El Big  Deportivo: ¿Escrúpulos?, pa’ que… Si, ¡Billete mata galán!

Por Andrés E. Mora M…

Vivimos tiempos muy complicados. Tiempos en que el discernimiento, duda moral o inquietud de conciencia sobre si algo es bueno o malo es una práctica en desuso. Circunstancia que ha abonado el terreno para que florezcan iniciativas, propuestas o negocios de individuos inescrupulosos. Ejemplo de la temeridad de esa gente sin escrúpulos son los “Enhanced Games”, los “Juegos Mejorados”, según su traducción literal. Conocidos por otros como los “Juegos Dopados”.

Los “Enhanced Games”, promovido por el empresario australiano Aaron D’souza – apoyado por el genetista George Church; el cofundador de PayPal, Peter Thie; el inversor tecnológico Christian Angermayer; el exdirector de tecnología de Coinbase, Balaji Srinivasan y Donald Trump Jr., hijo del presidente estadounidense – aúpa, promueve y fomenta explícitamente el uso de sustancias dopantes – “el uso de mejoras biotecnológicas y farmacológicas en los atletas”, de acuerdo a la retórica rimbombante usada – bajo una regulación propia. Según D’Souza, “La autonomía corporal es un derecho humano fundamental. Los atletas deberían tener libertad para modificar sus cuerpos”, y acusa al Comité Olímpico Internacional (COI) de corrupción y de no compensar adecuadamente a los deportistas.

Con el primer argumento, rebuscado, por demás, se obvia – pasa por alto, pues – lo que es un principio irrenunciable del olimpismo mundial: ¡La seguridad del atleta es lo primero! Un ejemplo inequívoco de las secuelas nefastas que sobre los atletas deja el doping, tiene que ver con lo ocurrido con el programa de dopaje para mejorar el rendimiento de los atletas que la República Democrática Alemana implementó por décadas, hasta 1989.

Alrededor de unos 9.000 ex atletas, muchos desde su infancia o siendo menores de edad, fueron dopados bajo engaño con el objetivo de ganar más medallas de oro que la capitalista República Federal Alemana, tanto en JJ.OO. como en otros eventos deportivos, para demostrar la supuesta supremacía comunista, no solo en el ámbito político, sino también en el deportivo. Con el paso del tiempo, el resultado de tamaña insensatez se hizo presente en la Alemania unificada, ante la desaparición de la fracasada Alemania Oriental: “Muchos desarrollaron posteriormente cáncer, quistes ováricos, daño hepático, enfermedades cardíacas, infertilidad y otras dolencias. Algunos tuvieron hijos con problemas de salud, como ceguera o pie zambo”, reportó Kyle James en un artículo publicado en dw.com en 2010.

De hecho, es bien conocido el dramático caso de Heidi Krieger – campeona europea de impulso de bala en 1986 – quien fue dopada sistemáticamente, lo que le generó cambios drásticos en su cuerpo que la conllevó a una cirugía de reasignación de sexo, en 1997, y ahora vive como hombre. Andreas Krieger es su nombre. 

Luego de la cruda y cruel realidad derivada de la irresponsable estupidez de los jerarcas de la Alemania Oriental no queda duda de que la razón más importante por la que el dopaje es un problema grave es que muchas de estas sustancias pueden tener efectos secundarios nocivos y duraderos. La Sociedad Americana de Medicina Deportiva, a la luz del conocimiento actual, enlista algunas enfermedades derivadas por el uso de estas sustancias: Cardiovasculares (arritmia cardíaca, hipertensión arterial, infarto de miocardio, muerte súbita); Respiratorias (hemorragias nasales, sinusitis); Hormonales (infertilidad, ginecomastia, disminución del tamaño testicular, disminución de la libido, acromegalia, cáncer) y del Sistema nervioso central (insomnio, ansiedad, depresión, comportamiento agresivo, suicidio, cefalea, adicción con síndrome de abstinencia, psicosis, temblor, mareo, accidente cerebrovascular). 

Empero, el incentivo económico de los controvertidos “Enhanced Games” – evento a realizarse entre el 21 y el 24 de mayo de 2026 en Las Vegas, la “ciudad que nunca duerme» – parece ser el principal acicate para reclutar participantes.

En la presentación del 21 de mayo del año en curso, D’Souza reveló que en esa primera edición – la cual incluirá cuatro carreras de natación, cuatro carreras de velocidad de atletismo y una competición de halterofilia – cada ganador recibirá 500.000 dólares con una bonificación de un millón de dólares por récords mundiales en la prueba reina del atletismo, los 100 m planos, y en la de natación, los 50 m estilo libre, y 250.000 dólares por otros récords mundiales.

Hasta entonces, cuatro atletas, todos nadadores, habían confirmado su participación. Se trata del griego Kristian Gkolomeev – primer atleta dopado, bajo este esquema, en “batir un récord mundial”, el de los 50 m estilo libre, según el video mostrado en la presentación del evento –; Andriy Govorov, ucraniano, plusmarquista mundial de los 50 m mariposa y medallista de bronce; el nadador búlgaro de 21 años Josif Miladinov, medallista de plata europeo; y el campeón mundial australiano retirado, James Magnussen.

Hace pocas semanas, a principios de septiembre, el nadador olímpico Ben Proud se les unió, convirtiéndose en el primer atleta británico en inscribirse, según señaló bbc.com.  “Para el atleta de 30 años, medallista de plata en los 50 metros estilo libre en los Juegos Olímpicos París 2024, lo que hace no socava el deporte ‘limpio’, argumentado que el ‘deporte tradicional’ y los ‘Enhanced Games’ son ‘dos formatos muy diferentes’, y agrega que no tiene planes de volver a la natación tradicional”, añade la publicación. Más adelante, se reseña lo que pudiera ser el argumento más de peso para Proud y, muy probablemente, para los otros cuatro también: “Se necesitaría 13 años haciéndose de un título de Campeonato del Mundo para ganar la misma cantidad de dinero en premios que se ofrece por ganar una sola competencia en los ‘Enhanced Games’”.

Preocupa sobremanera la forma como esa propuesta, nueva y temeraria, pueda erosionar el espíritu olímpico – esa filosofía que engloba valores fundamentales como comprensión mutua, amistad, solidaridad, juego limpio, excelencia, respeto y paz – cultivado con celo desde que fue concebido por el barón Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos modernos… Inclusive, inquieta, a más no poder, que tales valores fundamentales sucumben ante aquello de que ¿Escrúpulos?, pa’ que… Si, ¡Billete mata galán!

Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo

      aemora@gmail.com, @amoramarquez

      01-11-2025.

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