Por: Andrés E. Mora M….
Sueño coronado
Es el amanecer del 18 de junio y todo Brasil se va desperezando, poco a poco, aunque con la resaca dejada por la gris actuación de la canarihna ante México en la jornada de ayer. Un empate a cero donde los pentacampeones sólo fueron capaces de mostrar destellos y no el brillo constante que se les exige. Y lo peor de todo que cada destello fue extinguido de inmediato por un protagonista inesperado, Guillermo “Memo” Herrera el fantástico guardavalla de la tri. “El FIFA Fan Fest no estuvo tan animado como suele estar, hubo poca samba, garotas y caipiriña lo que evidencia que el pobre desempeño ante México no cayó nada bien en los locales. Sin embargo, llegaron muchos mariachis que estuvieron amenizando con sus rancheras toda la noche hasta hace apenas unos minutos, justo antes que saliera el sol” le comenta un amanecido Teófilo – el hijo mayor de Benefactorino que sólo espera por el acto de grado de la Universidade Federal do Rio de Janeiro para salir como Ingeniero de Petróleo – a su hermana Esperanza, la ahijada de Ingenuo que cursa el último año de Arquitectura y Urbanismo en la misma casa de estudios.
“Compadre creo que es algo así como 70 en los últimos quince años o 63 en los últimos catorce, por ahí va la cosa. Pero ¿quién puede creer un cuento como ese a estas alturas del juego? Si de paso, esas denuncias siempre las hacen cuando se desata alguna crisis en el país y, en estos momentos, son unas cuantas las que están sobre el tapete” le dice Ingenuo a Benefactorino refiriéndose a la más reciente denuncia de magnicidio en Venezuela. “Fíjate como están las cosas por tu tierra que hace dos días, el lunes 16, María Corina estuvo declarando por espacio de seis horas en la fiscalía en calidad de testigo porque unas “pruebas contundentes” – imagínate tu, unos correos electrónicos – supuestamente la involucran en el presunto magnicidio. Sin embargo las pruebas contundentes de los videos que fueron grabados al momento en que la defenestrada parlamentaria fue salvajemente agredida el año pasado en el hemiciclo de la Asamblea Nacional, nunca fueron tomadas en cuenta para siquiera iniciar una investigación al respecto. Nada me extrañaría que llegando a Maiquetía me detengan como presunto sospechoso de planificar esa acción asesina en la barricada donde – por más de mes y medio – permanecí junto con mis vecinos protegiéndonos de las incontrolables bandas para-policiales. ¡Así son las cosas mi compadre!” concluyó Ingenuo que de inmediato procede a darle un nuevo mordisco al típico “pao de queijo” – un delicioso panecillo de mandioca y queso rallado – que acompaña con un sorbo de café con leche mientras disfruta de la agradable brisa que sopla en la enorme terraza del PH de la familia Montiel al momento que ambos toman el desayuno.
“Ingenuo, al igual que tu, unos paisanos y yo llevamos más de una semana buscando un boleto de manera infructuosa. Me temo que es imposible adquirir uno a estas alturas del torneo ya que los revendedores – los verdaderos amo y señor del escenario – conocen de la importancia del encuentro para ambas rojas – la europea y la austral – por lo que las entradas no bajan de los $1000 dólares” le indica a Sinduda un profesor de enseñanza pública de Chile con el que ha hablado en diferentes oportunidades y al que sólo conoce por el seudónimo de “el profe”.
“Por eso desde muy temprano en la mañana nos hemos dedicado a caminar lentamente alrededor del estadio para detallar cada lugar, revisando cada sitio con paciencia de joyero buscando el talón de Aquiles del Maracaná”, le confesaba “el profe” en voz baja – casi inaudible – a Ingenuo. Y de repente el chileno exclamó a todo pulmón “y lo encontramos Ingenuo, lo en-con-tra-mos” reía feliz “el profe” mientras le daba un efusivo abrazo a un abrumado Ingenuo.
