Por: Andrés E. Mora M…
“¡Cesar Miguel Rondón fue contundente!”, dice Incredulina. “La salida del aire de su exitoso programa, que por casi 28 años transmitió de lunes a viernes el circuito Unión Radio en horario estelar matutino, no fue debido a la autocensura – ¡No nos hagamos eco de esa patraña! – fue consecuencia de «la censura pura y dura», tal y como lo expresara el reconocido periodista vía twitter”, añade la esposa de nuestro buen amigo Ingenuo Sinduda en la conversación que sostiene con Incrédulo, su hijo, en esta media mañana del primer sábado de febrero.
“Fue por presiones de Conatel”, interviene Ingenuo, quien se incorpora a la tertulia luego de volver a casa después de dejar, literalmente, todo su sueldo de profesor titular en un mercadito que le dura a él y su esposa, como mucho, una semana. “La censura previa se instauró en Venezuela con la prohibición a las estaciones de radio y televisión de hacer cualquier referencia a Juan Guaidó o a las acciones de protestas pacíficas que, como la convocada para hoy sábado 2F, se vienen produciendo,”, comenta el docente jubilado de la ULA.
“De allí que desde el 23E los demonios de la prohibición y el veto anden sueltos”, tercia Incrédulo. “El miércoles 30E tres reporteros de la agencia EFE, los colombianos Mauren Barriga y Leonardo Muñoz, y el español Gonzalo Domínguez, fueron detenidos. Ya antes, el martes 28E, habían corrido la misma suerte los comunicadores sociales venezolanos Maiker Yriarte de TVV Noticias y Ana Rodríguez de VPI TV junto al periodista chileno Rodrigo Pérez y su camarógrafo Gonzalo Barahona, ambos de TVN”, añade. “Pero la arremetida contra las instalaciones y programación de algunos medios comenzó antes, el 23E. Esa noche la Dirección General de Contrainteligencia Militar allanó en Maracaibo las sedes de Global TV, Aventura TV y del diario digital noticiaaldia.com. Al día siguiente, la red de emisoras Fe y Alegría denunció que se vio obligada a sacar del aire más de cuatro programas de opinión, presuntamente por una orden de Conatel de «revisar» la programación y ¡excluir los programas independientes de opinión!, según reseñó Tal Cual. Pero además el periodista deportivo Luis Arroyo reveló que fue despedido de Meridiano TV ¡El canal de los especialistas! – ¿Especialistas en botar personal omitiendo la inamovilidad laboral? – por hacer alusión a la masiva protesta realizada por la oposición el 23 de enero”, resume Incrédulo los abusos más recientes del «populismo autoritario» en contra de la libertad de expresión en Venezuela.
“Pero así como fue un hecho público, notorio y comunicacional cada uno de esos incidentes, también lo fue la posición asumida por los peloteros de los Leones del Caracas de no jugar el segundo encuentro de la final ante Cardenales «por respeto a Venezuela», tal y como escribiera esa tarde en su cuenta de Instagram el corajudo Jesús «Chucho» Guzmán. Estoy convencido – ¡ahora que la dictadura está de salida! – que no pasará mucho tiempo para que se conozca con certeza qué fue lo que sucedió en la cueva felina para que el equipo capitalino cambiara de opinión y saliera a consumir su primer turno al bate a las 9 de la noche de la histórica jornada en la que se movilizó alrededor de 15 millones de ciudadanos desde cada rincón del país para apoyar y legitimar a Juan Guaidó como Presidente interino”, comenta el docente ulandino.
“Bueno, de acuerdo al periodista Iván González los jugadores del equipo «melenudo» habrían sido amenazados con ir a prisión si no aceptaban jugar ese segundo encuentro”, acota Incredulina.
“Si por estos días los encargados del CLAP, sin el menor pudor, han estado chantajeando con quitarles el beneficio a aquellos que no firmen en apoyo de Maduro, qué le podía importar a otro funcionario, igual de mediocre y despreciable, amenazar con prisión a los peloteros que no jugaran. Recordándoles, seguramente, que el régimen en octubre se había bajado de la mula con 12 millones de dólares para financiar la temporada 2018-19. Sacrificando por el béisbol, incluso, la compra de comida y medicinas,”, dice Incrédulo imaginando el drama del indigno individuo.
“El Socialismo del siglo XXI tiene muy claro eso de «business is business». Por eso «no da puntada sin dedal». En el caso doméstico siempre esta buscando la forma de extorsionar a la población ofreciendo algún bono, subsidio o un supuesto programa social, mientras que en el plano internacional se relaciona con sus aliados, circunstanciales por demás, a través del trueque”, señala el docente universitario. “Con esa filosofía se asoció con Rusia y China, prácticamente regalándoles nuestras riquezas minerales a cambio de que le garantizaran la permanencia en el poder. Pero Nicolás se equivocó en los cálculos – algo más complicados que el 6+7 que no pudo resolver, y sin un Escalona que le diera un vaso de agua para pasar el trago amargo – porque Putin y Jianping, consumados estrategas del «business is business», sobre todo considerando aspectos geopolíticos, optaron por dejarlo sólo al sacar cuentas con el nuevo escenario país”, opina el catedrático.
“«Do svidaniya Nikolas, biznes yest’ biznes», le habría dicho Vladimir a Maduro, mientras que Xi le habría expresado «Zàijiàn Nicolas, shēngyì jiùshì shēngyì»”, sugiere Incredulina, la aficionada de idiomas extranjeros de la familia.
“¿Y eso que significa?”, preguntan padre e hijo a la vez
“«Adiós Nicolás, ¡negocio es negocio!», dicho en ruso y mandarín”, contesta la dama
“¡Eso es correcto!”, concuerda el profesor con su mujer.
(٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez

