Por: Andrés E. Mora M…
“Falta mucho por hacer, pero estamos trabajando” – slogan del extinto Ministerio de Obras Públicas (MOP) encabezado por Jose Curiel durante el primer gobierno de Rafael Caldera, por allá a finales de los 60’s y comienzo de los 70’s del siglo pasado – parece que fuese la consigna en la mayoría de los deportes en los que la tecnología ha jugado, esta jugando o comienza a jugar un papel vital, con la intención de minimizar los yerros de quienes imparten justicia sobre el terreno de juego… Intención que, muy a nuestro pesar, parece no ser la que impulsa a los árbitros de la “Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática” en Venezuela… Pero vayamos por parte.
A partir de la actual temporada de Grandes Ligas, esa que apenas se despereza, los jugadores tienen la posibilidad de apelar las bolas y strikes sentenciados por el umpire principal, recurriendo al Sistema Automatizado de Bolas-Strike (ABS por sus siglas en inglés). Este Sistema – suerte de “tribunal de alzada”, con el Ojo de Halcón como “juez” y que tiene como norte impartir justicia, enmendando errores humanos, de estos existir – revisa la apelación del pelotero autorizado (únicamente bateador, pitcher o catcher) y decide con la premura que amerita.
Así las cosas, El “tribunal”, una vez requerido, genera en la pizarra del estadio la imagen de la zona de strike y la ubicación del lanzamiento – resultado final de un proceso de reconstrucción tridimensional en tiempo real de 12 cámaras capturando el lanzamiento desde múltiples ángulos y triangulando cientos de puntos de la pelota a lo largo de su trayectoria – para enseguida dar su veredicto.
Ante esa novel “corte”, con apenas un par de días de instaurada, fue noticia Eugenio Suarez – el criollo del inolvidable doble que trajo a la goma a Javier Sanoja en la parte alta del noveno inning en la final del Clásico Mundial contra Estados Unidos, carrera que a la postre significó el campeonato para Venezuela – al apelar la decisión del umpire CB Bucknor en lanzamientos consecutivos y salir airoso en ambos, en el encuentro que los Rojos de Cincinnati vencieron a los Medias Rojas de Boston 6-5 en 11 entradas el sábado pasado, 28/03.
¿Los detalles? Era la parte baja del sexto capítulo con los Rojos amenazando con aumentar la ventaja – ganaban 5-3 – al tener las bases llenas, dos out y bateando Suárez en cuenta de 1-2. El pitcher Ryan Watson lanza y Bucknor canta el tercer strike y “poncha” al venezolano. De inmediato Suárez – palmeando el casco – apela, el “tribunal” interviene y dictamina que es bola. Decisión del umpire revertida. “Geno” gana el reto. La cuenta es 2-2. Con el siguiente lanzamiento la historia se repite, Bucknor “poncha” de nuevo a Suarez, el caraqueño vuelve a apelar y el sistema le da la razón otra vez. Cuenta completa, 3-2. Finalmente, “Geno” fue out por la vía 63, pero no lo poncharon injustamente. Porque de justicia es que se trata todo esto.
El día anterior, Aaron Judge, RF de los Yankees, hizo historia al convertirse en el primer bateador en conectar un jonrón, justo después de ganar un desafío que revirtiera su “ponche”. La víctima de la decisión fue el umpire Chad Fairchild y del batazo – con un compañero en base y que sirvió para romper el empate a cero en el inicio del sexto inning – fue Robbie Ray de los Gigantes.
Pero no solo los bateadores ganaron apelaciones, también los receptores lo hicieron. Salvador Pérez, cinco veces ganador del Guante de Oro, demostró su conocimiento excelso de la zona de strike al apelar tres pitcheos sentenciados como bola por el umpire Doug Eddings y ganarlas todas, en el partido que Kansas City cayó 6-0 ante los Bravos, en Atlanta, el 27/03.
Y es que las innovaciones en el deporte no se detienen en su afán por impartir justicia en el desarrollo del juego. En ese sentido, la FIFA anunció, recientemente, nuevas reglas para la cita mundialista, con el VAR teniendo atribuciones novedosas. A partir del pitazo inicial en el Estadio Azteca, ese que marcará el comienzo del Mundial el 11/06, el VAR podrá revisar las segundas tarjetas amarillas que conllevan una expulsión, así como los saques de esquina concedidos erróneamente. Aspectos del juego que bien merecen, ante un yerro arbitral, tener la posibilidad de apelación con el llamado del VAR.
Lamentablemente, eso de rectificar los errores arbitrales parece no practicarlo – y lo concerniente a las apelaciones, así lo evidenciaría – los árbitros de la “Ley de Amnistía (…)”, instrumento que, de paso, nació chucuto. El artículo 8 restringe su aplicación a un conjunto limitado de hechos y su numeral 10 excluye el delito de rebelión, puntualiza COFAVIC en su informe de análisis de esta ley, en el que destacó lo siguiente: “Debemos resaltar que la exclusión del delito de rebelión no puede utilizarse para perpetuar detenciones arbitrarias ni para encubrir persecución política”
Apelar una decisión, entonces, sobre todo en los tribunales de terrorismo, sería equivalente a tratar de comprar la cesta básica con los 130 bolivares de sueldo mínimo. Una misión imposible… Marino Alvarado, presidente de PROVEA, lo alertó: “Los jueces de terrorismo están interpretando la ley con una mentalidad de represión punitiva y no precisamente para favorecer la convivencia y la paz”…
Entretanto, Gonzalo Himiob, Vicepresidente-Director del Foro Penal, posteó el 25/03: “Hemos recibido varias denuncias señalando que algunos tribunales se están negando a darle a los familiares que se las solicitan las copias de las decisiones en las que niegan la amnistía. Es grave porque no se permite apelar la negativa sin la copia de la decisión”… Entendemos, ahora, el porqué las apelaciones escasean tanto como el agua en Cumaná, luego del penoso derrumbe en el Turimiquire… Que hayan 490 presos políticos todavía al 30/03, según el Foro Penal, demuestra la falta de voluntad política imperante… Y con presos políticos, ¿Democracia? ¡No hay!…
Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez
04-04-2026




