El papa León XIV denunció el sábado los «abismos entre pobres y ricos» en el primer discurso de su visita relámpago a Mónaco. Este minúsculo principado católico es conocido sobre todo por su lujo.
El pontífice estadounidense y con nacionalidad peruana llegó al principado mediterráneo poco después de las 09H00, tras un viaje en helicóptero desde Roma.
Lo recibió el príncipe Alberto II y su esposa, Charlène, en el helipuerto de Mónaco, constató un periodista de AFPTV.
Posteriormente se dirigió al Palacio Principesco, donde, desde el balcón, pronunció un mensaje con un eco especial en este microestado mediterráneo. Este lugar es conocido por sus casinos, sus multimillonarios y una rampante opulencia.
El papa León XIV ofreció un discurso en francés
En un discurso en francés, la lengua oficial de Mónaco, el papa criticó «las configuraciones injustas del poder. Las estructuras de pecado que excavan abismos entre pobres y ricos, entre privilegiados y descartados, entre amigos y enemigos».
«Cada talento, cada oportunidad, cada bien depositado en nuestras manos tiene un destino universal, una exigencia intrínseca de no ser retenido, sino redistribuido», añadió en línea con el discurso de su difunto predecesor Francisco sobre la justicia social.
Y en una clara referencia a los conflictos mundiales, criticó que «la ostentación de la fuerza y la lógica de la prevaricación perjudican al mundo y amenazan la paz».
Las princesas Estefanía, Carolina y Carlota asistieron a la ceremonia, vestidas de negro y con mantillas sobre la cabeza.
«El papa une a la gente», estimó Eric Battaglia, músico monegasco de 64 años. «En un mundo que lleva años en guerra, menos mal que existen personas así, que intentan que lo humano siga siendo humano».
«Ya somos muy generosos»
El príncipe Alberto II reconoció que existe un «imperativo de solidaridad por parte de quienes cuentan con más recursos». También señaló que «los pequeños Estados también pueden contribuir a mejorar el mundo».
«Nosotros somos privilegiados, sí, pero las responsabilidades las tenemos todos. Incluso quienes no disfrutan de esos privilegios», reaccionó Marge Valentino, una residente italiana de 73 años. «Somos un pueblo pequeño y ya somos muy generosos», insistió.
Tras un encuentro con la comunidad católica en la catedral de la Inmaculada Concepción, unos 1.500 jóvenes recibieron a León XIV en una nube de teléfonos móviles. Esto fue frente a la iglesia de Santa Devota, patrona de Mónaco.
8% de habitantes de Mónaco son católicos
Luego, ante 15.000 fieles, sobre todo discretos, el papa ofreció una misa donde reafirmó la posición de la Iglesia católica sobre las cuestiones de bioética —eutanasia y aborto—. Además, invitó a «cuidar de toda existencia humana, desde su aparición en el seno materno hasta el momento en que se marchita y en todas sus fragilidades».
Mónaco, que el año pasado renunció a legalizar el aborto y reforzó los cuidados paliativos al rechazar la ayuda a morir, sigue siendo uno de los últimos países europeos en sintonía con esta doctrina.
Solo 8% de los 39.000 habitantes de este territorio, de los cuales una cuarta parte son de nacionalidad monegasca, se declaran practicantes católicos. Esta religión es la de Estado del principado.
A una semana de la Pascua, la fiesta más importante del calendario cristiano, esta visita permitirá también medir la popularidad del pontífice estadounidense. Él es más discreto que su predecesor, el argentino Francisco.
28-03-2026




