El mundo necesita más buenos días

En un mundo de redes y pantallas, ser educado está quedando atrás. Hay una cosa que estamos perdiendo, saludar. ¿A quién no le ha pasado? Estás en el ascensor con alguien y es como si el silencio pesara una tonelada. O cruzas a tu vecino y te pones a mirar el celular como si tu vida dependiera de ello. Nos estamos volviendo unos raros, incapaces de soltar un simple «buenos días» o aunque sea un gesto con la cabeza.

No es ser falso, es mostrar respeto hacia los demás, conocidos o que no los conozcamos, a todos. Básicamente, hace que llevarse bien con la gente sea mucho más fácil.

Un «buenos días» puede cambiar el día a alguien. Puede pasar que la persona que te sirve el café está desanimado o triste y tu saludo con una sonrisa le sube el ánimo. No cuesta nada y puede marcar la diferencia. Además, eso de saludar hace que tu comunidad o tu urbanización dejen de ser un sitio frío y se conviertan en un lugar donde vives de verdad, con gente que conoces.

Si eres tímido, es normal, no hace falta que des un discurso. Un movimiento de cabeza o una sonrisa rápida ya sirve. Lo importante es no hacer como si los demás fueran invisibles.

La próxima vez que veas al repartido, al vigilante o a ese vecino con el que nunca hablas, sé tú el primero en decir algo. No esperes a que lo hagan ellos. Puede que te sorprendas y hasta te sientas un poco mejor. Al final, se trata de hacer la vida un poco más agradable para todos.

 Marco Antonio Sosa Villamizar

Estudiante de 2do año de bachillerato

Colegio Micaeliano-Mérida

31-08-2025 (125)