16.4 C
Merida
martes, octubre 27, 2026

El blackout no afecta la lectura

Quienes aseguraban que los medios electrónicos acabarían con el libro como lo conocemos, se equivocaron. Al menos aquí, en la Venezuela de las tinieblas, ese manojo de páginas escritas y encuadernadas, están siendo una de las fuentes más seguras para palear la terrible situación de estar sin electricidad. Los libros son autónomos, no dependen de ningún artefacto, solamente dependen de la voluntad del lector.

Son muchas las personas que se han percatado, que la lectura de un buen título, permite afrontar  las horas vacías donde no cabe hacer ninguna otra actividad. Basta un rayito de sol, o una linternita de cabeza o de mano, e incluso, como en tiempos de la colonia, una vela o un quinqué, para  trasladarnos a otros universos, para conocer nuevos personajes, para sentir emociones, en fin para despejarnos un poco de la cruda realidad que estamos viviendo en nuestro país. No se trata de evadirnos, se trata de buscar un momento para el solaz y la recreación intelectual que tanto nos merecemos.

Llegó el «blackout»(apagón eléctrico) y con este, el de todas las comunicaciones.Lo estamos padeciendo en carne propia. Ya no se trata de una novela al estilo de la autora Connie Willis,(nacida en 1945), sino de una  oprobiosa constante en el día a día de los venezolanos. Negar esta circunstancia, es un sin sentido,  y por eso debemos enfrentarla con coraje y con libros, que son los únicos que resisten el blackout. Para leer solamente necesitas tus ojos, y la buena disposición porque cualquier lugar se adapta a ellos y ellos a cualquier lugar.

 Un joven que tuvo que hacer siete horas de cola para cargar combustible, se llenó de paciencia y  la pasó acompañado por “El Médico” del afamado escritor Noha Gordon.  Una profesora jubilada, no sale de su casa sin llevar en su cartera, La Rebelión en la Granja de George Orwell, una novela política de ficción distópica (género literario donde se exploran las estructuras sociales y políticas), entre muchos otros ejemplos que podríamos mencionar, y que tal vez, usted amigo lector, nos pueda comentar.

El que aproveche las horas sin energía eléctrica para leer, estará incrementando su acervo cultural y aprendiendo, porque definitivamente, los libros enseñan, divierten y son como máquinas del tiempo que te llevan y traen a mundos infinitos, sin moverte de tu sitio.

La verdad, es que los libros son buenos compañeros, inclusive en los momentos de mayor oscuridad porque hasta después de cerrarlos, y si nos han gustado, quedan en nuestra mente al recrear las escenas leídas, o al intentar darle  un giro a la historia, porque no estamos muy de acuerdo con el desarrollo de los acontecimientos. Cada lector, sabe sacarle el máximo a la gratísima costumbrede disfrutar de su lectura.

Leer con los niños, es una aventura que vale la pena emprender. Escenificar, interpretar a los personajes favoritos. Volar como Peter Pan, surcar los mares en barcos piratas, entrar en castillos suntuosos, ver cómo una princesa se despierta de un hechizo, gracias a un beso de amor y conocer al príncipe azul. Saber que hay brujas malas vestidas de negro y con narices largas, pero que también hay hadas ataviadas de seda que con sus baritas esparce magia.; son algunas de las  experiencias que ofrece la lectura, además de todos los beneficios que para el desarrollo intelectual de los pequeños, conlleva el hábito.

Por las razones expuestas, si llega elblackout , sumérjase en la lectura. Disfrútela porque “Un libro abierto es un cerebro; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”

Feliz lectura.

Arinda Engelke. C.C.

 

Fonprula
Hotel Mistafi