Por Andrés E. Mora M…
“Le voy a pedir al presidente Duque que tome un lápiz, porque nos ha obligado a nosotros a traer a esta asamblea general las coordenadas precisas y concisas de la existencia de campamentos donde se está entrenando a terroristas para agredir a Venezuela. Tres sitios, en el noroeste, presidente Duque: ¡Santa Marta, Riohacha y Maicao!”, aseguró desafiante en su intervención del pasado viernes 27-S ante la 74º Asamblea General de la ONU una grandilocuente Delcy Eloína con la intención de que ante el mundo entero – no, ciertamente, a través de la vocería de las delegaciones diplomáticas, las cuales en su mayoría abandonaron el auditorio cuando ella subió al estrado, “¡No sabría decirte si fue en señal de protesta, o porque comenzó a oler a azufre. Yo, particularmente, me fui por ambas razones!”, habría declarado uno de los que «le dejaron el pelero», sino, más bien, aprovechando el ilimitado poder de penetración de las redes sociales – “se desenmascaren las viles intenciones del gobierno colombiano, vilezas develadas gracias a los resultados irrefutables arrojados por el infalible GPS revolucionario: Santa Marta: 11°14’19″N 79°6’15″W, Riohacha: 11°32’3″N 75°55’14″W, y Maicao: 11°22’39″N 72°13’58″W”, detallaría la latitud y longitud de cada uno de los referidos campamentos con su voz clara y diáfana la usurpadora de la vicepresidencia venezolana, cuya imperturbable e inexpresivo rostro recordaría al de los jugadores de póker cuando blofean.
“¿Y si chequean las coordenadas?”, le pregunta nervioso Jorge Arreaza, el usurpador de la cancillería, al momento que ella vuelve a sentarse al lado de él, una vez finalizado su derecho de palabra.
“La probabilidad de que eso ocurra es mínima, según me comentó «Jorgito» – a quien recurrí, no por ser mi hermano mayor, sino por su dilatada trayectoria como siquiatra; ergo su amplio conocimiento de la conducta humana – siempre y cuando se cumpla con la condición de ser contundente con el discurso e inmutable en la expresión, tal y como lo fui hoy”, contesta con indescriptible gozo, dibujándosele en el rostro la cínica sonrisa de quien se sabe vencedora. “Tú fuiste testigo de mi performance”, dice jactanciosa. “De cualquier manera, «Jorgito» siempre tiene un As – bueno, por lo general más de uno – bajo la manga”, añade confiada.
Pero no solo la vice-usurpadora fue protagonista ese día, Robeilys Peinado también lo fue al clasificar entre las diez mejores del orbe para disputar dos días después, el 29-S, la final del salto con garrocha del Campeonato Mundial de Atletismo Doha 2019. En definitiva, la caraqueña de 21 años finalizaría en el séptimo lugar con un salto de 4.70 m., magistral ejecución con la que empataría el record nacional implantado por ella misma el año pasado en Cochabamba. Su rostro de satisfacción ese domingo, sin embargo, contrastaba con el de Delcy Eloína, a quien el rostro se le desencajó al enterarse que su blofeo no funcionó. El gobierno colombiano, experto en determinación de coordenadas geográficas – ¡Imposible olvidar la localización del campamento de Raúl Reyes! – informó que las coordenadas suministradas por ella para Santa Marta y Riohacha, realmente corresponden a lugares en medio del mar Caribe, uno cercano a Barranquilla y el otro a Panamá, y las que ubicaban al supuesto campamento en Maicao corresponden a una fundación sin fines de lucro que atiende a niños y niñas.
“Tenemos evidencia que nuestro avanzado GPS fue objeto de una agresión imperial. No queda duda que el ataque electromagnético con el que se ha saboteado Corpoelec desde marzo, enfiló sus baterías en contra del sofisticado sistema de posicionamiento global, logrando su objetivo: ¡Descalibrarlo!”, dice «Jorgito» apelando a sus enrevesadas teorías conspirativas. “Eso explica que hayamos estado sentados con los representantes de Guaidó en Noruega, primero, y Barbados, después, y de repente, de buenas a primera, el GPS nos haya dirigido a Miraflores a sentarnos a negociar con un cuarteto de individuos que difícilmente se representen ellos mismos. Esa situación se la explicó el compañero presidente al camarada Putin, quien no tardó en entenderlo para, de inmediato, recomendarle a nuestro líder que volviera a la mesa de negociación original ya que no fue su responsabilidad el haberse levantado de ella, sino del GPS. Otra evidencia de lo descalibrado que se encuentra este dispositivo es el hecho que se haya enviado al compañero Diosdado a Seúl, Corea del Sur, y haya aterrizado en Pionyang. Si nuestra revolución se encuentra a la vanguardia en ejecuciones extrajudiciales y técnicas de tortura, e in crescendo la población de presos políticos, ¿Para qué viajar a la capital de Corea del Norte? ¿Qué nos puede enseñar la dictadura de Kim Jong-un que no sepamos?”, pregunta el ministro de información, mentiras y videos, quien con tan lúcido argumento aspira «matar dos pájaros de un tiro», enderezar el entuerto de su hermana y el de la polémica visita también.
La Venezuela de la mentira, la de Delcy Eloína y sus coordenadas del ridículo, la de esa minoría que ha destruido el país, coexiste con la Venezuela de la verdad, la de gente honesta y trabajadora, la de la mayoría. La que se encuentra dignamente representada en Doha por Yulimar Rojas, Robeilys Peinado, Andrea Purica, Lucirio Garrido, Ahymara Espinoza, Génesis Romero y Georni Jaramillo, nuestros atletas de pista y campo que clasificaron al mundial que se lleva a cabo allá, sin tener aquí, desde hace más de seis años, una pista de atletismo que sirva. Penurias y limitaciones como esas amalgamaron el carácter de estos muchachos al punto que Yulimar hoy, sábado 5-O, buscará reeditar la corona ganada en salto triple en el mundial pasado, superar la marca de los 15 m por quinta vez este año y de hacerse del record mundial. ¡Esa es la Venezuela por la que apostamos!
(٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez



