Una ciudad congestionada, de norte a sur y de este a oeste deben atravesar diariamente aquellos merideños que se dirigen a sus sitios de trabajo o de estudio para cumplir con sus obligaciones.
Son miles las personas “de a pie” que utilizan las diferentes rutas de transporte público para trasladarse hasta su destino, pero en las últimas semanas se ha notado que en las calles de Mérida, son pocas las unidades de transporte público de las diferentes líneas las que están operativas, y esto se debe a que muchas se encuentran fuera de servicio porque no se consiguen los repuestos necesarios; o en algunos casos si se encuentran sus precios simplemente están por las nubes, incomparables, como dicen por allí.
La queja más común entre conversaciones cotidianas de los choferes de unidades de transporte público se centra en la falta de cauchos, simplemente llegan a dólar paralelo; y la necesidad de trabajo para la manutención de un hogar obliga a los transportistas a cancelar los altos costos en los establecimientos que expenden este tipo de artículo.
El merideño de “a pie” en su mayoría levanta su voz de protesta por el aumento “ilegal” del pasaje por parte de los choferes, “3 bolívares” más; ahora no son 12bs sino 15bs; pero quizás no se ponen en los zapatos de aquel hombre que madruga y que aunque se cancele el servicio, beneficia a un colectivo. JQ


