El Big Ben Deportivo: El regreso de Ingenuo Sinduda… ¡Priceless!      

Por Andrés E. Mora M…

Como es ya bien conocido, Mastercard – la corporación multinacional estadounidense de servicios financieros y tecnología de pagos con sede en Purchase, Nueva York y que tiene en Lionel Messi a su embajador global más importante y representativo ¡Priceless! – anunció el 09/10, a través de Claudia Acosta, su country manager en Venezuela, un acuerdo estratégico de patrocinio por un período de tres años con la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP).

Así las cosas, la competición más importante del pasatiempo preferido de los venezolanos pasa a denominarse Mastercard LVBP a partir de esta temporada – que apenas comienza a desperezarse y que lleva por nombre “Campeones del Clásico Mundial” -, lo cual marca un hito al ser la primera vez que – en sus más de 80 años de historia, el 27/12 cumple 81 -, la liga venezolana incorpora el nombre de una marca comercial a su denominación oficial.

“Esa brisa renovadora que sopla por los lados de la LVBP – posible coletazo del huracán del 3E – me trae a la memoria la década de los 1990, cuando la Liga Venezolana de Béisbol Profesional vivió, para muchos de los entendidos, una auténtica época de oro caracterizada por una total independencia del poder político, un rotundo éxito comercial y una masiva exportación de talento hacia las Grandes Ligas. Hasta 63 peloteros criollos debutaron en el big show en ese lapso, algo nunca visto hasta entonces”, le comenta vía videollamada a Benefactorino Montiel, uno de los tantos ex-PDVSA altamente cualificados que se encuentran desperdigados alrededor del mundo, nuestro dilecto amigo Ingenuo Sinduda, profesor jubilado de la ULA y quien se encuentra de regreso al país, luego de su amarga experiencia con el ICE, la repotenciada policía migratoria del presidente estadounidense compinche del genocida Putin.

“En ese período, las decisiones institucionales, el financiamiento y la propiedad de los equipos se mantuvieron estrictamente dentro del sector privado y de fundaciones civiles autónomas, sin la intervención o el patrocinio gubernamental que comenzó a verse en años posteriores”, añade Ingenuo. 

“¡Qué tiempos tan ‘vergatarios’, primo!”, exclama Montiel, el compadre maracucho de Ingenuo que ya ronda los 24 años en Petrobras. “El éxito del torneo descansaba enteramente en la gestión comercial, que era bien ‘mollejúa’. Los ingresos de los equipos provenían de la venta de entradas, derechos de transmisión de cadenas privadas (como Venevisión, RCTV y Meridiano TV) y el patrocinio de marcas comerciales tradicionales (bancos, empresas de alimentos y licorerías), todo lo cual inyectaba el capital necesario para operar. ¡La LVBP ‘tenía cobres’, primo! Esto permitía costear importados de primer nivel vinculados a la MLB y asegurar la participación constante de estrellas criollas consolidadas como Omar Vizquel, Andrés Galarraga y Luis Sojo, entre muchos otros, quienes jugaban de octubre a enero sin restricciones de ninguna índole”, expresa Benefactorino.

“El Gobierno nacional no intervenía en los calendarios, la estructura organizativa ni en las decisiones deportivas de la liga. El béisbol operaba como un espectáculo de entretenimiento masivo al margen de las diatribas ideológicas”, rememora Sinduda.

“Lamentablemente, esta relación de neutralidad, coexistencia institucional y autonomía corporativa se rompió abruptamente con el inicio del paro general y petrolero el 2-12-2002”, acota Sinduda.

“Debido a la escasez de gasolina, la parálisis del transporte y el clima de extrema crispación social y política, la LVBP se vio obligada, primero, a suspender encuentros y, finalmente, a cancelar de forma definitiva el campeonato 2002-2003 en enero de 2003 sin que hubiese un campeón. El Gobierno criticó la paralización del torneo, interpretándola como parte de las acciones de boicot del sector privado. A partir de ahí, las cosas dejaron de pintar bien para la LVBP”, agrega Ingenuo, al momento que la comunicación con Montiel es interrumpida por un intempestivo apagón… Ese oscuro e indeseado no-invitado que con inusitada frecuencia – al menos un par de veces al dia, por cuatro horas en promedio – visita a las familias de la provincia venezolana , cortesía de la incapacidad del Estado de resolver la crisis eléctrica que lleva 16 años “cortando rabo y orejas”, pero que, no conforme con eso, recién le asignó “el premio gordo” a uno de los bolichicos responsables de la oscurana… 

“Tras el paro, el control estatal sobre la economía y las divisas se acentuó con la implementación del control de cambio – aquel inefable CADIVI que enriqueció a unos pocos y empobreció al resto del país -, de tal manera que las empresas privadas que tradicionalmente financiaban la pelota invernal disminuyeron su peso, abriendo espacio para que corporaciones del Estado – especialmente PDVSA – se convirtieran en los patrocinadores principales del torneo y de equipos específicos”, piensa hacia sus adentros Ingenuo, dado que perdió la conectividad con su compadre.

“Por otra parte, la subsistencia de la liga comenzó a depender casi exclusivamente de la aprobación de dólares preferenciales otorgados por el Ejecutivo para pagar contratos de jugadores importados, logística y transporte. El Gobierno se convirtió en un actor imprescindible”, reflexiona Ingenuo en la oscura soledad de su casa, en lo que es su primer día de vuelta a la patria. Incredulina, su esposa, se estima que arribe al país en las próximas dos semanas.

“En 2019, debido a las sanciones de Estados Unidos sobre PDVSA, la MLB rompió temporalmente el winter agreement, prohibiendo a los peloteros del sistema organizado jugar en Venezuela. Para superar el impasse, la LVBP, y los ocho equipos, decidieron romper formalmente todo vínculo comercial, financiero y publicitario con el Gobierno y PDVSA. Las restricciones se fueron solventando progresivamente mediante licencias específicas, hasta resolverse totalmente en el año 2022. A partir de 2023, la relación se normalizó bajo una tónica de cooperación logística pero manteniendo separación en el plano de marcas corporativas”, finaliza sus elucubraciones Sinduda.

… Desde el Big Ben le deseamos el mayor de los éxitos al acuerdo estratégico de patrocinio Mastercard-LVBP y hacemos votos para que la Liga vuelva a tener una total autonomía e independencia del poder político… Y con respecto al regreso de Ingenuo Sinduda ¡Priceless!   

Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo

aemora@gmail.com, @amoramarquez

17-10-2026

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