El crecimiento humano en la economía y la política

La economía y la política son ciencias estrechamente vinculadas por un principio elemental: la distribución justa y solidaria de las leyes y los recursos de los cuales todo ser humano depende para vivir con dignidad. Por lo tanto, no deben entenderse como medios de selección para decidir a quiénes les corresponden los beneficios y a quiénes escasísimos o ninguno.

Tal principio no ha de renovarse incesantemente. La Lumen Gentium tiene esta breve frase, “viviendo la verdad en caridad” (Vaticano II. 1976. [La Igleisa, cuerpo místico de Cristo], n. 7, p. 40). La renovación es más bien de la mente y el corazón, pues, guiados por el acertado enunciado del documento conciliar, esta renovación lleva a reconocer con sinceridad “una economía y política al servicio de la verdad en caridad”. Es decir, una economía sin verdad se torna corrupta; sin caridad, se vuelve inhumana; y la política en verdad y en caridad, busca la justicia, la paz y la reconciliación, en lugar del simple dominio de los oponentes.

En efecto, el principio antes expuesto y esta explicación, ya enfatizan que “el crecimiento humano en la economía y en la política” es clave en el proceso de formación de los estudiantes. En la estructura de ese proceso, muchos elementos de la economía y la política, (leyes, salarios mínimos, impuestos, acceso a la salud, el bienestar, la inclusión de los más pobres, el servicio, el amor social), los comprenden los alumnos como bienes propios a toda persona en la sociedad humana, porque para los estudiosos de esas ciencias el común, los más vulnerables, los pobres, aunque padezcan esta situación, sus inquietudes no dejan de considerarlas en serio como grandes interrogantes concernientes a sus competencias y decisiones.

En realidad, a las nuevas generaciones que actualmente están en las aulas de clase, los maestros deben enseñarles que la economía no es para justificar de forma “fría” que unos tengan mucho y otros nada. Además, que la desigualdad extrema no es un resultado natural inevitable, sino una consecuencia de cómo en reiteradas ocasiones se diseñan las reglas en política y economía.

El sexto “compromiso” del Pacto Educativo Global estipula: Renovar la economía y la política.

Este sexto compromiso, relacionado al título, “el crecimiento humano en la economía y en la política”, así como el principio determinado, realza la renovación robustecida aún más cuando las conexiones, en estadísticas, en voluntad de voto, en el mercado, en el comercio, también derivan partiendo de las definiciones de unos con otros. Desde luego, al señalar “definiciones” es porque han de ser “una” al momento de concretar las necesidades del ser humano, a las que nadie debería tener acceso privilegiado, pues de tal modo la astucia de algunos las hace irreconocibles, y al respecto recalcan de quien las padece realmente su “irresponsabilidad” por no colocarse de parte de lo supuestamente lícito.

Estos elementos aspiran a impulsar un estudio humano profundo y certero, ya que la aplicación del principio de justicia, de equidad, es, antes que la destreza con los números y la retórica de las campañas electorales, el pilar imperecedero por el que la reforma de las conciencias, en la diversidad continúa edificando una sociedad más equilibrada y solidaria.

21-05-26

Pbro. Dr. Horacio R. Carrero C.

horaraf1976@gmail.com