El Caminante: “Mentes de pollo, mentes abiertas”

Por: Valentin Alejandro Ladra…

Las primeras sólo comen, cacarean y ponen huevos. Las segundas miran el titilar de las estrellas que parecen llamarlas con sus misterios y encantamientos para así encontrar los caminos que hacia ellas llevan. Unos, los plumíferos, acatan todo lo que les dicen, y siguen en sus pasatiempos sin levantar los picos del suelo. Los otros, tratan de elevarse con sus cortas alas en búsqueda de miles de respuestas que mejoren sus vidas.

¿Cuál es el porcentaje de este gallinero terrestre, de cerca ya de 8 billones de habitantes, e in crescendo? A veces es fácil decirlo sólo al ver los diarios acontecimientos en nuestro país y el mundo entero. Las primeras posiblemente sean mayoría. Muchas tratan de escapar a los gallos envalentonados, otras caen bajo sus hechizos y sucumben bajo sus argucias. Los menos se alzan en rebeldía ante sus opresores de crestas rojas alzadas. Las pensantes, saben que si “no piensan” no actúan, y con ello se les cercena la libertad y quedarán encerradas en el corral para siempre.

Y por allí afuera, muy cerca, andan merodeando los lobos con hambre, los cazadores, aquellos que sólo buscan satisfacer sus instintos oscuros, algunos para devorar y otros para atrapar y dominar.

¿Cómo escapar del círculo vicioso, las trampas de lobos y otras alimañas? Los plumíferos de mente de pollo son presas muy fáciles. Se dejan llevar por los acontecimientos, algunos sin saber –o sabiendo- sus destinos, y buscan el olvido, ignorar las nubes negras que se avecinan y hagan caer feroz lluvia y tormentas, y ya pocos refugios tienen donde guarecerse. ¡Que siga la fiesta, el ruido, para olvidar y mucho menos pensar! ¿Actuar? ¿Para qué, aunque ya queden pocos granos o lombrices que picotear? Algún gallo desconocido con plumas de oro celestiales vendrá a salvarlos.

Los que miran las estrellas, que piensan, que buscan casi con desespero salir de ese nefasto y peligroso corral, asociarse con sus iguales que saben que la respuesta a sus plumíferos sueños es la liberación de su especie, encontrar la tan deseada libertad, requiere estrategias, innovaciones para escapar de los lobos esclavizantes que acechan día y noche. Piensan. Fraguan ideas positivas y valientes para construir ese cohete que los conduzca a las estrellas de la vida, la justicia y el bien. Piensan pero también actúan.

Y he aquí un interesante comentario de una lectora pensante de mi columna anterior “Crucifixión de la Vida” en esta sección de Comunicación Contínua del sábado pasado. Carolina Savage es técnico en Radiología en la Clínica Santa Sofía en Caracas, quien expresó en su mensaje en WhatsApp:
“Acabo de leer su artículo, y debo decir que más que gustarme me pareció bastante inquietante, muy acertado en la triste realidad nuestra y mundial que se ha convertido la humanidad, una batalla contra la más cruenta maldad entre los seres humanos y el medio ambiente, y que puede provenir de una fuerza tenebrosa que muchos aun no ven y mucho menos entienden… Otros piensan que existe pero como usted lo bien describe no saben de dónde puede provenir”.

“Muchos permanecen indiferentes y ausentes del dolor ajeno –egoísmo rampante- mientras ellos estén bien y alegres. Los demás –la mayoría- que se las arregle. Su solidaridad y empatía brillan por su ausencia. ¿Cómo se puede explicar que una madre entregue a su hijo de 5 años a un desalmado y lo asesine en la forma más horrorosa? Un ADN maléfico que cada momento se engendra en la fibra de seres humanos ignorantes, malos, inescrupulosos y sin espíritu… La verdad es que todo esto me deprime. El mundo parece desmoronarse cada día a una velocidad sin freno… Ojalá que de una buena vez trabajemos en conjunto para ser mejores personas y que el Bien triunfe en la humanidad… No es tan fácil, pero siento que es el único Camino… Siempre leo desde Caracas su columna de Opinión. Las reenvío a mis amistades. Felicitaciones por iluminar mentes y almas”.

Comprender y saber pensar. Porque ese es otro asunto de enorme importancia y trascendencia: “saber cómo y qué pensar”. Para ello jamás se debe apartar de toda realidad en existencia. De otro modo se puede caer en las ilusiones falsas. Y con ello el pensamiento se deteriora. ¡Aprendamos a pensar y las soluciones positivas y buenas ideas surgirán por sí mismas!

Entonces las plumas se transmutarán en las mismas estrellas en el cielo, y la recompensa mayor será: libertad, paz, hermandad y justicia, y con ello nuestra felicidad y evolución luminosa.

valikvalik@hotmail.com