El Big Ben Deportivo: No sólo de tablets vive el fútbol… o la docencia 

Por: Andrés E. Mora M…

La FIFA tiene en común con el «Socialismo del siglo XXI» el bien ganado estigma de corrupto que posee. De hecho, por todos es conocido que entre los «reos ilustres» que tiene la justicia estadounidense se encuentran tanto exjerarcas del fútbol mundial, en su abrumadora  mayoría provenientes del continente americano, como cada vez más empresarios, testaferros y ex funcionarios de la «Peste» roja-rojita venezolana.

Del primer grupo, en el marco del escándalo FIFA, el gobierno estadounidense acusó a 42 personas y a empresas deportivas de 92 delitos y de aceptar más de US$ 200 millones en sobornos. De los 42 acusados, para finales de agosto 2018, de acuerdo con la  ACFCS, tres fallecieron, 22 se declararon culpables y dos fueron sentenciados. Catorce aún estaban en batallas legales en sus países.

Entre los dirigentes futbolísticos que se declararon culpables – y en espera de sentencia, aunque fue involucrado este mayo en otro episodio del FIFAgate – se encuentra Rafael Esquivel. El hombre que por 28 años controló a su antojo los hilos de la FVF es probable que tenga algo – o mucho – que decir en cuanto a cómo se escaló de los US$ 40 millones presupuestados inicialmente, a los 900 millones de dólares que en definitiva se invirtió en la Copa América Venezuela 2007. La edición más costosa, por mucho, en la historia de este evento y que tuvo como cabeza del Comité Organizador a Aristóbulo, al principio, y a «Jorgito», el mismísimo mitómano que aspira ser presidente de la AN de utilería que saldrá del grotesco simulacro electoral del 6D, al final.

En el segundo grupo se encuentran, por solo nombrar dos de un nutrido grupo, Alejandro «el tuerto» Andrade, extesorero nacional de Hugo Chávez, condenado a 10 años de prisión por lavar alrededor 1.200 millones de dólares y un exbanquero de Juluis Baer basado en Panamá, Matthias Krull, condenado a 10 años de prisión luego de reconocer que conspiró para lavar unos 1.200 millones de dólares procedentes de PDVSA.      

Pero además de la mácula dejada como impronta por la opacidad, la FIFA y el «Socialismo del siglo XXI» comparten otra faceta, quizás desconocida por muchos, ambos proveen «tablets». Aunque con diferentes intenciones. Veamos de lo que se trata.

En Rusia 2018 el ente rector del fútbol mundial dotó de un juego de «tablets» – que contó con un sistema electrónico de rendimiento y seguimiento de los jugadores – a cada una de las 32 selecciones participantes en el mundial que vio a Francia coronarse por segunda vez en su historia.

“Cada equipo recibirá tres «tablets»: una para la cabina de prensa, otra para el banquillo y la tercera para el equipo médico. Las «tablets» brindarán datos de cada partido con un retraso de 30 segundos, incluido material audiovisual de la transmisión televisiva. Este sistema electrónico brinda estadísticas actualizadas de cada jugador en el campo y su posicionamiento durante el partido, los pases de cada equipo, la velocidad a la que están corriendo y la eficacia de sus estrategias defensivas y ofensivas”, reseñó Alessandro Solís en un trabajo «guindado» en la web de Economía Digital el 15-06-2018. Así pues, la FIFA proveyó de «big data» a los combinados mundialistas con la intención, pensamos desde aquí, de que todos pudiesen disfrutar en condiciones idénticas de esta tecnología. La misma que, en Brasil 2014, la selección alemana, que a la postre se titularía, fue la única que dispuso de ella para desarrollar sus tácticas.

Por su parte, desde finales de octubre, el régimen usurpador, a través del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria (MPPEU), ha estado dotando de «tablets» a miles de profesores del sector universitario como burda estrategia proselitista ante la proximidad de la farsa del 6D y con la malsana intención de aprovecharse de la precariedad del sector – ¡Todo (des)hecho en socialismo! – producto de sus míseros sueldos, irrisorio presupuesto y conquistas estudiantiles perdidas.

Pernicioso propósito ese camuflado con aquello de que es “con el objetivo de garantizar los recursos tecnológicos necesarios para la planificación y la ejecución de las estrategias pedagógicas ajustadas a la metodología de clases a distancia denominado «Plan Universidad en Casa», que facilita la prosecución académica del estudiantado en medio de la pandemia Covid-19”, como declararía el rector de la Universidad Politécnica Territorial del Zulia (UPTZ),  Pedro Isea González, en el acto de entrega de tales dispositivos en aquella entidad. Discurso que no tiene cabida en la situación país de la Venezuela actual en la que el régimen es incapaz de garantizar – como consecuencia de la insaciable corrupción que lo ha caracterizado en sus casi 22 años de existencia – los requerimientos básicos de partida: energía eléctrica y conectividad.

Ahora bien, suponiendo que no existiese la gravísima crisis eléctrica que padecemos, tampoco se pudiera garantizar la educación a distancia porque el populismo rojo-rojito se quedó corto al no proveer del dispositivo al estudiantado. Haciendo, entonces, que sea una utopía – por no decir, pura paja – aquello de “que facilita la prosecución académica del estudiantado en medio de la pandemia Covid-19”, declarado por el mencionado rector. “Un palo no hace montaña”, le recuerda la sabiduría popular al mandamás de la UPTZ.

Veámoslo de la siguiente manera. De haber sido dirigentes chavistas Joachim Löw, entrenador del seleccionado alemán, y Carlos Queiroz, DT de la selección Colombia, habrían justificado las memorables goleadas recibidas, 6-0 ante España, los teutones, y 6-1 ante Ecuador, los «cafeteros», el 17-N – día que «La Vinotinto» ganó sus primeros tres puntos camino a Qatar, haciendo historia, al vencer por primera vez como local a Chile – vociferando que las «sanciones del imperio» les bloquearon «el sistema electrónico de rendimiento y seguimiento de los jugadores» quedando las «tablets» suministrada en Rusia 2018  imposibilitados de utilizar la tecnología «big data» para plantear sus tácticas, porque ¡«un palo no hace montaña»!.  

Así pues, no sólo de «tablets» vive el fútbol… ni la docencia universitaria…

Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo        

      aemora@gmail.com, @amoramarquez