EL CAMINANTE: Ojos sin Alma

Por: Valentin Ladra…

La conciencia lo es todo cuando vivimos entre gente cuyos ojos son vacíos de alma. ¿Cómo desinhibirnos de tanta energía negativa, que atrapa tanto a cristianos como ateos?

Una periodista hace pocos días dio en la tecla, algo que me pasaba ya hace tiempo por la mente y que no encontraba la correcta definición: “esa persona que habla con un lenguaje de retorcido malandraje, y que para peor supuestamente es representante de un país ante una organización como la OEA, cuyos diplomáticos de carrera de larga data escuchaban impávidos sus agresivas arengas… ¡tiene OJOS SIN ALMA!”

Ojos sin alma… una frase perfecta para imprimir y desenmascarar lo más oscuro  que cocea galopando por nuestras praderas de montañas, selvas y mares, pueblos y ciudades, imbuido en lo más nefasto que puede poseer un ser humano: la maldad.

Muchos no lo comprenden aun. Otros se encogen de hombros o esperan un milagro celestial. Pero los ojos sin alma están entre nosotros, disfrazados de sonriente sadismo. ¿Son venezolanos, código genético traído de planetas de maldad cósmica, alienígenas enmascarados humanos nacidos en esta pródiga y hermosa tierra, de vientres emboscados?

¡Es imperioso entonces encontrar respuestas y soluciones! Que los ojos del mal, sin alma, no se esparzan por nuestras praderas, no alcancen a nuestros niños y jóvenes, y menos aún a todas las personas de bien que habitan en nuestro país, que son mayoría.

¿Cómo desinhibirse?

No deseo de pecar de visionario, o iluminado, pero esto que sigue lo escribí hace la friolera de 26 años en mi libro “Psicocibernética” publicado en Caracas, y es lo que trágicamente es hoy la dolorosa realidad:

“Temeroso, irresoluto, el individuo se abstiene de algún acto, gesto, palabra o decisión. Está inhibido. Así jamás podrá encontrar respuesta alguna que lo lleve al triunfo, a la claridad, a la respuesta correcta. En ningún caso. ¿Qué hacer entonces con esta persona? Tratar por todos los medios que se desinhibe –vaya palabra-. ¿Cómo puede entonces regresar a este mundo positivo, hasta audaz y victorioso, eliminando obstáculos y oscuridades, donde la mentira es la gasolina del perverso?”

“Millones de personas a través de la historia mundial, en épocas y siglos, se han sentido abandonadas por el destino, verdaderamente caídas en desgracia al experimentar que el mismo cielo se les cayó encima, que era la creencia de los antiguos celtas y a lo que más temían”.

“La responsabilidad es el eje positivo del individuo y de la sociedad, trascendental para una feliz convivencia, de progreso y familia, pero como están las cosas –de sálvese quien pueda- es necesario desinhibirse y pensar menos en lo que sucede o pueda suceder, so pena en caer en la más gris de las desesperaciones, angustias y depresiones, examinando con mayor positivismo y autoestima los propios sentimientos y también los ajenos, de su entorno”.

“El exceso de inhibición lleva a una persona a la inseguridad. De tanta cautela y abstención el individuo puede perder no sólo buenas oportunidades de obtener óptimas respuestas a los dilemas y dramas a su paso, sino que sentirá que la vida ya no vale nada. Y eso es lo peligroso”.

“Necesita en forma imperiosa conseguir ese equilibrio armónico que lo vuelva más HUMANO, y para ello debe rodearse también de personas alegres, positiva, que nutran su mente, su alma y su corazón. Debe alejarse de agoreros, pesimistas, y agresores. Y de quejones”.

“Ser menos represivo consigo mismo. De lo contrario corre el gran riesgo de enfermarse, de los nervios, de los órganos internos y de su propia mente, y de sentir tanta lástima de sí mismo que deja de ser un humano que ve las cosas con claridad”.

Ojos sin alma. Esa persona tiene tendencia a una locura que le hace ver donde no le importa el sufrimiento, dolor y muerte de sus congéneres, pues para las personas que tienen “ojos sin alma” su fin justifica los medios, por más horrendos, injustos y mortales que sean.

Ese es el gran peligro actual que vivimos todos en Venezuela.

Estamos a merced de las ¿personas? cuyos ojos transmiten la frialdad abismal de falta de alma. Si estamos inhibidos debemos enfrentarlo con la desinhibición.

“Jamás se pregunte a si mismo que pueda o va a decir. Diga lo que desee y lo que sienta en forma espontánea. Claro, con inteligencia. La improvisación sirve de gran ayuda, una buena compañera vaya donde vaya. Guiémonos por la intuición dentro de las realidades.”

“Basta de autocriticarse y criticar a todo y a los demás. Eso es veneno puro. La inseguridad y temores lo atenazan como el abrazo de una boa. Basta de lamentaciones. El análisis personal es positivo, constructivo. Siempre  y cuando no afecte su capacidad de raciocinio. Tanta autocrítica terminará en odiarse a sí mismo”.

“Todo pasa, todo fluye.¡Recuerde que usted tiene un gran valor humano, espiritual y afectivo¡”

Los ojos sin alma jamás prevalecerán.