En Mérida una empresa busca incidir en las prácticas agrícolas, promoviendo el uso del humus, un tipo de abono ecológico, que se produce a partir de la llamada lombriz rojita californiana.
La agricultura en Mérida enfrenta actualmente un doble desafío: la escasez de insumos importados, fundamentales para el desarrollo de esta actividad y, por otro parte, la necesidad de una producción más sostenible, más respetuosa del cuidado medioambiental.
En este contexto nació Aflorca, una empresa familiar merideña que ha encontrado en la lombriz rojita californiana (cuyo nombre científico es Eisenia fetida) la clave para un cambio de visión en las labores del campo.
Jimena Mora, cofundadora de Aflorca y estudiante de la Universidad de Los Andes (ULA), se refirió al positivo impacto que el humus de lombriz tiene en los cultivos, ya que no es solo un fertilizante ecológico, sino una herramienta de salud pública y regeneración económica.
- ¿Cuáles son las principales ventajas del uso del humus de lombriz rojita californiana en comparación con los fertilizantes químicos que tradicionalmente se utilizan en los distintos cultivos en el estado Mérida?
JM: La verdad es que yo considero que el humus de lombriz no es solo un fertilizante: es una herramienta de transformación. La respuesta se centra en la sostenibilidad a largo plazo y la salud. Los fertilizantes químicos ofrecen un pico de nutrición rápida, pero a costa de degradar el suelo y dejar residuos contaminantes. El humus, en cambio, está enfocado en regenerar la vida del suelo. Aporta microorganismos beneficiosos, materia orgánica y enzimas que devuelven la fertilidad natural.
- Se habla mucho de la mejora en la estructura del suelo. ¿Cómo se traduce esto en la práctica para un agricultor?
JM: En palabras simples: menos esfuerzo y una cosecha más productiva. La nutrición es equilibrada y sostenible. No hay riesgo de quemar las raíces de los cultivos, algo común con el uso excesivo de químicos, ni de contaminar el agua. Al no dejar residuos tóxicos garantiza alimentos más limpios.
Cuando se aplica el humus de lombriz, el suelo se vuelve más aireado y esponjoso. Esto permite que las raíces crezcan con mayor libertad y profundidad, haciendo que la planta sea más fuerte. La mejora estructural significa que el suelo retiene mejor la humedad, lo que se traduce en reducir la frecuencia de riego, algo vital en las épocas de sequía o de racionamiento de servicios básicos.
- ¿Quiere decir lo planteado que el uso de humus de lombriz rojita californiana tiene siempre un impacto positivo en el ecosistema?
JM: Cada litro de humus ayuda a la restauración ambiental, ya que recicla residuos orgánicos, transformándolos en vida. Fomentar el uso de lombriz rojita californiana permite disminuir la producción y el transporte de fertilizantes químicos, que son contaminantes y energéticamente costosos.
- ¿Cómo ha sido la aceptación del producto por parte de los agricultores? ¿Han notado un cambio de mentalidad hacia la agricultura orgánica?
JM: Hemos visto bastante cambio. Al principio, era una venta de demostración. Los productores, sobre todo de la zona sur del estado, están probando el humus y notando mejoras visibles en sus cultivos. Los agricultores más jóvenes y digamos con “mente más abierta” lo han integrado rápidamente a su rutina de cultivo. Nos emociona que de alguna forma la mentalidad está cambiando: ya no se trata solo de producir más, sino de producir mejor, cuidando la tierra y por supuesto la salud de quienes la trabajan.
- ¿Cree que el uso del humus de lombriz en lugar de fertilizantes químicos puede impactar en la calidad y el valor nutricional de los alimentos que consumimos?
JM: Completamente sí. Los suelos vivos producen alimentos que son más ricos en micronutrientes esenciales, como hierro, zinc y magnesio, vitales para la salud de la población, especialmente en nuestro país. Menos residuos químicos en el cultivo se traducen en alimentos más limpios, seguros y de mejor sabor. El humus de lombriz rojita californiana es un proyecto principalmente de agricultura, sí, pero también es un proyecto que apoya la nutrición y salud del merideño.
Daniela Rangel-Pasante Facto
12-02-2026




