Por: Andrés E. Mora M…
Cinismo – palabra que la RAE define como “desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables”, y que es considerada sinónimo de descaro e insolencia – es, cuanto menos, lo que destila a borbotones el tweet enviado por la hermana de «Jorgito», Delcy Eloína, @delcyrodriguezv, hace exactamente una semana, es decir, el pasado sábado 2 de junio: “Ante el nivel deplorable y olvido de nuestra #UCV, hace 1 año el Pdte. @NicolasMaduro creó la Comisión Presidencial para la Recuperación de la Ciudad Universitaria. Hemos llevado amor a sus estudiantes, profesores y trabajadores, quienes hoy disfrutan de espacios dignos y bellos”. Definitivamente, el «caradurismo», uno de los rasgos preponderantes y distintivos de estos «socialistas del siglo XXI», no conoce límites.
Tanto “amor” ha llevado este régimen a las universidades nacionales – a todas sin excepción, sería mezquino mencionar a la UCV como la única receptora de tal “afecto” – que desde el 2009 comenzó a asfixiarlas presupuestariamente, quizás enloquecido por esa “querencia” desmedida que siente por ellas. Como es bien sabido por todos “hay amores que matan”. De hecho, sobre ese particular han cantado el dúo argentino Pimpinela, Lisandro Meza, quien por mucho tiempo fuera el acordeonista titular del popular conjunto musical colombiano Los Corraleros de Majagual, y el popular cantautor español Joaquín Sabina, entre otros.
Hasta una telenovela con ese nombre – “Hay amores que matan” – fue producida y transmitida por RCTV, el recordado canal de televisión, pionero de la teledifusión en Venezuela, que «vivió en carne propia» esa situación al ser sacado del aire el 27-5-2007, luego de 54 años de transmisiones ininterrumpidas, como consecuencia del “amor” que le profesaba el «padre» de la «pesadilla roja-rojita».
Por esa obsesión patológica que tiene por nuestras máximas casas de estudio, obcecación que nos recuerda el film “Atracción fatal”, el régimen continúa con el suministro de ese “amor” que mantiene en terapia intensiva – ¡en vida cuasi-vegetativa, pues! – a las universidades autónomas. En ese sentido, y con la intención de que la precaria situación de minusvalía que estas padecen permanezca por saecula saeculorum, el régimen provee la mínima «saturación de oxígeno» financiero necesaria para mantenerlas en el estado comatoso en que se encuentran. De ahí que a la UCV, por ejemplo, le haya aprobado solamente el 1% del presupuesto que necesita para este año, según declaró en mayo el profesor Víctor Márquez, presidente de la Apucv.
Se hace evidente, entonces, que el único responsable de “el nivel deplorable y olvido de nuestra UCV”, al que hiciese referencia en su tweet Delcy Eloína, «con su cara muy lavada», es el régimen del cual ella forma parte como figura prominente. Un calco de este escenario se repite en el resto de las universidades autónomas
Por supuesto, la «peste roja-rojita», con la mencionada política de asfixia presupuestaria, llevó su “amor”, tan particular y efusivo, al estudiantado universitario también, dejándolos sin becas, comedor y transporte. Es decir, su “amor” «se llevó por los cachos» todos los beneficios estudiantiles adquiridos durante el último período democrático vivido en el país.
Igualmente, como era de esperarse, el régimen llevó su “amor” al personal universitario. Para ello violó flagrantemente sus derechos laborales con la implementación del vergonzoso instructivo ONAPRE que, contraviniendo la Constitución, altera la progresividad de los beneficios laborales. Como consecuencia de ese oprobioso “amor”, propio de la enfermiza fijación de los usurpadores con todo lo que tenga que ver con nuestras alma mater, el ingreso del personal universitario se redujo entre 40% y 50% en relación a las condiciones preexistentes.
El “amor” malsano que el régimen se ha dedicado a profesar en los últimos 23 años ha tenido consecuencias nefastas en cualquier ámbito de la vida nacional y ha afectado hasta el rincón más recóndito de nuestra geografía. De hecho, ni el olimpismo criollo escapa de tan nocivo “cariño”. La actuación de nuestra delegación en la XIX edición de los Juegos Bolivarianos Valledupar 2022, así lo demuestra. El empeño, garra, talento y condiciones de nuestra corajuda delegación, se estrellaron contra la muralla erigida por tan emponzoñado “amor”.
El “afecto” desbocado del régimen por la desinversión, improvisación, en fin, por su absoluto desinterés en todo lo que significa la actividad de alta competencia en el país, es la causa de lo ocurrido en Valledupar. Lo sucedido en el evento deportivo multidisciplinario que bajó su telón el 5 de julio, no hizo sino certificar la debacle deportiva que se venía gestando desde hace años. Veámoslo en números.
La última vez que Venezuela ocupó lo más alto del podio de los Juego Bolivarianos fue en Sucre (Bolivia) 2009. Esa edición se ganó con una cosecha de 200 medallas de oro, el 44,6% de las preseas doradas en disputa.
En Trujillo (Perú) 2013, nuestra delegación cayó al segundo lugar ganando 161 eventos, apenas 5 por debajo de las 166 victorias de Colombia, lo que significó el 29% de las preseas áureas.
En Santa Marta 2017, Venezuela salió airosa en 94 competencias, es decir ganó el 20% de las pruebas. Colombia en esa oportunidad venció en el 45% de ellas. En Valledupar 2022, los nuestros alcanzaron el triunfo solamente en 61 ocasiones, 15,7% de éxitos por 44% de la delegación cafetera. La debacle es innegable y escandalosa.
«La guinda de la torta» la puso el atletismo – no era para menos, con ocho años sin una pista de atletismo en buenas condiciones en el país y más de nueve sin Juegos Deportivos Nacionales – al caer al sexto lugar por primera vez en su historia, desde Barranquilla 1961 había ocupado uno de los dos primeros lugares del podio, ganando solamente 3 medallas de oro, la cantidad más exigua desde la segunda edición Lima 1947/48.
Ante tanto “amor” del régimen usurpador, Benefactorino Montiel, el maracucho compadre de nuestro buen amigo y colega profesor universitario Ingenuo Sinduda, expresa desde su exilio: “Vergación mijo… ¡Mejor no nos queráis tanto!”
Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez
09-07-202



