El Big Ben Deportivo: “See you in court”… Tic-tac, tic-tac, tic-tac…

Por: Andrés E. Mora M…

“Lo bueno se hace esperar”, el popular refrán que sirvió de inspiración al «slogan» que identificó por años a una reconocida marca de salsa de tomate en aquellos tiempos, no tan lejanos, aunque parezcan remotos, de la subestimada, pero real y auténtica, democracia venezolana – lamentablemente fenecida a principios de 1999 – la cual, con sus aciertos y errores, fue ejemplo a seguir en Latinoamérica y cuya economía, boyante, por demás, representaba todo un reto para los creativos de las compañías publicitarias en su misión de posicionar cualquier producto de sus clientes en el, para entonces, exigente y competitivo mercado de nuestro país.

“Lo bueno se hace esperar” pudiera ser el lema, también, de 6 de los últimos siete campeones de la Serie Mundial, dado el tiempo transcurrido entre el campeonato más reciente y la vez anterior en que se titularon cuatro de ellos e, inclusive, por ser la primera vez en ganarlo en la historia de dos de estos clubes.

Así las cosas, los Reales de Kansas City se hicieron de la corona nuevamente en 2015, luego de 30 años. Los Cachorros de Chicago se volvieron a coronar en 2016 después de esperar estoicamente 108 años, el largo período que, ni más, ni menos, los oseznos estuvieron bajo el embrujo de la “maldición de la cabra”. Los Astros y los Nacionales se estrenaron como campeones. Los de Houston en 2017, al arribar a los 55 años, y los de Washington, equipo fundado en 1969 como Expos de Montreal, el primer equipo canadiense en las Ligas Mayores, y que en el 2005 se mudó a la capital estadounidense, se titularon en el 2019, al cumplir 50 años. En el 2020 los Dodgers ganaron después de 32 y, el pasado martes, los Bravos se alzaron con su cuarta corona, luego de 26.

Evidentemente, “lo bueno se hace esperar” es una frase que, de igual manera, puede ser utilizada por aquellos que vislumbran la destrucción como un objetivo de largo aliento. Como una meta a largo plazo, pues. Tal y como lo es para el régimen la devastación de la universidad autónoma venezolana.

Nos imaginamos que la conocida expresión pasó por la mente del usurpador y su comitiva cuando, con la oscuridad de la noche de aquel jueves 21/10 como cómplice, irrumpieron en la UCV, ensombreciéndola aún más con su presencia. Regocijo les debe haber causado deambular por los espacios de la institución, que en sus casi trescientos años de existencia jamás se le ha arrodillado a ningún déspota, y ellos bien saben que no serán la excepción, para constatar – in situ, en la “casa que vence las sombras” – los frutos cosechados gracias a la estrategia diseñada desde el régimen, e implementada a partir de 2005, con la única finalidad de aniquilar la universidad  autónoma venezolana.

De tal manera que entre el cerco financiero a la Universidad, con su nefasta incidencia en el presupuesto universitario y en el salario de su personal, y lo que en alguna ocasión Tulio Ramírez, connotado profesor de la UCV, denominara como “la desinstitucionalización del sector universitario”, caracterizada por la creación de nuevas instituciones controladas por el chavismo, la reforma de la Ley Orgánica de Educación (LOE), el control del 100% de la asignación de cupos en las casas de estudio autónomas, y, más recientemente, el pago de sus nóminas a través del Sistema Patria, la universidad autónoma venezolana se encuentra en terapia intensiva.

De hecho, hasta el lunes 01/11, según denunció el rector de la ULA, Mario Bonucci, sólo se ha recibido un 4,3 por ciento del presupuesto asignado este 2021, que está entre un 20 y 30 por ciento de lo originalmente solicitado. Insuficiencia escandalosamente elevada que, además, se ve agravada por el vandalismo que prácticamente a diario sufren las instalaciones de las primeras casas de estudios a lo largo y ancho del territorio nacional. Todo esto en correspondencia con los míseros sueldos que devengan su personal. Un Profesor Titular a Dedicación Exclusiva gana 46 bolívares digitales.

Para llevar a cabo tan nefasta estrategia el régimen, primero con el fallecido antecesor del usurpador a la cabeza y luego con el usurpador mismo, decidió hacer caso omiso de la autonomía universitaria, la Ley de Universidades y la Constitución Nacional. Llegando, incluso, «el custodio de Miraflores» a la desfachatez de nombrar, aquella noche aciaga de octubre, una dizque “protectora” a la UCV.

Es precisamente el no acatamiento de la Constitución y las leyes por parte del régimen usurpador, lo que sirvió de caldo de cultivo para que naciera, creciera y se desarrollara la impunidad. El insaciable monstruo «hecho en socialismo» que se llevó por delante el Estado de derecho y el debido proceso en el país. De ahí la escalada de la represión, a niveles nunca visto en Venezuela, durante los ciclos de protestas de 2014, 2017 y 2019.

Así pues, el hecho que Karim Khan anunciara que el caso de Venezuela pasaba a la fase siguiente, indica que la Fiscalía de la CPI determinó que existen elementos suficientes para la apertura de una investigación porque el Estado venezolano o no la adelantó, o la adelantó con fraude a la ley, con el propósito de generar impunidad. A eso se le conoce como “principio de complementariedad”, y la CPI esta actuando bajo este principio para investigar los presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos en nuestro territorio. Estos crímenes “se refieren a actos perpetrados como una política de Estado que se materializan en un ataque reiterado, generalizado o sistemático contra la población civil, tales como el asesinato, la desaparición forzada de personas, el encarcelamiento, la tortura, la violación y la persecución”, tal y como lo define Carlos Patiño en su libro “La Corte Penal Internacional y el examen preliminar sobre Venezuela”.

Khan vino a Venezuela, entonces, a solamente devolverle la invitación al usurpador: “See you in court”… Tic-tac, tic-tac, tic-tac…

aemora@gmail.com, @amoramarquez

 06-11-2021