Por Andrés E. Mora M…
Al igual que la enorme mayoría de la población venezolana – no toda, ciertamente, porque nunca faltan las vergonzosas excepciones, las cuales muchas de ellas en esta oportunidad vestían uniformes, y no deportivos precisamente, cuya inhumana actitud y comportamiento delincuencial buscando sacar provecho del sufrimiento ajeno quedó documentado en infinidad de videos que fueron viralizados en la redes sociales -, el Big Ben Deportivo vive días aciagos también a partir del doblete sísmico ocurrido aquel infausto minuto – iniciado cuando el reloj marcaba las 6:04 pm del miércoles 24/06 – que dejó tras de sí un rastro de destrucción, desolación, muerte y sufrimiento.
Pero, si bien es cierto que los eventos sísmicos son impredecibles e inevitables, no es menos cierto – de hecho, es harto conocido igualmente – que sus consecuencias pueden ser mitigadas de existir una respuesta responsable, rápida y eficaz del Estado… Un ejemplo magistral de ello fue dado por el propio Estado venezolano hace 59 años, a propósito del terremoto que azotó a Caracas el 29-07-1967:
“En 1967, el Estado venezolano actuó con rapidez, claridad de propósito y sentido de misión. La institucionalidad respondió como un sistema coherente, con líneas de mando claras y con un liderazgo que entendió que cada minuto contaba. La Fuerza Armada, integrada a la estructura de protección civil de la época, fue parte activa de esa respuesta: apoyó rescates, movilizó personal especializado y colaboró en la remoción de escombros y en la estabilización de estructuras comprometidas. La actuación de (Leopoldo) Sucre Figarella no sólo resolvió la emergencia inmediata: dejó un precedente. Su gestión demostró que, con liderazgo competente, coordinación interinstitucional y voluntad política, el Estado venezolano podía responder de manera ejemplar ante una catástrofe”, reseñó la Revista Fuego Continuo en la crónica “Sucre Figarella: el arquitecto de la respuesta del terremoto de 1967”, publicada el 26-06-2026.
De esa coordinada actuación cívico-militar, el componente castrense tuvo su protagonista indiscutible. Diferentes cuentas en las redes sociales lo recuerdan de la siguiente manera: “El 29 de julio de 1967, una hora después del terremoto de Caracas de esa fecha, el teniente coronel Luis Alberto González Ramírez, comandante del Batallón de Ingenieros Avendaño N° 1, con sede en Fuerte Tiuna, sacó su unidad completa a rescatar a las personas atrapadas en los edificios San José, Neverí y Mijagual en Altamira, salvando cientos de vidas por iniciativa propia.”
Por supuesto, la comparación entre la respuesta militar en aquel entonces y la de estos momentos, no se hizo esperar. La crónica “El terremoto del 24 de junio y la ausencia militar” – publicada en la Revista Fuego Continuo el 27-06-2026 – confronta ambas como sigue:
“(,,,) A casi 48 horas del terremoto del 24 de junio, los cinco batallones de ingenieros de la Fuerza Armada – todos con maquinaria pesada, personal especializado y capacidad de despliegue inmediato – no aparecieron en las zonas más afectadas.
No hubo convoyes entrando a las ciudades destruidas.
No hubo retroexcavadoras despejando vías.
No hubo puentes de comunicación montados de emergencia.
No hubo presencia significativa en las labores de rescate inicial.
En su lugar, fueron vecinos, bomberos municipales, voluntarios y equipos de protección civil quienes asumieron la tarea de buscar sobrevivientes, muchas veces con herramientas precarias y riesgo extremo.
La historia de este terremoto no puede contarse sin ese espejo:
– En 1967, un batallón de ingenieros corrió hacia el desastre y el Estado, bajo la conducción de Sucre Figarella, respondió con contundencia.
– En 2026, cinco batallones permanecieron inmóviles y el Estado brilló por su ausencia.
Ese contraste revela dos culturas institucionales: una que entendía el servicio público como misión, y otra que parece haber renunciado a su responsabilidad fundamental.”
Nadie sabe a ciencia cierta – nos referimos al público en general – la razón por la cual no fueron desplegados los cinco batallones con la premura del caso o si fueron posicionados en las zonas afectadas en algún momento.
Lo que sí se sabe es que a alrededor de las 11 am del 25/06 – de acuerdo a la hora que en Instagram se publicó la información suministrada por la periodista de Últimas Noticias ubicada en el sitio de los acontecimientos – fue que llegó la maquinaria pesada para apoyar en las labores de remoción de escombros de los edificios Petunia I y Petunia II, estructuras colapsadas en la primera transversal de Los Palos Grandes en el municipio Chacao… Es decir, 16 horas después de ocurrido el par de devastadores terremotos fue que arribó la indispensable maquinaria pesada a ese sector caraqueño de fácil acceso, dadas las circunstancias… Se hacía evidente, entonces, que a La Guaira ese tipo de ayuda llegaría mucho después… Días después…
“La primera matriz mediática elaborada en laboratorios fue ‘bajen todos a La Guaira’, para causar caos, para impedir las labores de búsqueda y rescate… Los tenemos ubicados y determinados de dónde salieron las principales matrices”, respondió la presidenta encargada ante el insistente cuestionamiento que “sobre la prontitud con la que se desplegó la fuerza pública, la falta de funcionarios públicos implicados en los rescates en las primeras horas y la ausencia total de medios” – según reseñó el portal español elpais.com – le hicieron algunos periodistas en la rueda de prensa a medios extranjeros realizada el jueves 02/07 en la noche.
Aquella respuesta pudiera interpretarse como una solapada intención del poder de demonizar las redes sociales, porque ellas – con los innumerables testimonios posteados por sus usuarios víctimas de esta terrible tragedia – han fungido como una suerte de VAR… Mientras el sistema de videoarbitraje utilizado en fútbol determina el fuera de juego o posición adelantada, las RRSS determinaron un “fuera de juego por posición atrasada” del Estado venezolano al encontrarse desarticulado y en precarias condiciones… Hasta la red sismológica del país, orgullo de FUNVISIS, institución creada por el aprendizaje adquirido a raíz del terremoto de 1967, ha sido desmantelada y reducida a su mínima expresión… La fragilidad del Estado al desnudo…
Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez
04-07-2026
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