El Big Ben Deportivo: … sólo faltó  “Jorgito” dirigiendo las hordas

Por: Andrés E. Mora M…

… y entre puñetazos, golpes y «Trumpadas» inició su andar el primer año del quinto lustro de este tercer milenio…. Veamos.

El 2021 apenas estaba desperezándose – no llegaban a 48 las horas transcurridas desde que por estas latitudes le dimos la bienvenida al nuevo año – cuando en el coso texano del “American Airlines Center” de Dallas, el venezolano Roger Gutiérrez se proclamaba campeón mundial superpluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) al derrotar por decisión unánime a René Alvarado.

«The Kid», como apodan al nuestro en el mundo del pugilismo y quien en noviembre sufrió la pérdida irreparable de su señora madre, recurrió a su indiscutible capacidad de sobreponerse ante la adversidad para destronar al nicaragüense en un combate, por demás, reñido y muy  parejo. Tan nivelada fue la pelea, que la balanza sólo se inclinaría a favor del criollo luego del «knock down» que le propinara al entonces campeón en el último «round» – tercera vez que el centroamericano «visitaba la lona», las otras dos fueron en el tercero – producto de un certero puñetazo con el que se acreditaría el «asalto» decisivo y, en definitiva, las tarjetas de los tres jueces, quienes lo dieron ganador con puntuación idéntica: 113-112. 

El boxeador nacido hace 25 años en Maracaibo – ciudad conocida como «La Tierra del Sol Amada» haciendo alusión al poema de Rafael María Baralt, uno de sus innumerables hijos ilustres, capital del otrora pujante estado Zulia, entidad devastada, al igual que el resto del país, por la bien conocida saña y brutalidad con que actúa la «Peste» y a la que en marzo 2020 se le uniera, para colmo de males, la crueldad del coronavirus – se convirtió en el segundo campeón mundial que en la actualidad tiene Venezuela, el otro es Carlos Cañizales, monarca minimosca de la AMB, y en el cuarto nacido en esta tierra que ostenta el título superpluma, habiendo sido precedido en el honor por el cumanés Alfredo Marcano, el merideño Edwin «Inca» Valero y el barinés Jorge « El niño de Oro» Linares.

Pero esa buena noticia sería opacada, escasas horas después, por una de aquellas que el morbo del régimen usurpador disfruta generar. Al día siguiente, 3-E, Salvador Franco, indígena Pemón, quien permanecía privado de libertad en el centro de reclusión a pesar de estar en delicado estado de salud y, desde el 27-11-2020, contar con una orden judicial de traslado al centro asistencial, moría en la cárcel Rodeo II “a causa de Edema Cerebral, Shock séptico y reacciones producto de Tuberculosis y desnutrición que padecía hace meses”, según el informe de la autopsia dado a conocer por @alfredoromero.

Franco se convertiría, entonces, en el octavo preso político fallecido bajo custodia del Estado, de acuerdo a las estadísticas del Foro Penal, en cuyo balance del 4-E cuantificó en 350 el número de los, también denominados, presos de conciencia en todo el territorio nacional. Pero como la «Peste» no cesa en sus abusos y crueldad, se alertaban, un par de días después, las redes sociales por el traslado, con rumbo desconocido y sin notificar a sus abogados, del periodista Roland Carreño, quien desde el 28-11-2020 se encontraba detenido en la sede de la PNB en La Yaguara. Así pues, «el ilegítimo huésped de Miraflores» no para de golpear – ya con visos de tunda o felpa, por lo intenso y seguido – a los derechos humanos, reducidos a una suerte de «saco de boxeo» o «puching ball» en estos 22 años de «pesadilla roja-rojita».

Arrastrando el inocultable desprecio que siente la «Peste» por la democracia, se llegaría al 5-E. En esta ocasión, las escenas que hemos visto hasta el cansancio – supuestos escoltas, «colectivos» y/o GNB arremetiendo contra los parlamentarios opositores – no fueron observadas. En esta oportunidad la toma del Parlamento venezolano se concibió a través de la farsa electoral del 6-D. Se hizo uso pues, de otro tipo de violencia, la institucional, con «Alacranes» y «mesita» como cómplices.

De tal manera que no se repitió lo ocurrido el 30-04-2013. Aquella Golpiza que con participación de guardaespaldas de la directiva parlamentaria presidida por el ahora venido a menos Diosdado Cabello – artífice de la tángana al negar el derecho de palabra a los diputados opositores – dejó a María Corina Machado usando temporalmente collarín, a Julio Borges con la cara amoratada y la nariz fracturada y a Américo de Grazia hospitalizado, además de otros cuatro que sufrieron contusiones. O lo sucedido el 05-07-2017 en donde los diputados Armando Armas, Juan Guaidó y Américo de Grazia resultaron heridos tras el ataque de los colectivos, que hasta patadas les dieron en el piso. O lo acaecido el 05-01-2020, cuando funcionarios militares impidieron el ingreso de los diputados de la oposición, mientras se daba un nuevo asalto al Poder Legislativo con la írrita elección de su junta directiva integrada por «Alacranes» exclusivamente, con Luis Parra a la cabeza.

Pero lo que verdaderamente sorprendió al mundo entero, dejándolo boquiabierto, cuanto menos, fue lo ocurrido en Washington el miércoles 6-E, cuando una especie de Déjá Vu de la Venezuela de estos tiempos con, por supuesto, sus hordas oficialistas como protagonistas, pareció adueñarse de la capital estadounidense, luego del discurso incendiario de Donald Trump a instantes de que las dos cámaras del Congreso certificaran los resultados del 3 de noviembre. “Nunca nos rendiremos ante este atraco. Ganamos las elecciones”, vociferó Trump ante unos 30.000 seguidores. Afirmación falsa porque la justicia no encontró asidero en sus demandas para revertir los resultados. Así lo decidió la Corte Suprema y casi 60 tribunales.

Es así como «Líderes» ególatras como él, con perfiles autoritarios y cuestionable talante democrático, recurren a mentiras y teorías conspirativas – tenemos 22 años viviendo esa situación en Venezuela – con la intención de reclutar a los más fanatizados por su causa para caerle a «Trumpadas» a la democracia. Los extremos coinciden, en Washington sólo faltó “Jorgito” dirigiendo las hordas.   

Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo 

      aemora@gmail.com, @amoramarquez