El Big Ben Deportivo: El balón rueda… misiles caen…

Por Andrés E. Mora M…

Hoy es sábado 28 de marzo y faltan 76 días para el partido inaugural del Mundial de Fútbol 2026, el cual se disputará el 11 de junio en el Estadio Azteca de la capital mexicana, dando inicio al primer Mundial con 48 selecciones, la mayor cantidad de participantes en la historia de este torneo, y al que han clasificado 42 hasta la fecha. 

Los seis cupos restantes se dirimirán, entonces, el próximo martes, 31 de marzo, cuando se jueguen las finales de los respectivos repechajes, luego de haberse disputado, hace un par de días, el jueves 26 de marzo, las semifinales: Las cuatro correspondientes a la repesca europea y las dos del repechaje intercontinental. Escenario, este último, del cual, aquel amargo y frustrante 14-09-2025, se bajó nuestra Vinotinto – y se encaramó la selección del altiplano – al caer, sin atenuantes y de manera estrepitosa, 3-6 ante Colombia en el Metropolitano de Maturín y Bolivia derrotar 1-0 a Brasil en El Alto, en lo que fue la última jornada de las Eliminatorias CONMEBOL.  

En ese escenario, precisamente, Bolivia – con goles de los jovencitos Moises Paniagua (18 años) y Miguel Terceros (21 años), que le dieron la vuelta al partido – derrotó 2-1 a Surinam en una de las semifinales de la repesca intercontinental y el martes enfrentará a Irak en la final a jugarse en Monterrey. “La Verde”, como se le conoce a la selección sudamericana, busca participar por cuarta ocasión en un Mundial, la segunda vía clasificación, la primera fue en 1994, ya que las otras dos veces (1930 y 1950) participó por invitación.

Irak, por su parte, va tras su segundo boleto al torneo balompédico más importante del planeta. “Los Leones de Mesopotamia” dijeron presente en una cita mundialista, por primera y única vez hasta los momentos, en México 1986 a pesar de encontrarse inmerso, desde 1980, en una sangrienta guerra contra Irán y su, para entonces, recién instaurado régimen teocrático al mando del ayatolá Ruhollah Jomeini. La paz definitiva la firmaron en 1990, después que, sin haber un claro ganador, ambas naciones acordaron un alto al fuego en 1988.

No obstante, esa no fue la primera vez que un país atravesando un conflicto bélico participaba en un Mundial de Fútbol. Argentina e Inglaterra estando enfrentados en la Guerra de Las Malvinas – un archipiélago del Atlántico Sur, situado a unos 500 km de la costa argentina, constituyendo un territorio no autónomo bajo administración británica que Argentina reclama como propio – participaron en la Copa Mundial de la FIFA España 1982.

De hecho, horas antes de la rendición argentina el 14 de junio, la “albiceleste” – la para entonces campeona del mundo vigente y, por tanto, defensora del título – habría hecho su debut cayendo 1-0 ante Bélgica el 13 de junio. Inglaterra, por su parte, iniciaría su participación en el torneo venciendo 3-1 a Francia el 16 de junio. Esta guerra, tan absurda como todas, duró 74 días – del 02-04-1982 al 14-06-1982 – y dejó un saldo de 904 militares fallecidos, 649 argentinos y 255 británicos.

Ahora bien, “como el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”, todos nosotros – cuarenta y cuatro años después y de continuar el conflicto bélico de EEUU e Israel contra Irán, lo cual todo hace presumir que su fin “no se encuentra a la vuelta de la esquina” – pudiéramos ser testigos, una vez más, de la participación de dos países en guerra (EE.UU. e Irán) en un Mundial. En esta ocasión, en la Copa Mundial de la FIFA 2026. Sin embargo, de presentarse esa situación, existirían diferencias notables con respecto a la que se presentó en el Mundial de 1982: 1) uno de estos países, EE.UU., es coanfitrión de la competición y 2) otras naciones participantes del torneo como Qatar, Arabia Saudita y Jordania, sin ser parte del conflicto y sin haber permitido que sus territorios se usen para las hostilidades, han sufrido ataques con drones y misiles balísticos lanzados por Irán.

Lo cierto del caso es que, como en toda guerra, la desinformación es parte del arsenal armamentístico frecuentemente usado por las partes beligerantes. De tal manera que “los bombardeos y ataques en Medio Oriente están acompañados por una artillería comunicacional de afirmaciones y declaraciones en las que las partes en conflicto venden su versión de la realidad”, expresó acertadamente Ernesto Tovar en el portal de Univision.

Por ejemplo, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó el 11 de marzo de 2026 que su país ganó la guerra contra Irán y que la capacidad militar iraní ha sido destruida. En un tono triunfalista, destacó el éxito de la operación conjunta con Israel, alegando que la Armada y la Fuerza Aérea de Irán desaparecieron.

Cualquier lector desprevenido al enterarse de eso habrá pensado que la coalición estadounidense-israelí “goleó” a Irán. Un triunfo contundente e inobjetable como el 4-0 que Dinamarca le propinó a Macedonia del Norte el pasado jueves en la semifinal del repechaje europeo del grupo A y que la catapultó a la final para “verse las caras” con República Checa que, con su triunfo 4-3 en penales, “dejó en la cuneta” a la República de Irlanda, luego de remontar un 0-2.

Somos de los que opinan que la situación en el Medio Oriente es más parecida, actualmente, al encuentro Chequia 2-2 República de Irlanda y que tal y como sucedió en ese encuentro, o en el de Gales 1-1 Bosnia-Herzegovina, se decidirá en una “tanda de penales” que, ojalá y sea, alrededor de una mesa de negociaciones…

Entretanto, el balón rueda… y misiles caen…    

Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo

aemora@gmail.com, @amoramarquez

28-03-2026