El legado del comandante

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

Desde la desaparición física del comandante su legado ha sido la destrucción total de la nación. El elegido profundizo las políticas con niveles elevados de incapacidad, negligencia y corrupción.  Maduro ha mantenido el proyecto sobre el hambre, la diáspora, la represión, la persecución, la tarifa y la desgracia del país. La tarea del socialismo del siglo XXI de crear una sociedad sin clases, fundada en la solidaridad y la satisfacción armoniosa de todas las necesidades, no existe, ni existirá. Las contradicciones se expresan por la desigualdad económica, financiera, social y material. 

El régimen derivo en un sistema policíaco que ahoga y deforma la lucha política sin eliminarla. La figura del imperio es el enemigo ideal para construir una narrativa que justifica los fracasos y tropiezos de la gestión revolucionaria. La hostilidad manifestada a los factores críticos excluyéndolos del circulo de poder, disimula en realidad la propia fragilidad del modelo. Los hechos no dejan espacio para la duda, el deterioro general del país es más que evidente, por ello se reparten la nación como botín para mantener la fidelidad a la cúpula, construyendo una minúscula representación de la sociedad protegida de los embates económicos y sociales.

Venezuela es la economía con el peor desempeño del mundo y probablemente con uno de los peores de la historia mundial. Las mayorías de las economías se recuperaron después de los estragos derivados de la pandemia. La fantasía de que el país se arregló, es solo eso, las realidades golpean a los ciudadanos con crudeza.  Las evidencias de ello son los reclamos sostenidos por los empleados públicos, desde principios del año por salarios justos que dignifiquen su trabajo. A pesar del pequeño rebote experimentado en el 2.022, Venezuela mantendrá su atraso.

Sumergida en una hiperinflación crónica, que no podrá ser abatida por el anclaje artificial de la tasa de cambio. En estos años de revolución han cerrado más del     65 % de las empresas existentes en el año 1.998. El salario mínimo alrededor de 5.40 dólares y canasta alimentaria integrada por 80 productos cercana a los 400 dólares por mes, es una realidad que desnuda la máquina de fabricar pobres que es la revolución. A pesar que los indicadores de pobreza mejoraron para el 2022, los problemas estructurales se mantienen.

La ENCOVI deja claro que en Venezuela persisten graves problemas de desigualdad, acceso a la educación, salud y perdida de población en edad productiva debida a la migración masiva. Un país con una de las peores crisis migratoria del mundo en tiempo de paz, según el alto comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR), más de 7 millones han abandonado el país, buscando oportunidades en otras latitudes, tristemente el éxodo se mantendrá en la medida que las expectativas sigan siendo negativas.             

El país mantiene record poco codiciados en: competitividad, corrupción, transparencia y negocios. En todos ellos está en las ultimas casillas del continente y del mundo, una nación enemiga para hacer inversiones, con niveles de corrupción elevados, poco transparente y obviamente con una competitividad inexistente. Una población abandonada a su suerte por la clase política de la era democrática. Ante tanta orfandad la sociedad entrego todo el poder a un hombre, que logro producir una ilusión de prosperidad por el boom petrolero, aprovecho la coyuntura para empujar los eventos hacia una versión moderada del socialismo real, y finalmente cuando la piñata petrolera se agotó, el país cayó en una bancarrota peor que la sufrida por la mayoría de los socialismos reales, antes de su colapso definitivo. En resumen, la historia del ascenso y caída de una revolución engañosa, que paso de ser un bostezo de esperanza a una tragedia dictatorial. Ese es el verdadero legado del comandante.

El experimento venezolano del socialismo del siglo XXI comandado por el elegido, intenta revertir su marcha envistiendo frontalmente al legado del comandante, en una muestra de inconcebible flexibilidad ideológica. Ahora las expropiaciones fueron un error, sin embargo, el reconocimiento no deriva en la reparación de los daños generados. Supuestamente para superar las nefastas consecuencias de su ineficiencia crónica, el neochavismo de mercado ha adoptado reformas económicas y ajustes ortodoxos al estilo de los que propone el FMI. Esas medidas le están permitiendo en parte sanear su extraordinario déficit fiscal. Las banderas del chavismo están engavetadas y emergen unas nuevas en pos de la sobrevivencia y la supuesta recuperación económica del país.

Sin embargo, esos maquillajes no son suficientes para eliminar los surcos dejados por una revolución decadente.  Como en la rebelión de la granja de Orwell, Maduro y sus cercanos se van haciendo del poder hasta la expulsión de sus colaboradores críticos, eliminando las pocas conquistas de la revolución. De la máxima: todos los animales son iguales ante la ley, se terminará en todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros. Construyendo una casta burocrática llena de privilegios y poder. Quienes detentan el poder modificaron el legado en lo económico, pasando el poder a nuevos actores. Les corresponde comer a nuevos ratones, los roedores chavistas perdieron el botín, ahora la piñata es únicamente para las alimañas maduristas y sus satélites.                  

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