Por Andrés E. Mora M…
El Big Ben Deportivo desde que vio la luz por primera vez, en aquellos lejanos días de octubre de 2013, ha procurado no “poncharse”. Para tal fin, ha puesto especial atención tanto a no “tirarle” a “envíos muy huidos de la zona de strike” – altísimos o contra el suelo que impliquen el riesgo de un “swing perdido” estando en cuenta de “dos strikes” – como intentar “hacer contacto” con cualquier “lanzamiento” que coquetee alrededor del “home”, para evitar “quedarse con la carabina al hombro”.
Si bien es cierto que aquello de nunca “poncharse” es una utopía, para el Big Ben Deportivo es una cuestión de principios no “poncharse” con una “fake news”. Es decir, no dejarse engañar con una suerte de “bola ensalivada” o “spitball” – “pelota” alterada con saliva, vaselina u otra sustancia para cambiar su trayectoria – para, en dos “strikes”, “abanicar un piconazo” o no reaccionar a tiempo y ser “ponchado parado”. Esos “strikeouts” pudieran atentar contra su credibilidad, al vislumbrarse una cierta falta de criterio en el “home plate”. De ahí que cada uno de los “tres turnos” que El Big Ben Deportivo toma semanalmente – su “visita al plato” los martes y jueves en “La Ciudad en la Radio”, programa que se transmite por la 107.7 ULAfm, y los sábados con esta columna – sean motivo de un estudio riguroso.
Ante lo anterior, ha sido imperativo para El Big Ben Deportivo buscar inspiración en un maestro en el arte de no “poncharse”, y no hay nadie mejor que Luis Arráez. “La Regadera” – único grandeliga en la historia de la MLB en ganar tres títulos de bateo en fila con tres equipos diferentes: Mellizos de Minnesota 2022; Marlins de Miami 2023 y Padres de San Diego 2024 – es el pelotero activo que se poncha con menos frecuencia en la Gran Carpa.
El nacido en San Felipe, hace 28 años, se ponchó apenas 21 veces en 620 veces al bate (VB) en la temporada 2025. De por vida tiene 215 ponches en 3244 turnos oficiales de sus 3533 apariciones al plato (AP). De tal manera que Arráez se poncha una vez cada 15,09 VB. Para tener una idea de la habilidad del criollo en el home, quien le sigue en la lista – elaborada por “Chispa Deportiva” de Jose Cuello con jugadores que habían tenido al menos 3.400 AP para el 29/06/2025, nosotros actualizamos la frecuencia de ponches al último día de la temporada regular – es el cubano, y su compañero en los Padres, Yuli Gurriel que se poncha una vez cada 7,86 VB. El yaracuyano necesita casi el doble de turnos oficiales que el de Sancti Spiritus para poncharse. ¡Impresionante!
Es oportuno, entonces, adentrarnos en la técnica de bateo del insigne “chocador de bola” criollo. Una de sus mayores fortalezas es la rapidez con la que mueve sus manos, lo que complementa su swing corto y rápido, casi sin movimientos desperdiciados, lo que le permite reaccionar rápidamente, tener un control increíble del bate y manejar lanzamientos difíciles. Además, no busca un tipo de pitcheo en particular, sino que se adapta para hacer contacto con cualquier lanzamiento, conectando a todas las partes del campo. Su objetivo principal es hacer contacto y poner la bola en juego, lo que lo convierte en un bateador muy consistente y difícil de ponchar.
Así pues, Arráez conecta a la banda contraria, busca el hueco en el infield o aprovecha el espacio en los jardines sin importarle lo contundente del batazo. Literalmente es un “artistazo del contacto”. Su máxima: “todo lo que esté cerca de la zona de strike es una opción para batear”, y sus estadísticas lo demuestran al conectar muchos hits con pitcheos fuera de ella.
Pero Arráez no ha sido el único “artistazo”. En la historia de la MLB hay, al menos, otro par de casos extraordinarios que dejaron, inclusive, una frecuencia de ponches más baja que el nuestro. Nos referimos a Tony Gwynn y Joe Sewell.
Gwynn – un jardinero derecho excepcional que jugó toda su carrera (1982-2001) con San Diego y que fue exaltado al Salón de la Fama en su primer año de elegibilidad, 2007, con un 97,6% de los votos – se ponchó una vez cada 21,40 VB. ¡Excepcional!
Sewell – quien jugó como SS o 3B en 14 temporadas (1920-1933) entre Cleveland y Yanquis, y fue inmortalizado en Cooperstown por el Comité de Veteranos en 1977 – se ponchó – ¡Aunque Ud. no lo crea! – una vez cada 62,56 turnos oficiales. De hecho, en 1932, con los Yanquis, solamente se ponchó 3 veces en 503 VB. ¡Increíble!
No obstante, ninguna de esas dos luminarias opacan al fenómeno criollo. Pongamos lo de Arráez en contexto. En la actualidad – a diferencia de antes, cuando había menos pitcheos desarrollados – existen alrededor de once lanzamientos diferentes entre rápidos, quebrados y lentos, con los pitchers soliendo tener 4 o 5, algunos tienen más, en su repertorio – Ohtani tiene 7 – por lo que la habilidad que tengan para combinarlos dificulta, sobremanera, el poder descifrarlos. Por si fuera poco, la velocidad promedio de la MLB en el presente ronda las 94 mph, con 82 lanzadores alcanzando al menos una vez las 100 mph en 2025 y, en 2024, hubo 2,294 lanzamientos de más de 100 mph. Eso hace que el reto al que se enfrentan los toleteros de ahora sea mucho más demandante y exigente que en épocas anteriores.
Eso mismo ocurre con las “fake news” que, en estos tiempos de redes sociales, son “lanzadas” con frecuencia inusitada y a la “velocidad” de una “recta de cuatro costuras” del Aroldis Chapman de 2010. Año en el que estableció el récord del lanzamiento más rápido en la historia de la MLB con una recta de 105.8 MPH… De tal manera amigos lectores que razones hay de sobra para que El Big Ben Deportivo, a “La Regadera”, busque emular…
Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez
20-12-2025.
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