El costo de oportunidad de la diáspora

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

El costo de oportunidad es un concepto económico que valora la renuncia que se hace al momento de seleccionar solo una alternativa. Este es un principio financiero clave que es aplicado tanto para conducir empresas como para tomar decisiones cotidianas.  Para recrear qué es el costo de oportunidad, imagina la división que se encuentra al inicio de un camino: existen dos desvíos y es necesario que tomes uno para seguir, al seleccionar uno de los senderos, te estarás perdiendo los beneficios que te entrega el otro. 

Desde el año 2.013 Venezuela se encuentra sumida en una grave crisis, tanto económica, social y política.  La contracción económica que ha vivido el país en los últimos años ha sido catastrófica, con caídas consecutivas del PIB desde el 2.014. La disminución de la exportación petrolera, la agudización de las sanciones internacionales contra Nicolás Maduro y su gobierno, el colapso del sistema eléctrico nacional, el deterioro general de los servicios públicos, incluyendo especialmente el suministro de agua y gas, de la infraestructura en general, la dificultad para acceder a la alimentación, la dolarización de facto, la inflación, la crisis política y la profunda corrupción, han llevado al país a una situación extrema, sin salidas visibles en el corto plazo.

Desde el 2.017, se agudizó el éxodo de los venezolanos, que atraviesan las fronteras terrestres impulsados por el deseo de escapar de la terrible situación y de encontrar trabajo y mejores condiciones de vida en otros horizontes. La cuarentena social y el aislamiento, y principalmente la escasez de gasolina, paralizaron casi completamente a Venezuela y hundió a la población en una terrible incertidumbre. A pesar que algunas circunstancias fueron sorteadas no fueron resueltas en su conjunto, dejando al país en una continua zozobra. Condiciones que son una carga para la población que mantiene la huida como alternativa para superar el peso. La población sigue inmersa en la pobreza y una economía colapsada. Lo cierto es que la diáspora mantiene su ritmo, posiblemente a menor escala en este momento, pero con una tendencia creciente dependiendo del resultado electoral.

La realidad es que, con el éxodo ha salido del territorio un capital de talento invalorable y muy necesario para llevar adelante los planes de reconstrucción y reactivación económica del país.  Cuantificar la diáspora venezolana no es tarea fácil. Es muy difícil, en el contexto venezolano, encontrar estadísticas e indicadores oficiales que reflejen la situación real de la población. Las instituciones públicas no proveen información confiable ni actualizada.  Cuando se utilizan los datos de los países de destino se encuentran también muchas dificultades. Las cifras dependen de las diversas metodologías utilizadas en cada país para censar la población y para elaborar estadísticas. Además, muchos países sólo dan cuenta de los venezolanos que poseen un estatus migratorio regular. Los datos generalmente no incluyen a los venezolanos que se encuentran como turistas, en situación irregular, en trámites de regularización o que ingresan ilegalmente.

La historia migratoria de la propia Venezuela es un ejemplo: durante la segunda mitad del siglo XX, el país aprovechó la experiencia y talento de las olas migratorias de españoles, portugueses, italianos, uruguayos, chilenos, peruanos, ecuatorianos y colombianos. Gracias a ese influjo de mano de obra calificada extranjera, se crearon las grandes empresas textiles y de alimentos venezolanas y las instituciones culturales florecieron. La historia se invirtió, ahora son los venezolanos que salieron en estampida, como consecuencia de las condiciones de exterminio colocadas por este régimen autoritario.

A principios de los 2.000, una de las primeras olas de migración de Venezuela a Colombia, trajo a gerentes y técnicos petroleros despedidos por Hugo Chávez de la estatal PDVSA. Estos migrantes altamente especializados impulsaron el despegue de la modesta industria petrolera colombiana, que multiplicó su actividad de 560.000 barriles diarios a 900.000 barriles en el 2.011. En una ola migratoria posterior, de 2.010 a 2.014, llegaron a Colombia numerosos académicos, editores y periodistas que salieron de Venezuela por diferencias ideológicas con el chavismo, un régimen corrupto, autoritario y que ha remplazado la meritocracia por el nepotismo. Las consecuencias de esa política se observan en los niveles escandalosos de corrupción, que recrean el circo romano actual y las cantidades de denuncias internacionales, con personajes investigados y enjuiciados por hechos de malversación fondos públicos venezolanos.

En conclusión, la perdida intelectual de capital humano es difícil de cuantificar, sin embargo, los impactos en los países de herencia de la diáspora es más que evidente y visible. El sistema nacional de orquesta y coros son la muestra de los impactos del éxodo, muchos músicos y directores se encuentran distribuidos mundialmente, mientras internamente el sistema sobrevive. Desafortunadamente, la movilidad hacia diferentes países de destino tiene impactos crueles. A nivel micro; proyectos de vida truncados, familias y hogares fragmentadas, perdida de capitales; a nivel macro: consecuencias económicas, ruptura de tejido social, despoblamiento, perdida de capacidades. Se observan hogares y familias fragmentadas, un número indeterminado de población dependiente viviendo sola. Ancianos solos, abuelos a cargo de sus nietos mientras los padres buscan establecerse en el exterior. Hay una pérdida inmensa de capitales, activos y bienes familiares. La magnitud de las ofertas de bienes y raíces en la mayoría de las capitales y ciudades es una muestra de ello. Igualmente, la sobre oferta de bienes, muebles, obras de arte. En ambos casos con precios muy por debajo de su verdadero costo.

Cuando la democracia regrese a Venezuela, el país deberá crear una política de repatriación de talentos e incentivar la vuelta de aquellos que se vieron obligados a salir de un país sin futuro. Cuando se erradique el autoritarismo corrupto, las mujeres y hombres dedicados a pensar, escribir y crear, serán indispensables para reconstruir la nación que fue por muchos años uno de los foros intelectuales en el continente. Todo ello con la finalidad de revertir el costo de oportunidad de la diáspora, aunque existirán un grupo de venezolanos que tristemente no regresarán.        

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15-04-2024