El caminante: “…Y se hizo ¿la Luz?”

Por: Valentín Alejandro Ladra…

Ahora sí es definitivo: la Oscuridad está ganando a la Luz. Pero, por poco tiempo.

Pareciera un juego de palabras pero no es así. El desproporcionado corte de luz en varios estados del país, de manera sorpresiva, vino a aumentar el caos y angustias en nuestras no muy apacibles vidas actuales.

Recuerdo en años anteriores, incluyendo el bombardeo de nubes con efectos químicos ideados en la presidencia del bueno de Luis Herrera Campins, a principios de los años 80, para que la lluvia trajera alivio a todo el país, sediento o sin bañarse por dramática falta de agua, y peor aun “que los carros no podían ser lavados”. La falta del líquido en los embalses, sucios, llenos de algas invadiendo espacios, que luego en forma providencial –Dios, en sus múltiples tareas, a veces se digna escucharnos–, ofreció a gobernantes “creativos” todo tipo de excusas y justificaciones grotescas, parafernálicas.

Sigo recordando las apostasías de la imberbe fauna que se atrevía a roer, comer y enredarse en cables eléctricos y demás: ratones, lagartijas, salamandras, rabipelados, jirafas, tigres, elefantes, bagres y pulgas gigantes.

El hazmerreir de toda la población. Ya las autoridades competentes no encuentran en los diccionarios las palabras “justas y necesarias” de cómo evadir sus responsabilidades. La población ya se bautizó. Comprendió. Evolucionó. Los cuentos de Esopo o Hermanos Grimm ya casi no se editan, pues hasta el tan necesario papel para imprimirlos fueron electrocutados por la misma fauna rocambolesca, pero de dos patas.

Veamos en nuestra querida y sufrida Mérida, lo que a nosotros nos atañe. Los maestros de opinión de los otros estados damnificados, incluyendo la capital, que saquen sus propias conclusiones valiosas.

Caos. Incertidumbre. Indignación. Violencia, desespero. Angustias desenfrenadas por un lado, pero por el otro, y es lo que más me asombra: ABULIA TOTAL. Como si muchos se encogieran de hombros diciendo: “otro desastre más… qué vamos a hacer”. “Hay que esperar”.

Al principio del Génesis Bíblico, en el Antiguo Testamento, muy bien pensado por astutos sabios de hace 2.600 años, o por ahí, uniendo antiguas sabidurías y conocimientos, mitologías e historias singulares de civilizaciones del Medio Oriente como Asirios, Babilonios, Sumerios, Egipcios y demás, escribieron sobre la Voz Cósmica que dijo  – ¿cómo lo supieron ellos? –  “…Y hágase la Luz y la Luz se hizo, disipando la oscuridad y las tinieblas”. Es decir, salió el Sol y alumbró la Tierra en su nueva órbita.

Pero hete aquí que se olvidó de Venezuela.

Tamaño error. Estoy escribiendo éste artículo a las 01:20 de la madrugada del día jueves 15 de marzo de 2018. ¿Por qué? Muy simple. Estimo, dentro de todas las tragedias lumínicas que azotan a Mérida, que Santa Rosa, más arriba de la Hechicera, pasando las Facultades, más alto que la concurrida la “Vaquera”, preciado lugar de frescos productos lácteos,  entre bellas e imponentes montañas, bosques, flores y alegre trinar de pájaros, mugidos de vacas y ladridos de perros buscando no sólo sus espacios, comida o defendiendo a dueños de invisibles fantasmas, de sendas motos –cuidado con los ladrones- los cortes de luz de las últimas semanas han sido apocalípticos.

Veamos. Horas aproximadas del sádico y nefasto corte eléctrico de hace dos semanas: de 6:30 am hasta las 12:30 pm. De 6:15 pm a 12 de la medianoche. Minutos más minutos menos. Es decir, que puedo trabajar, escribir y conectarme con el mundo sólo entre las 12:30 del mediodía hasta las 6:15 de la tarde. Y desde las 12:30 am hasta las 06:15 am.

¿Cuántas alumbradas horas tenemos en la hermosa y a veces desconocida para muchos merideños Santa Rosa? Apenas 12. Me duermo a las siete de la noche y me despierto a las 12 am –estoy escribiendo esto con sendas tazas de café en mi pequeña cocinita por demás eléctrica, y si puedo duermo un rato más entre las 4 y 6 am.

Un tan nefasto Che Guevara dijo en la ONU, que “hay que destruir continuamente a las personas, mental, emocional y físicamente, no darles espacio para pensar, hacerles sentir total angustia y desesperación para que sean voluntarios del cambio…” Y pensar que existen centros y franelas estampadas con su efigie de héroe del mal.

Es lo que estamos viviendo. Somos ratones de laboratorio donde continuos experimentos diabólicos se llevan a cabo, destruyendo hasta las almas.

Y llegó el cuadro explicativo de racionamiento. ¿Recuerdan el cubo de Rubick? ¿El desastre de un militar a cargo hace pocos años?  Habrá que llamar al Más Allá a Thomas Edison, creador de la electricidad, para que nos explique. Son las 02:46. Oscurana. A dormir.

Pero, no podrán con nosotros. Jamás. Es ahora cuando se debe elevar nuestra estima al máximo, sacar la fortaleza espiritual y poder mental con los cuales hemos nacido en este mundo. De otra manera, ¿qué sentido tiene todo esto?

El Mal y el Caos torturan y atormentan, pero jamás nos derrotarán, pues ¡SOMOS LUZ!

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