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martes, febrero 17, 2026

El Big Ben Deportivo: Se busca un carrusel para Pastor

                                     Pastor Maldonado

Por: Andrés E. Mora M...

La mítica pista de Monza sirvió de majestuoso escenario el pasado domingo 6 de septiembre para la realización del décimo segundo Gran Premio de F1 de la temporada 2015. Sobre ella el mundo de la velocidad posó su mirada una vez más para ser testigo de lo que, desde el año pasado, se ha convertido en rutina en los cosos automovilísticos del planeta: el triunfo contundente del británico Lewis Hamilton – el campeón defensor de la reinante escudería Mercedes Benz – y el retiro del maracayero Pastor Maldonado a bordo de su Lotus – disculpen, corregimos – a bordo de nuestro Lotus ya que PDVSA – ʻque ahora es de todosʼ – es el pulmón financiero del equipo inglés. De ahí que les presentemos a continuación la conversación entre dos buenos amigos, fanáticos furibundos ambos de la F1, durante la realización del GP italiano.

“Pastor hizo de nuevo de las suyas y no pudo completar siquiera una vuelta en el Autódromo Nazionale di Monza”, son las palabras con las que “el gasolina” – un ingeniero mecánico que le debe su alias a su pasión por la velocidad – recibe en la puerta de su casa a su buen amigo Manolo, quien como él es amante de los deportes a motor, y con quien comparte el ritual de seguir por tv todas las incidencias de las carreras de F1. Lamentablemente e1 visitante mañanero, en esta ocasión, llegaría 5 minutos después de apagados los semáforos.

“¡Que vaina mi pana me perdí la arrancada!”, se lamenta Manolo. “¡No joda! De paso Maldonado no sale de su mala racha y tiene otra fugaz actuación. ¡Qué verga tan seria! Si no es él, son los otros o es su carro, pero siempre le pasa algo”, dice con amargura el amigo de “el gasolina” a quien el cansancio producto de la cola – que por casi 10 horas se caló el día anterior para comprar la batería de su vehículo – le pasó factura y no pudo madrugar lo suficiente como acostumbra los domingos de carrera.

“¡Así es! De hecho es la segunda ocasión en los últimos cuatro grandes premios – el anterior fue en el emblemático asfalto de Silverstone, el hogar del Gran Premio de Inglaterra – que tiene una presentación tan breve”, señala el ingeniero. “Pero eso no es todo, de las 97 vueltas que conformaron las dos carreras más recientes – Bélgica e Italia – sólo completó una”, comenta “el gasolina” mientras le sirve a su amigo una enorme taza abarrotada de café negro bien cerrero.

“Mi pana, si a esas estadísticas le agregamos que sólo ha finalizado cuatro de las 12 carreras disputadas hasta ahora – ¡imagínate, un paupérrimo 25%! – no hay duda de la pésima temporada que ha tenido el piloto oriundo de la ciudad jardín de Venezuela”, expone – después de tomarse el tazón de café – un ya más relajado Manolo quien por cierto se graduó de bachiller junto a Ingenuo Sinduda – nuestro buen amigo profesor jubilado de la ULA y anfitrión de esta columna – en uno de los para entonces mejores liceos de Caracas, el extinto Instituto Experimental de Formación Docente, cuya infraestructura deteriorada y ahora enjaulada, propia de una ciudad que en lo que va de año 193 niños y adolescentes han sido asesinados por el hampa, es hoy ocupada por otro plantel educativo.

“Pero si desde el punto de vista deportivo esos números son lamentables y mediocres, desde la óptica de las finanzas el monto invertido en esos fracasos es una bofetada a la población dada la situación de pobreza y deterioro en el que se encuentra sumido el país”, opina “el gasolina”. “Tomemos como referencia los cuatro millones de euros que – según información filtrada por algunos medios de comunicación y redes sociales dado que esos montos son ocultados con el mismo celo que el BCV le esconde a la población venezolana los índices que por ley se encuentra en la obligación de publicar – es el salario anual de Maldonado para este año. Eso significa que Pastor devenga la suma de € 210.526 por carrera, ya que el calendario es de 19, lo que equivale − utilizando un cambio de 795 bolívares por euro – a la ʻminuciaʼ de 167.368.170 bolívares por Gran Premio”, al escuchar los cálculos de su amigo la cara de desconcierto y los ojos pepones de Manolo delatan la sorpresa mayúscula que le deparó escuchar lo obsceno de la cifra.

“Pero deja espacio en tu cara para más expresiones de sorpresas estimado Manolo, mira que aún no finalizo”, le dice el ingeniero al ver el rostro del pana. “Esos 167 y tantos millones de bolívares equivalen al salario mínimo de 22.551 personas”, suelta “el gasolina”. “Sin embargo lo más chocante y extravagante de todo este asunto es que mientras esas más de 22 mil personas trabajaron un mes – para con dificultad cubrir un cuarto de la canasta alimentaria – a Pastor le bastó menos de minuto y medio en Silverstone y Monza para embolsillarse los casi Bs.168 millones por prueba que le paga ʻla empresa de todos los venezolanosʼ. Claro, no se puede negar que hubo otros circuitos donde tuvo que esforzarse algo más como fue en el caso de Spa Francorchamps (GP de Bélgica) en donde estuvo en la pista algo más de tres minutos” dice con sátira inflamable “el gasolina”.

“¡Me has dejado boquiabierto mi pana!”, expresa Manolo mientras toma lápiz y papel para sacar unas cuentas. “Con lo que gana Pastor por carrera alcanzaría para que – según las tablas salariales contenidas en la recién aprobada Cláusula 83 de la IICCU, en donde FAPUV acertadamente salvó su voto – las universidades públicas venezolanas les pague a 4546 profesores titulares o a 11389 obreros grado 7”, comenta Manolo después de unos pocos minutos de cálculo elemental.

“Acuérdate que todas esas cifras deben ser multiplicados por 10 al incluir a la Lotus – la otra mitad de este binomio depredador de dólares – que se estima recibe de la ʻnuevaʼ PDVSA alrededor de 40 millones de euros por temporada”, advierte “el gasolina”.

“¡Es cierto mi pana!”, coincide Manolo. “Pero si esa cantidad la multiplicamos por 19, el número de competiciones por temporada, y luego por cinco que es el número de años que tiene la petrolera roja rojita patrocinando el deporte más elitesco del mundo – aunque con la mayor desvergüenza se habla de extender el contrato por un par de años más – obtenemos el monto definitivo”, añade el pana de Sinduda. “¡Mierda! Que realero se ha malgastado en trompos, choques y fallas mecánicas”, vocifera Manolo cuando vuelve a sacar cuentas y ve el número que ocupa todos los espacios de la pantalla de su pequeña calculadora.

“Para eliminar esos aberrantes gastos – inexplicables para una empresa petrolera que no levanta cabeza y para un país que se está hundiendo por la incapacidad gubernamental – lo más sensato sería solicitarle a PDVSA un carrusel para Pastor”, propone “el gasolina” mientras Hamilton cruza la meta ganando otra vez.

(٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo

aemora@gmail.com, @amoramarquez

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