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lunes, septiembre 21, 2026

El diálogo de Parolin

Por: Fernando Luis Egaña…

El Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Papa Francisco, es un talentoso diplomático que conoce muy bien la situación venezolana, porque fue Nuncio Apostólico en nuestro país, antes de su importante nombramiento vaticano. Conozco a personas que tienen buena amistad con el Cardenal Parolin, que aseguran que él está al tanto de las deterioradas condiciones de Venezuela y que tiene, por tanto, una gran preocupación al respecto.

Por todo ello es que su posición pública en relación con lo que acá acontece, debería ser más enfática, más diáfana, más exigente. El actual Nuncio, Monseñor Aldo Giordano, se ha mostrado como un incansable partidario del diálogo político entre el oficialismo y la oposición. Pero no parece que sus esfuerzos hayan tenido éxito, porque el poder establecido no sólo se niega a un diálogo sincero y efectivo, sino que hace todo lo posible para acosar a la oposición política y para tratar de mantener su hegemonía, aún a costa de aplastar la voluntad popular.

Venezuela padece una de las crisis más severas de toda su historia y la más agobiante, de lejos, de su historia moderna. Eso lo tiene que saber muy bien el Cardenal Parolin y el Nuncio Giordano. Entre otras razones porque eso lo viene reiterando la Conferencia Episcopal Venezolana de una manera directa y clara. Este país se cae a pedazos por causa de un régimen despótico y depredador, que es enemigo del diálogo verdadero, y tales realidades deberían ser mejor expresadas en los planteamientos del Vaticano.

La mega-crisis que está destruyendo a Venezuela, ha entrado en los terrenos de la crisis humanitaria, y está violentando cruelmente los derechos humanos de los venezolanos. El derecho a la vida, el derecho a la alimentación, el derecho a la salud, el derecho a la democracia. No se puede ser imparcial ante una situación semejante. La voz decidida de la Iglesia venezolana tiene que contar con un respaldo de mayor definición. Máxime cuando los llamados a darlo, son conocedores e incluso testigos de la mega-crisis de Venezuela. Bien se sabe que la misma no se comenzará a superar, sino cuando se abra una nueva etapa político-gubernativa que asegure el acatamiento de la Constitución. Y ello implica la salida de Maduro y la convocatoria de elecciones presidenciales.

Si ese es el propósito del diálogo del Cardenal Parolin, entonces acertaría. Ojalá y sea así, porque las grandes equivocaciones sólo conducen a grandes fracasos.

flegana@gmail.com

 

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