«Nos dimos cuenta de que al lado de la entrada de los periodistas, al lado de donde ellos presentan sus credenciales y son revisados, hay un portón. Ese portón está atado con un precinto, una cuerda de plástico. No hay cadena. Nos pararemos allí, y con un encendedor cortaremos la cuerda. Eso tenemos planificado hacerlo a las tres de la tarde, una hora antes que dé inicio el partido. Nos quedaremos parados ahí como si fuéramos guardias de seguridad, para que nadie se dé cuenta de que está abierta. Cuando falte 45 minutos para el silbato inicial comenzaremos a cantar, a inflamar a la hinchada. Contaremos tres, dos, uno, y abriremos la puerta. Todo el mundo correrá hacia adentro para buscar la salida al terreno de juego y alcanzar las tribunas», le confiesa “el profe” el plan maestro a Ingenuo. “Amigo venezolano, tú decides si nos acompaña”, con estas palabras el chileno formaliza su invitación al criollo
El reloj marcaba las 11:30 de la mañana cuando Ingenuo caminaba de regreso a la residencia de su compadre. “Le agradezco la deferencia y confianza de “el profe” conmigo. Pero soy incapaz de intentar entrar al Maracaná de esa forma. Esa no es la manera como yo quisiera coronar el sueño de asistir a un juego de Copa Mundial, definitivamente disfrutaré del España-Chile en el televisor LED 55″ que Benefactortino tiene en la sala de su apartamento” decidió un convencido Sinduda. Al entrar al apartamento se encuentra con su ahijada preferida:
“Bendición padrino”
“Dios me la bendiga, mi amor”
“Padrino, este sobre te lo acaba de traer mi papá y me dijo que es urgente que lo abras”
“Gracias mi amor. Qué raro, ¿de qué se tratará?
Cuando Ingenuo abre el sobre, no lo puede creer. Es una entrada de cortesía para el España-Chile acompañada de una breve misiva “Ningún sueño es inalcanzable. Disfruta el tuyo. Sinceramente tu compadre maracucho que te quiere y aprecia un montón. Benefactorino”.
Desde las 2 de la tarde se encuentra Ingenuo instalado en el mítico Maracaná haciendo realidad el sueño de toda su vida, asistir a un encuentro de Copa Mundial. “La atmósfera que se respira, que se vive es única. Ese maracucho compadre mío vale lo que pesa en oro”, piensa un sonriente Ingenuo.
Faltando unos veinte minutos para el pitazo inicial una situación irregular se vive en el fastuoso estadio. Unas 40 personas vistiendo la franela roja de la selección chilena alcanzan las tribunas desde el terreno de juego. A lo lejos reconoce a “el profesor” cuando se guinda y trepa por los tubos para acceder a un sector de la tribuna no muy lejana de donde él se encuentra. “Se salió con la suya “el profesor” y su grupo y coronaron también su sueño” sonrió de nuevo Sinduda. “Lo increíble de esta situación es que el ingreso de estos hinchas al estadio no se corresponde con el operativo de «guerra» montado en las afueras del estadio, el cual dificulta la circulación incluso a quienes viven allí, a unas dos o tres cuadras a la redonda”, reflexionó Ingenuo.
Al llegar en la noche al apartamento – después de ser testigo presencial de la eliminación de España al caer 0-2 ante Chile – ingenuo se enteró de los destrozos en la sala de prensa causados por 87 chilenos que fueron arrestados. La situación se presentó cuando el grupo de invasores chilenos llegó a una encrucijada. Los que tomaron hacia la derecha alcanzaron las tribunas y vieron tranquilamente el partido. Los que tomaron hacia la izquierdafueron capturados tras violentos y caóticos minutos y tienen 72 horas para abandonar el país.
En la próxima entrega acompañaremos a Ingenuo en su regreso a Venezuela
(٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez


