Por Andrés E. Mora M…
“Vea Ingenuo esa tercera ocasión en que nuestras talentosas «tripletistas» se vean de nuevo este año es lo que nosotros en Colombia, y creo que ustedes también allá en Venezuela, llamamos el bonito, pues vea que en los dos cara a cara realizados previamente cada quien obtuvo una victoria. Caterine ganó en Lausana el 5 de julio y Yulimar en Mónaco una semana después. Mire pues que esa derrota de la colombiana, reconocida por la IAAF en el 2018 como la «Atleta femenina del año», fue apenas su cuarto revés en siete años y cortó así una racha de once competiciones de triple salto seguidas siendo la triunfadora ¡Uich! Esa final en Lima 2019 va a estar de lo más bacana”, le comenta a Ingenuo Sinduda el «ppm», Pablo Pinzón Montoya, su entrañable amigo cucuteño y colega científico de la Universidad Industrial de Santander, quien lo llamó a su celular antes que amaneciera en Venezuela – «¿Qué se dice, gente?», habría sido el inconfundible saludo que escuchó Ingenuo al contestar a las 3:30 am, hora que le sugiere el caraqueño a sus amistades residenciadas en el exterior que lo llamen por los problemas, cada vez peor, de cobertura en Mérida, la hermosa ciudad donde vive – para comentar emocionado lo que ha sido la reedición del duelo entre estas dos titanes del salto triple.
“La jovencita venezolana, quien con 20 años escribió su nombre con letras plateadas en la marquesina de los JJ.OO. de Río 2016 al hacerse del segundo lugar del podio en la especialidad dominada a placer por tu paisana Ibargüen, sigue haciendo historia ¡Y ahora es que le falta por escribir!”, dice con orgullo Ingenuo Sinduda. “La humilde muchacha nacida en Caracas, pero portocruzana de corazón, la misma que siendo niña la lluvia le quitaba el sueño por temor a que el ranchito donde vivía con su familia en Pozuelos, una popular parroquia de Puerto La Cruz, una ciudad ubicada en el oriente venezolano, específicamente en el estado Anzoátegui, se inundara o, inclusive, se derrumbara, es hoy, a la temprana edad de 23 años, miembro – «¡No ‘miembra’!, como diría aquel. Quien dedicado en cuerpo y alma a la tarea que se le encomendó de devastar y arruinar al país, encuentra todavía tiempo para aportar con inusitada frecuencia su cuota destructiva al idioma también ¡Qué fácil es destruir!», exclamaría Ingenuo para concluir con el paréntesis y de inmediato retomar el hilo de la conversación – repito, miembro de la exclusiva élite del atletismo mundial, lo cual no se alcanza por medio de dádivas presidenciales, o por un carnet como el inventado por el mismo corrosivo personaje de hablar impropio y transgresor compulsivo de los derechos humanos – tal y como lo demostró el demoledor «informe Bachelet» –, o por las fulanas «misiones», instrumentos todos promovedores del parasitismo e inutilidad de la población, sino que es un privilegio ganado con trabajo, esfuerzo, dedicación, tesón y mucho sacrificio”, le señala el profesor jubilado de la ULA al «ppm».
“Pero es que mire Ingenuo solo con firmeza, decisión y perseverancia es que se pueden alcanzar las metas y hacer realidad los sueños. Esa ha sido la fórmula usada por la antioqueña de 35 años para ganar el oro en las Olimpiadas de Río de Janeiro 2016, las dos medallas de oro en campeonatos mundiales de atletismo, la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, un título panamericano y sus seis «Liga de Diamante». Y por supuesto que ha sido la fórmula que ha aplicado Yulimar Rojas también para tener en su palmarés la plata de Río 2016, ser bicampeona mundial en pista cubierta (Portland 2016 y Birmingham 2018) y campeona mundial al aire libre (Londres 2019). Vea Ingenuo, es que no hay otra manera ¡Aquí no se regala nada, vea!”, enfatiza el colombiano.
“¡Exactamente, mi querido y estimado «ppm»! Eso es así”, concuerda Sinduda. “Sin embargo en los más de 20 años que tiene en el poder el indecible «Socialismo del siglo XXI» – aunque desde el 20 de mayo del año pasado ocupándolo de manera ilegítima y a partir de este 10 de enero usurpándolo – se ha encargado de aupar en la población venezolana el conformismo y anular su espíritu de superación, esa fuerza que impulsa al individuo a ser mejor y buscar nuevas experiencias, mediante la implementación de la «pócima mágica» de todo gobierno mediocre; el aberrante e inefable populismo. Eso que el historiador mexicano Enrique Krauze describe como aquello que «alimenta la engañosa ilusión de un futuro mejor que posterga siempre, enmascara los desastres, reprime el examen objetivo de sus actos, doblega la crítica, adormece, corrompe y degrada el espíritu público»”, opina el catedrático criollo. “Afortunadamente, Yulimar no se ha dejado seducir por la manipuladora y demagógica propuesta populista del usurpador. Así lo ha hecho saber al expresar «No soy conformista, siempre quiero más. Para mí el oro olímpico es lo que me quita el sueño y voy a llegar hasta él»”, dice Ingenuo.
“Pero es que esa muchacha es una «berraca», no se deja ni de las lesiones”, acota Montoya con admiración
“¡Ciertamente! La que la mantuvo alejada de competencias tras coronarse en Birmingham 2018, quedó atrás. La vencedora de adversidades – antítesis del usurpador, quien las crea – viene de imponerse esta semana en el «Meeting Cittá de Padova» en Italia. Ahora va con todo para afrontar el imperdible duelo generacional ante Caterine en los panamericanos de la capital peruana”, sentencia Sinduda para finalizar.
Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez


