El engaño populista y el rescate de la República

Por: Angélica Villamizar…

En el debate contemporáneo sobre el destino político y económico de América Latina, la obra “El engaño populista” de Axel Kaiser y Gloria Álvarez se inserta como una intervención que no solo denuncia, sino que propone una reconfiguración profunda del orden institucional y cultural de la región. Desde una perspectiva anclada en el republicanismo liberal de tradición anglosajona, los autores plantean que el problema central no radica únicamente en los liderazgos populistas, sino en el sustrato ideológico que los legitima, una concepción del Estado como ente providencial, heredada en gran medida de la influencia francesa, que ha derivado en prácticas de concentración de poder y debilitamiento del individuo.

La comparación histórica que desarrollan, con referencias al Reino Unido, Suecia y Guatemala,  busca demostrar que la prosperidad no es producto del azar ni de decisiones coyunturales, sino de la consolidación de instituciones que limitan el poder y promueven el imperio de la ley. En contraste, América Latina ha reproducido patrones de caudillismo y centralización estatal que, lejos de corregir desigualdades, han perpetuado ciclos de estancamiento y dependencia. En este marco, el populismo aparece no solo como una estrategia política, sino como una manifestación cultural que explota el resentimiento y el antiamericanismo para encubrir fallas estructurales de gobernanza.

Uno de los aportes más provocadores del libro es su énfasis en la “batalla cultural” como terreno decisivo. Kaiser y Álvarez señalan con acierto, la pasividad de sectores empresariales y académicos que han cedido el espacio intelectual a narrativas estatistas. Frente a ello, proponen la construcción activa de centros de pensamiento y la formación de una opinión pública orientada hacia valores de responsabilidad individual, meritocracia y libertad. Esta estrategia no es meramente discursiva, sino que apunta a transformar el sentido común que sustenta las decisiones políticas en la región.

Sin embargo, el argumento central trasciende la dicotomía simplista entre modelos nacionales o identidades culturales. La defensa del liberalismo republicano no se plantea como una importación acrítica de experiencias extranjeras, sino como el reconocimiento de principios universales que han demostrado su eficacia; la limitación del poder, la protección de los derechos individuales y la primacía de reglas claras sobre voluntades políticas. En este sentido, la crítica al populismo no es solo una crítica a determinados gobiernos, sino a una cultura política que desconfía del individuo y sobredimensiona el rol del Estado.

En última instancia, la tesis de Kaiser y Álvarez converge en una idea fundamental para la teoría política contemporánea; el éxito de una nación no depende de élites iluminadas ni de proyectos de ingeniería social, sino de la capacidad de sus ciudadanos para actuar libremente dentro de un marco institucional sólido. Rescatar la república, por tanto, implica mucho más que reformas económicas; exige una transformación cultural que reafirme al individuo como agente central del desarrollo y limite de manera efectiva las tentaciones del poder.

28-05-2026 (170-2026)

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