Por: Andrés E. Mora M…
El Caribe es noticia y no precisamente por lo que muchos de ustedes puedan pensar, especular o interpretar. ¡Nada de eso! El Caribe es noticia porque por primera vez en la historia de un Mundial de Fútbol dos selecciones de países insulares caribeños como representantes de la Concacaf dirán presente. De hecho, hasta un tercero tiene posibilidad de – parafraseando al gran e incomparable Aly Khan – “colarse por la baranda” en el repechaje intercontinental. Escenario este del cual, lastimosamente, bajaron en la última jornada de la eliminatorias Conmebol al país sudamericano que, con 2.183 km de longitud, tiene la costa más larga sobre el mar Caribe, Venezuela.
Y es que el gran notición de que el Caribe sea noticia tiene que ver con el hecho de que sean Curazao, primero del grupo B, y Haití, que encabezó el grupo C, las dos islas que dieron el resonante batacazo al hacerse del boleto a la Copa Mundial 2026.
Haití, con el aporte vital de algunos jugadores con doble nacionalidad, dejó por fuera ni más ni menos que a Costa Rica y Honduras, los “favoritos de la cátedra”, ya que los habituales mundialistas, México y Estados Unidos, con 17 y 11 comparecencias, respectivamente, son, junto a Canadá, los países anfitriones del evento deportivo más importante del planeta a realizarse el próximo año.
Curazao – país autónomo dentro del Reino de los Países bajos, debutante en estas lides y afiliado a la FIFA en 2011 tras la disolución de Antillas Neerlandesas como equipo, en octubre de 2010 – se convirtió en la nación más pequeña, con 444 km², y de menor población, 155.900 habitantes, en clasificar a una Copa del Mundo.
Jamaica – tierra del legendario Bob Marley, el movimiento rastafari y de Michail Antonio, capitán del seleccionado nacional, delantero del West Ham de la Liga Premier de Inglaterra y con un gran olfato goleador – pudiera convertirse en la tercera isla caribeña en asistir a la fiesta del fútbol mundial del año que viene, de salir airoso del repechaje intercontinental que otorga un pasaje para cada uno de los ganadores de las dos finales en disputa. Para que esa posibilidad se concrete debe vencer en la semifinal a Nueva Caledonia, algo que parece muy probable, para dirimir el boleto en la final ante la República Democrática del Congo.
De vuelta a Haití, debemos destacar que su clasificación al mundial es un logro excepcional. Una gesta fuera de serie. Una proeza inimaginable. Un acto heroico extraordinario. El ansiado ticket mundialista del país más pobre de América, y uno de los más pobres del mundo, fue alcanzado – de paso y para mayor mérito – sin jugar de local en su país.
¿La razón? Desde hace 4 años, tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021, que dejó a Haití sin un liderazgo efectivo, con las bandas criminales aprovechándose del vacío de poder e incrementando la violencia para aumentar su control sobre las comunidades, el combinado nacional se ha visto obligado, por seguridad, a disputar sus partidos en el extranjero. De hecho, “Les Grenadiers” jugaron la fase clasificatoria al Mundial en el estadio Ergilio Hato, el más grande de la vecina Curazao, con capacidad para 15 mil personas.
Lamentablemente, la situación por aquellos lares se ha deteriorado considerablemente aún más desde comienzos de 2024, cuando las pandillas obligaron al entonces primer ministro Ariel Henry a dimitir. De ahí que, a partir de marzo, su principal estadio de fútbol, el Stade Sylvio Cator, haya caído bajo el control de las bandas armadas de la coalición terrorista Viv Ansanm (Vivir juntos), que controla al menos el 90 % de la región metropolitana de Puerto Príncipe.
Con respecto a Curazao – la paradisiaca isla ubicada a unos 65 km en línea recta desde la costa norte de Venezuela, que tiene como pilar fundamental de su economía al turismo y que cuya refinería de petróleo, conocida como la Refinería Isla, estuvo operada por PDVSA desde 1985 hasta 2019 – debemos subrayar el hecho de que ninguno de los futbolistas nació en territorio curazoleño. La totalidad del plantel que logró la histórica clasificación – en lo que será el debut de “La familia azul” en un mundial de selecciones absolutas – está conformado por jugadores neerlandeses, aprovechando la condición política de Países Bajos que les da la oportunidad a los jugadores optar por vestir la camiseta de Curazao.
“Durante un año y medio, me estuvieron presionando mucho con respecto a algunos jugadores que aún pensaban que podrían vestir la ‘Oranje’, pero afortunadamente, han elegido Curazao”, explicaba Dick Advocaat, tres veces DT de Países Bajo, que gracias a “los holandeses” pudo armar un equipo competitivo que lo metió en el Mundial, reseñó Martín Voogd para el clarin.com hace un par de días.
Dos islas del Caribe. Dos realidades diametralmente opuestas. Una caracterizada por la seguridad, estabilidad, tranquilidad y sosiego que se respira por sus cuatro puntos cardinales. La otra, vapuleada por la violencia exacerbada, la criminalidad indetenible, la delincuencia desatada, producto del contexto de inestabilidad política, económico y social crónico que la ha mantenido asfixiada desde hace mucho tiempo. No obstante, ambas islas – padeciendo y sufriendo hasta el último minuto de la jornada futbolística definitoria – hicieron realidad el sueño que tenían en común y, de la mano de jugadores binacionales, lo alcanzaron el mismo día, el 8-11. El fútbol ha dado una enorme lección de humildad e inclusión. Al mundial asiste el país que, en buena lid, optimiza sus recursos, herramientas y estrategias… Trabajando más y hablando menos…
No por huracanes, tormentas tropicales, inundaciones, terremotos, deslizamientos de tierra, sequías – los desastres naturales habituales en esta región – es que el Caribe ha sido noticia… el fútbol ha sido la razón…
Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez
22-11-2025.



