Por: Andrés E. Mora M…
La Batalla de Carabobo – el episodio determinante de la independencia de Venezuela, victoria que dio pie al inicio de las «Campañas del Sur» emprendidas por el Libertador y que finalizarían con la independencia de los países que hoy conocemos como Perú, Bolivia y Ecuador – arribó a su bicentenario hace dos días. Sin embargo, lo que supusimos años atrás, viviendo aun en democracia, sería, por su trascendencia histórica, una ocasión propicia para celebrar en grande, lamentablemente no lo fue. Imposible celebrar el evento que precipitó el fin del yugo español en Suramérica, cuando la tierra que propició aquella revuelta se encuentra sometida, desde hace 22 años, por el totalitarismo castrocomunista de las huestes salidas del Caballo de Troya que significó la bandera anticorrupción blandida en las elecciones de 1998 por el nacido en Sabaneta.
Bien lo dijo el periodista Manuel Malaver vía Twitter a los pocos minutos de haber cambiado el calendario al 24J “Triste momento para celebrar los 200 años de Carabobo, con la República democrática que fundó Bolívar hecha jirones por unos dictadorzuelos marxistas, las riquezas nacionales reducidas a cero por el colectivismo y 5 millones de venezolanos emigrados huyendo del hambre”.
Acertado, también, fue lo expresado por @FundaREDES_, que al final de la mañana del 24J y haciendo uso de la etiqueta #VzlaSinSoberania, envió a la red social del pajarito un tweet para reflexionar: “¿Qué celebramos? Si los efectivos SM3 Danny Vázquez y SM1 Abraham Belisario continúan desaparecidos y sus familias sumidas en el dolor y la incertidumbre, mientras el alto mando militar guarda silencio sobre su paradero e integridad”, mensaje referido a los dos efectivos de nuestra armada de quienes no se conoce su paradero desde el 23 de abril, día en el que militares venezolanos fueron víctimas de una emboscada ejecutada por más de 200 terroristas del Frente Décimo de la FARC en el sector La Capilla del estado Apure. Incursión ocurrida durante el período de enfrentamiento armado que el régimen usurpador no pudo ocultar a pesar de la censura y represión, y del cual trascendió, semanas atrás, no obstante el hermetismo que lo rodeó, que había finalizado luego que la FAN «tirara la toalla», cediendo el control del lugar a la FARC y ELN. ¿Será que «negocio mata soberanía» como «chequera mata galán»?
De igual forma, el economista y profesor universitario @jesuscacique1, finalizando la tarde del día anterior, nos recordó la razón de nuestra caída libre dentro del abismo de la pobreza: “Cuando Chávez llega al poder Bs/USD 576. Hoy Bs/USD 3.178.517 (Oficial). Al agregarle 8 ceros que le quitaron un $ vale Bs. 317.851.700.000.000 de aquel entonces. Trescientos diecisiete billones ochocientos cincuenta y un mil setecientos millones. La unidad monetaria pulverizada”.
Entre tanto, con los 20 nuevos fallecimientos de personal de la salud con criterios para Covid-19, ocurridos del 16 al 21 según @MedicosUnidosVe, se llegó a 670 defunciones, lo que representa el 22,5% de los 2973 víctimas fatales totales que los voceros oficiales reportaron para el 21J. Y aun el régimen no ha sido capaz de diseñar un Plan Nacional de Vacunación.
En este territorio anarquizado y empobrecido en lo que nuestro país ha sido convertido por la acción depredadora de la «Peste roja-rojita» de los últimos cuatro lustros, deriva la situación que ha obligado a la población de esta otrora pujante nación a librar, diariamente, su «Batalla de Carabobo» por la supervivencia. Día a día, entonces, el venezolano tiene el gran reto de ganarle la «Batalla de la Independencia» al hambre, a la Covid-19, a las muchas otras enfermedades, a la inseguridad, a la violencia del régimen y a un largo etcétera.
Pero esa es un batalla diaria que no sólo libra el «ciudadano de a pie», sino que a muchos de nuestros atletas de alta competencia les ha tocado vivir también ante la falta de apoyo. De hecho, “más de 23 delegaciones nacionales dieron forfeit desde 2017 en sus respectivos compromisos internacionales por la ausencia de recursos por parte de los organismos responsables y problemas de logística con la emisión de boletos aéreos”, reseñaría El Diario el 06-08-2019.
Esa situación casi se repite días atrás con nuestros karatecas que participaron en el Preolímpico de Paris. Después de 48 horas interminables de angustias y estrés fue que abordaron el vuelo a la «Ciudad Luz». Una de ellos, Claudymar Garcés, quien no tenía dinero para comprar gasolina para ir al gimnasio y que entrenó todo el tiempo en su casa en cuarentena, clasificó a Tokio. Otro de ellos, Andrés Madera, quien quedó sentenciado al llegar a Paris directo al pesaje, al bajarse del avión que lo trajo de regreso a Venezuela se enteraría que la Federación Internacional de Karate le acreditaba su boleto a Tokio 2020 con la cuota continental. Sobre él diría una emocionada @eumaresaa “Vivió en un sótano para poder prepararse, trabajó para ganar el dinero de su preparación, le tocó ajustar su programa de competencias, estuvo lesionado, pasó por el quirófano, le dio COVID no una sino dos veces, enfrentó oposición de todo tipo. ¡Pero es olímpico! ¡Grande, Sensei!”
Otra clasificación épica fue la alcanzada el 19J por Paola Pérez en los 10 kilómetros del Preolímpico de Aguas Abiertas Setúbal, Portugal. La nadadora que en los Panamericanos Lima 2019 sufrió de un ataque de hipotermia por no contar con un traje de neopreno, a pesar de habérselo solicitado a las autoridades deportivas venezolanas con un año de anticipación, se vio obligada a abrir una campaña en GoFundMe para solicitar recursos y poder completar su preparación ya que con solamente su salario como profesora de natación en Chile no le era suficiente. Así pues, nuestra nueva heroína conquistó su sueño como recompensa por nunca darse por vencida. Leerá, entonces, con una sonrisa sarcástica dibujada en sus labios el final del tweet enviado por el usurpador: “¡Cuenta con todo nuestro apoyo campeona!”
Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez
26-06-2021

