Por: Andrés E. Mora M…
El gordito bonachón que en un trineo tirado por renos solía venir desde el polo norte – personaje encantador adoptado por nuestra tradición navideña, pero sobre quien pesa una «prohibición de entrada al país» desde que el régimen declaró «hija ilustre de la revolución» a la hiperinflación, figura despiadada ésta cuyo «logro» más reciente fue ubicar en 247 dólares la canasta alimentaria de noviembre – difícilmente haya soltado su sonoro y bien conocido Jo Jo Jo Jo, viendo a los repartidores de migajas pretender usurparlo en la hermosa y desinteresada tarea, compartida desde tiempos ancestrales con el «niño Jesús», quien se encuentra inhabilitado también por la ruinosa agenda económica socialista, de pintarle una sonrisa al angustiado rostro de la familia venezolana.
De hecho, no tuvo nada de hermosa o de desinteresada, y mucho menos arrancó una sonrisa, la visita que el pasado sábado 19D dispensase a Güiria Aristóbulo Istúriz, uno de los pilares fundamentales de la «Peste» desde el inicio mismo de sus casi 22 años de infeliz existencia. Así lo interpretaron los habitantes de la capital del municipio Valdez del estado Sucre, quienes, en los videos que inundaron las redes sociales provenientes de allá y que de su autenticidad nadie dudó – ¡Ni «Jorgito» osó salir con una de sus rebuscadas y truculentas historias para tratar de descalificar las contundentes imágenes! – rechazaron de manera categórica su presencia.
No fue por casualidad, entonces, que el ministro de educación, quien se trasladó en una lujosa camioneta último modelo – «trineo» emblemático del típico «enchufado», cuyo poderoso motor japonés sustituye a los 9 voluntariosos renos que «Rudolph» encabeza y su obscena opulencia suplanta la humilde sencillez del vehículo de «Papá Noel» – saliera con «las tablas en la cabeza».
Tal y como al día siguiente saliese con ellas en la testa también «Mou», cayendo con sus «Spurs» 0-2 ante el Leicester City, luego de ser testigo, difícilmente silente, el día anterior, de la goleada 7-0 que en su visita londinense le propinara el Liverpool al Crystal Palace, viendo alejarse en seis puntos el liderato de la «Premier League» que hasta hace dos fechas su equipo compartía con el campeón reinante dirigido por Jurgen Klopp, el alemán ganador del premio «The Best» como mejor director técnico de la pasada temporada 2019-2020.
Pero es que además, así como fueron barridos Tigres, Caribes y Navegantes en sus respectivos doble compromiso jugados ese 19D ante Leones, Tiburones y Águilas, fueron barridas, igualmente, las intenciones de Iztúris por acallar, haciendo entrega de las migajas que a manera de limosna el «Socialismo del siglo XXI» suele repartir, la indignación de la población güireña causada por el más reciente naufragio, el del peñero «Mi Recuerdo», que cobró la vida de otros 29 venezolanos. La pancarta con el escrito «Ministro de Educación usted es un ladrón» lo ahuyentó, de la misma manera como dice la creencia popular hace la «ristra de ajo» con los seres «chupasangre».
Y es que la corrupción es la gran responsable de la Emergencia Humanitaria Compleja que aqueja al país desde hace varios años y que ha sido la razón fundamental de la migración de casi 6 millones de venezolanos y de los miles que han muerto en el intento. El «Corruptómetro», herramienta interactiva desarrollada por Transparencia Venezuela, la plataforma Connectas y la Alianza Rebelde Investiga (ARI), cuantifica en 52.098.420.753 dólares el dinero comprometido en solamente 114 casos de corrupción en el país, hay otros 122 casos identificados pero no cuantificados y, seguramente, aparecerán muchos más que con el correr del tiempo se identificaran y cuantificaran. Recordemos que muchos expertos estiman el desfalco chavista entre 350 millardos y un billón de dólares.
«Con esos 52 mil millones de dólares implicados en la corrupción en Venezuela se habrían construido 593 hospitales especializados tipo IV (presupuesto 2015 del Ministerio para la Salud); se levantarían 194 mil escuelas (según cálculos del Ministerio para la Educación, 2015) y se hubiesen edificado 21 represas hidroeléctricas como la de Caruachi en Ciudad Guayana (2006) que aporta 12% de la energía eléctrica del país», se lee en el reporte de la referida herramienta. No queda dudas que la corrupción es la causa de la desgracia en la que se encuentra inmersa nuestra nación desde el mismo momento en que la «Peste» asumió el poder en 1999.
La corrupción es perversidad. Y la perversidad – «cualidad de quien obra con mucha maldad y lo hace conscientemente o disfrutando de ello», según el Diccionario Panhispánico del Español Jurídico – es la esencia de la «Peste». La perversidad es la que está detrás de los casi 370 presos políticos sometidos actualmente a vejámenes de todo tipo en las mazmorras del régimen y de la complacencia que genera en éste el sufrimiento que se les ha causado. Ella es la que inspira a los grupos de exterminio de la tiranía en su acción homicida. Es la que anima a reírse de los más necesitados con la ya tradicional burla del pernil.
En el tema pandemia. Es la perversidad la que se encuentra tras bastidores en el fallecimiento de los 292 trabajadores del sector salud víctimas del coronavirus. Es la que a la recomendación hecha por los expertos en cuanto a «Una capacidad suficiente, descentralizada y eficiente para la ubicación temprana de focos de contagios en todo el país, que no debería de ser menor a 8.000-10.000 pruebas de PCR-RT diaria y debe garantizar una respuesta al paciente en no más de tres días», le responde con el subregistro derivado de las no más de 800 pruebas diarias. Es la «autora intelectual» del infame «Plan 7+7 plus» y de la absurda “flexibilización segura en diciembre” anunciada por el usurpador el 29N.
Ella es la musa del genocidio silente que por diferentes vías ejecuta Miraflores, y el usurpador es el garante de que se lleve a cabo. Él es, por estos días, un ser perverso disfrazado de Navidad.
Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez

