El Big Ben Deportivo: Los «break points» de la justicia venezolana

Por Andrés E. Mora M…

El emotivo desarrollo de la edición 142 del US Open, el último Grand Slam del año, ese que desde 1978 se juega en las canchas duras del Centro Nacional de Tenis Billie Jean King de la USTA en Flushing Meadows, Nueva York, el mismo que pasará a la historia…

… por ser el primero en albergar una final entre una tunecina, Ons Jabeur, primera africana en acceder a esta instancia en NY, y una polaca, Iga Swiatek, la primera jugadora de su país en llegar a la instancia decisiva del último Grand Slam de la temporada. … por ser la primera vez que un afroamericano, Frances Tiafoe lo hizo ayer, disputaba una semifinal en esta sede, Arthur Ashe lo hizo en 1972 cuando este torneo se jugaba en Forest Hills… y por haber sido el torneo de despedida de The Queen of Queens, Serena Williams, la mayor ganadora de torneos de Grand Slam en la “era abierta” con 23…

… por haberse jugado el segundo encuentro más largo (5 horas y 15 minutos) y que más tarde ha terminado (2:50 am) en los anales del US Open, en la disputa de cuartos de final que el español Carlos Alcaraz venciera en cinco sets (6/3, 6/7(9), 6/7(7), 7/5, 6/3) al italiano Jannik Sinner… por haber llegado el murciano a ese partido como el jugador más joven (19 años y 4 meses) en alcanzar tres cuartos de final de Grand Slam desde Michael Chang (Roland Garros 1989, 1990 y 1991)… y por haberse convertido en el hombre más joven en alcanzar los cuartos del US Open dos años de manera consecutiva desde los australianos Lew Hoad y Ken Rosewall en 1952-53…

… y que arrancó con una encarnizada lucha por el Nro. 1 de la ATP entre cinco aspirantes, disputa que, dependiendo de lo que hayan hecho Alcaraz y el noruego Casper Ruud ante Tiafoe y el ruso Khachanov, respectivamente, en las semifinales jugadas ayer, resultados que desconocíamos al momento de enviar la columna, pudiera decidirse en la final de mañana domingo con la posibilidad, inclusive, de que de ella emerja el tenista más joven de todos los tiempos en encabezar el ranking masculino…

… hizo que pasara inadvertido lo que ha sido la exitosa implementación, por segundo año consecutivo, de los «jueces electrónicos». Tecnología que llegó para quedarse al erradicar la posibilidad de yerros, y aportar la justicia e igualdad que debe prevalecer en toda actividad humana.

Justicia e igualdad que, en contraste, vemos cada vez más lejos de alcanzar en nuestro país con un TSJ – manejado a «control remoto» desde Miraflores, después que el voraz absolutismo que impera en el país dinamitara la separación de poderes – emitiendo fallos grotescos como las dos tristemente célebres sentencias conocidas el pasado 3S, con fecha 11/08/2022, donde se inadmiten recursos de nulidad, admitidos previamente, introducidos por ante la Sala Político-Administrativa contra el infausto Instructivo ONAPRE, cuya inconstitucionalidad no tiene discusión al «lanzar por la borda» el artículo 89 de la Constitución por alterar la intangibilidad y progresividad de los derechos y beneficios laborales, pero que no conforme con tamaña barrabasada impone multa también y, además, amenaza con sanciones penales para amedrentar.

Imposición grosera y burda que le hace el usurpado Poder Ejecutivo al sumiso y obediente TSJ, «importándole un comino» el ridículo que el máximo tribunal (¿?) hiciera con aquello de que ambas sentencias desconocen la existencia del acto administrativo que fue denunciado, al no ser acompañadas las demandas con este, violando flagrantemente tanto el artículo 257 de la Constitución, que ordena a los jueces no sacrificar la justicia por la omisión de formalidades no esenciales, como el 26, que le ordena impartir justicia sin formalismo, tal y como recordara vía Twitter la profesora Jacqueline Richter, @Jacquierichter.

Se hace necesario, entonces, resumir los «puntos de quiebre», los break points, pues,  sufridos por el TSJ – y por ende la justicia venezolana – ante el régimen que conllevaron al inevitable desmoronamiento del Estado de Derecho.

El primer break point ocurre en mayo de 2004 cuando la AN, presionada por el ejecutivo, para entonces encabezado por el nacido en Sabaneta, sancionara, por mayoría simple y no por mayoría calificada con lo establece la Constitución, la nueva Ley del Tribunal Supremo de Justicia, con la finalidad de: 1. Establecer un procedimiento expedito para “suspender” a los magistrados no afectos al gobierno (persecución política a los magistrados) y, 2. Aumentar el número de magistrados de 20 a 30, que en definitiva fue a 32, para colocar en minoría ante futuras decisiones a los no complacientes. Este «punto de quiebre» fue un «pase de factura» del «padre de la pesadilla roja-rojita» al TSJ por sentenciar como “vacío de poder” su fugaz salida del poder en abril 2002. Nos imaginamos la explosión que a lo Nick Kyrgios hubo en Miraflores esos días.

El segundo break point llegaría con el nombramiento de los «magistrados exprés» – realizado «entre gallos y medianoche» el 23 de diciembre de 2015, haciendo caso omiso del artículo 264 de la Constitución y del Título V de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia (LOTSJ) – luego de la aplastante derrota que la oposición le infligiera al régimen en las elecciones parlamentarias del 6D de ese año.

El break point más reciente sucedió en abril de este año y tiene que ver con un TSJ que pasó de 32 a 20 magistrados – disminución que, muy probablemente, se hizo con la intención de dar una apariencia de renovación del sistema judicial en medio de las graves denuncias por violaciones a los derechos humanos en Venezuela – pero con algunos exmagistrados en su conformación, contraviniendo el artículo 264 de la Constitución que establece “los magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia serán elegidos o elegidas por un único período de doce años”… y ya vimos los resultados…

Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo            

aemora@gmail.com, @amoramarquez

10-09-2022