Este martes 5 de febrero el periodista, Leonardo León, conductor y productor del programa “La Ciudad en la Radio” que se tramite por ULA 107.7 FM, comenzó su espacio haciendo una profunda reflexión, centrada, básicamente, en la importancia de reconocer y practicar los valores ciudadanos, esos principios que nos permiten vivir en una sociedad más justa, donde la solidaridad, el respeto, la tolerancia, la cordialidad y el buen comportamiento sean las bases que sustenten al pueblo venezolano.
Efectivamente para lograr cambios positivos en una colectividad es imperativo que cada uno de los que la conforman sean personas responsables y que observen los derechos que tienen los demás a vivir fraternalmente. Si por egoísmo, mala educación, falta de sentido común, o todas las anteriores, actuamos de manera impropia o irresponsable ¿qué tipo de sociedad estamos construyendo? Y, es, una máxima y una realidad: si queremos transformaciones políticas, económicas y sociales, tenemos el compromiso de impulsar, esos cambios, primeramente, en nosotros, enseñando a nuestros hijos, para con nuestro ejemplo y acción podamos impulsar la transformación hacia una sociedad más equitativa, altruista, noble, fuerte, cuyo resultado sea el desarrollo y el progreso. ¿Le parece irreal, utópico este planteamiento? pues no, porque sabemos de muchos países donde la sana convivencia es la norma, y el respeto a los derechos de los demás, es una ley de conciencia.
La caca del perrito
Es lógico que los dueños de mascotas las saquen a pasear para que puedan hacer sus necesidades, e incluso para que hagan sus ejercicios, pero lo que no es sensato es que permitan que la “caca” de su perrito quede en alguna acera, plaza, jardín, sin recogerla, como es el deber ser. No. Nada cuesta cargar una bolsita, una palita y comportarnos como buenos ciudadanos, evitándole a otra persona un momento muy desagradable. Es cuestión de conciencia, de “no hacer a otros lo que no quiero que me hagan a mí”
Leo León, también se refirió a otros estropicios que se cometen a diario en nuestra ciudad y que causan malestar en el resto de la comunidad, por ejemplo la fea y peligrosa costumbre de arrojar las conchas de los cambures y otras frutas (mandarinas, naranjas) en plena vía, sin importar los daños que estamos ocasionando no solamente al ornato de la ciudad, que queda prácticamente cubierta de conchas, fea y sucia, sino también al peligro que representa que un transeúnte , pise una de esas conchas, se resbale y sufre un accidente .
La acumulación de basura en diferentes lugares, es otro problema que se está presentando con mayor frecuencia y hemos observado que se están haciendo esfuerzos por parte de los organismos encargaos para mejorar la recolección de los mismos, pero…y aquí viene lo más lamentable, no ha terminado de pasar el camión del aseo urbano, cuando por arte de mala magia, se vuelve a llenar la calle de desperdicios. No llegaron solos, ¡qué va!, los arrojo algún ser humano movido quién sabe por cuáles inconfesables motivos, pero, lo que esa persona no entiende es que el daño que está ocasionando, también lo perjudicará a él.
Igual de reprobable como no recoger la “caca del perrito”, es echárselas de vivo y tratar de “colearse “como decimos en el lenguaje criollo, en las filas que se forman en los bancos, en los mercados, e incluso ahora en las de las estaciones de gasolina. Esa viveza criolla, no es más que la señal de una falta total y absoluta de inteligencia emocional.
Impropia, absurda es la conducta de quienes atormentan a los demás con la música de sus cornetas bien sea en carros o casas, sin importarles en lo más mínimo el bienestar de las otras personas. ¿Es que acaso no piensan que puede haber una persona enferma que necesita reposo o un niño que se acaba de dormir o un señor que quiere leer su libro en tranquilidad? Entonces, nos preguntamos cuál es el origen de esa conducta ¿el hogar, la escuela, la influencia de la televisión?
Si queremos y exigimos cambios, debemos comenzar por ser nosotros mismo los generadores de esas transformaciones positivas que nos permitirán vivir en paz y armonía con nuestros semejantes. Saludar, sonreír, dar paso, atender con amabilidad, en una palabra amarnos como hermanos y amar a nuestro hermoso país.
Las certeras palabras de Leo, calaron hondo en los corazones de sus radioescuchas, y estamos seguros, que mañana: la señora no olvidará la bolsa y la palita, el joven lo pensará dos veces antes de botar la concha de cambur en el piso, el señor que volvió a tirar la basura, aprenderá a reciclar, los chamos le bajarán el volumen a su equipo para no perturbar al prójimo, la cajera del banco nos sonreirá, la muchacha respetará su turno en la fila, y el vecino nos saludará con un sonoro ¡Buenos días! Así iremos construyendo nuestra Mérida ideal, y seremos protagonistas del cambio que todos deseamos.
A.E.C.C.


