacionales actuales del país, se encuentra distribuido entre el trío de trenes de la siguiente manera: 7.500 millones de dólares en el primero, obra a cargo de la empresa china Railway Engineering Corporation (CREC), 4.904 millones de dólares en el segundo, siendo la empresa brasileña Odebrecht la encargada de su construcción, y US$ 4.900 millones en el tercero, cuyo avance fue del 42% al momento de detenerse definitivamente su ejecución. Los montos señalados son tomados del inventario de “obras que el chavismo prometió, pero no terminó” que – como consecuencia de tener una Contraloría General de la República «hecha la Willie Mays» ante tanto ladrón de «cuello rojo-rojito» – ha venido elaborando @Watcher_Ven, quien en la actualización más reciente incluye 62 obras inconclusas que asciende la defraudación en contra de la nación a US$ 88.000 millones.   

Cabe destacar que el «Tren de Aragua», la «megabanda» más grande del país que, según «InSight Crime», tiene presencia en al menos seis estados en Venezuela y en naciones como Brasil, Colombia y Perú, es el único «tren hecho en socialismo» que de su «funcionamiento» ha tenido noticias, aunque delictuales todas, el país. Irremediablemente, esto evidencia que el fenómeno de las «megabandas» ha encontrado en el delincuencial Estado venezolano de los últimos tiempos un caldo de cultivo excepcional para su gestación, crecimiento y expansión, al extremo que al menos 25 de estos grupos criminales con más de cien integrantes – el «Tren de Aragua» estiman los expertos tiene más de mil – se encuentran activos a lo largo y ancho del territorio nacional.             

Ahora bien, volviendo nuestra atención hacia los leedores algo más entrados en años, digamos que aquellos pertenecientes a la generación del «baby boom», cuyas memorias buscamos  desafiar con aquello de «El Tren de Machiques» debemos informarles que si sus recuerdos los condujeron a Pedro Gamarro, la brillante «Gloria Deportiva» fallecida en mayo 2019, entonces estuvieron acertados. El jovencito de 21 años, nacido en Machiques, se convertiría en el primer venezolano en ganar medalla de plata en unos Juegos Olímpicos, al conseguirla en la edición XXI realizada en Montreal en 1976 en la que, de hecho, sería la única conquista plateada alcanzada por Suramérica en esa cita olímpica. Medalla de plata con sabor a oro.   

El criollo, apodado «El Tren de Machiques» por el periodista Orlando Galofré, hizo una espectacular campaña que lo catapultaría a disputar la final de los 67 Kg, dejando en el camino a cuatro rivales de rutilantes pergaminos. En su primer compromiso, el 23 de julio, venció por decisión unánime 5-0 al yugoslavo Marjan Benes, campeón de Europa. En su segunda refriega, el domingo 25 de julio, «daría el campanazo» al derrotar por nocaut técnico en el tercer asalto al cubano Emilio Correa, Campeón Olímpico y Campeón Mundial. En su tercera pelea, el 28 de julio, superó por decisión dividida 3-2 al estadounidense Jackson Clinton, sub-Campeón Mundial y Campeón Panamericano. En menos de 24 horas le correspondió enfrentar en la semifinal al alemán occidental Reinhard Skricek, a quien despachó por nocaut en el tercer round accediendo, entonces, a la final soñada.   

Llegaría, pues, el 31 de julio, ayer hace 44 años, con el nuestro dirimiendo la final del peso welter ante Jochen Bachfeld, representante de la República Democrática de Alemania. Desde la campanada inicial el zuliano llevaría la iniciativa del combate yendo siempre hacia delante y conectando los golpes más contundentes. Así transcurrieron los tres rounds. Sin embargo, al momento de las tarjetas tres de los cinco jueces vieron ganador al germano. La decisión causó tal indignación en el público asistente que hizo que monedas volaran hasta la lona del ensogado y que el «Fórum» de Montreal se inundara con una sonora rechifla.

El robo que sufriera «El Tren de Machiques» de manos de las autoridades que, se suponía, fueron elegidas como garantes de justicia e integridad, 44 años después los facinerosos que blandiendo las mismas banderas llegaron a Miraflores en el 99, y que desde el 2018 usurpan el poder, convirtieron en rutina tanto el desfalco de la otrora pujante Venezuela como la sustracción del «oro de sangre» desde las entrañas del Arco Minero, sin importarles la devastación de nuestra Orinoquia y las consecuencias que ello acarree. Esa es la genética delincuencial de la «Peste» al desnudo.          

aemora@gmail.com, @amoramarquez