El Big Ben Deportivo: Oscilando entre lo sublime y lo ridículo

Por: Andrés E. Mora M…

DE LO SUBLIME…….

El pasado 12 de octubre la humanidad fue testigo de uno de los logros más importantes de la historia del deporte. El keniata Eliud Kipchoge, considerado por muchos como el mejor maratonista de todos los tiempos, se convertiría en el primer ser humano en correr los 42.195 m en menos de 2 horas, al detener los cronómetros en 1:59:40. Esta hazaña – como muchas otras alcanzadas en los últimos tiempos, no sólo en el mundo del deporte – vino de la mano de la tecnología. Algo que no debe extrañarle a nadie cuando nos encontramos inmersos en el ocaso del cuarto lustro del siglo XXI con los avances tecnológicos y el desarrollo de nuevos materiales en plena efervescencia evolutiva. Excepción, nuestras universidades e institutos de investigación, instituciones sometidas a los criminales recortes presupuestarios implementados en estos 21 años de oscurantismo rojo-rojito, que las ha retrocedido a los albores del siglo pasado.

El énfasis tecnológico en el caso que nos ocupa tiene que ver, por supuesto, con el calzado de última generación usado por Kipchoge en Viena para alcanzar la proeza: los Nike Alpha Fly. De acuerdo al artículo de Marc Cornet, «colgado» en el portal CMD Sport, “la clave podría estar en las bolsas de aire situadas en el antepié. Hasta un total de 4 cámaras llenas de líquido que, junto a las 3 placas de fibra de carbono de la media suela desde el talón a la punta del pie, ofrecerían una reactividad sin precedentes en el mundo del atletismo. Las bolsas de aire están hechas de TPU (poliuretano termoplástico) y contienen unos elementos a los que Nike ha bautizado como «hebras de tracción». Cuando se agrega líquido a dicha cámara y se presuriza a entre 15 y 30 psi (tal y como si hincháramos la cámara de una bicicleta), la presión pone las hebras en tensión. Según la patente de Nike, se sigue conservando la forma de la cámara, aunque no queda claro los efectos de todo ello. Es decir, en qué porcentaje mejora la amortiguación, la estabilidad y cuál es el retorno de energía y reactividad que ofrece todo el conjunto. Pero visto lo visto, sería superior a los modelos predecesores de la multinacional estadounidense”.

No obstante, la velocidad con que se suceden estos avances deja rezagado, por mucho, la respuesta que da la burocracia del organismo competente, en este caso la IAAF, Federación Internacional de Atletismo. ¿Consecuencia de eso? Los Nike Alpha Fly no cuentan con su visto bueno y, por lo tanto, la marca del keniano no fue homologada. De hecho, Sebastian Coe – el extraordinario mediofondista inglés de inicio de los 80ʼs, considerado como uno de los mejores atletas de la historia, presidente del Comité Organizador de los JJ.OO. Londres 2012 y actual presidente de la IAAF – a si lo considera al señalar: “Necesitamos actualizarnos en estos temas. Seguramente antes de que acabe el año haya una respuesta técnica, pero no solo con estos zapatos. Debemos ser cuidadosos”.

Afortunadamente, Brigid Kosgei – paisana de Kipchoge, y es que Kenia es una mina inagotable de maratonistas fuera de serie – un día después en Chicago, usando los Nike Vapor Fly Next %, calzado homologado por la IAAF, echó por tierra, 16 años después, el récord de 2:15:25 impuesto por la inglesa Paula Radcliffe en el maratón de Londres de 2003 al dejar un impresionante registro de 2:14:04. No hay duda, la tecnología y el talento, hacen una dupla imbatible. 

….  A LO RIDÍCULO.

El pasado jueves 17-O – en contraste a las mencionadas par de gestas acaecidas el pasado fin de semana – la humanidad fue testigo de la poca importancia que, para muchos gobiernos, tienen los DD.HH. Ese día el régimen usurpador – ¡Aunque Ud. No lo crea! – logró un escaño en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas con 105 votos, detrás de Brasil, con 153, y dejando por fuera a Costa Rica que solo alcanzó 96, en una votación que parece hubiese sido organizada por las impresentables cuatro rectoras del CNE o que haya mediado una suerte de chantaje como el de las cajas CLAP en el electorado venezolano.

Es difícil digerir el hecho que 105 naciones, de las 193 asistentes, hayan hecho caso omiso a la actualización oral que la alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, Michelle Bachelet, apenas hace unos días atrás, el lunes 9 de septiembre, hiciese del informe sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela presentado por su oficina el pasado 5 de julio. Es increíble que una denuncia como la que se presenta a continuación, que es sólo una de las muchas que ese informe recoge, no se le haya prestado atención: “Mi Oficina ha seguido documentando casos de posibles ejecuciones extrajudiciales cometidas por miembros de las Fuerzas de Acción Especiales de la Policía Nacional – conocidas como FAES – en algunos barrios del país. Tan sólo en el pasado mes de julio la organización no-gubernamental Monitor de Víctimas identificó 57 nuevos casos de presuntas ejecuciones cometidas por miembros del FAES en Caracas. Los casos documentados muestran el mismo patrón identificado en mi informe de junio y revelan la ausencia de mecanismos eficaces para proteger a los testigos y familiares de las víctimas, quienes en su mayoría son mujeres. Mi Oficina no ha recibido información sobre medidas para implementar la recomendación del informe sobre la disolución de las FAES y prevenir la posible comisión de ejecuciones extrajudiciales. Por el contrario, las FAES han recibido apoyo al más alto nivel del Gobierno”. La humanidad oscila entre lo sublime y lo ridículo, entre lo elevado y lo grotesco.

(٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo       

      aemora@gmail.com, @amoramarquez