«Buenos días a todos, ¡bienvenidos a bordo!». León XIV se muestra sereno y claramente entusiasmado con este tercer viaje apostólico internacional a África que comienza hoy, 13 de abril. Una larga gira que llevará al Papa estadounidense de peregrinación hasta el próximo jueves 23 por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Lugares a los que, como él mismo dice, llevará «el mensaje de la Iglesia, el mensaje del Evangelio: bienaventurados los constructores de paz». Porque ese es el papel del Papa: no el de «un político», afirma León a los cerca de 70 periodistas que le siguen en el viaje y a quienes, una hora después del despegue, saluda uno a uno durante el vuelo hacia Argel. Una costumbre en todos los viajes apostólicos, ocasión para intercambiar regalos y hoy también para comentar —a instancias de los propios periodistas— las duras declaraciones contra él por parte del presidente estadounidense Donald Trump en la red social Truth.
«No considero mi papel como el de un político, no soy un político, no quiero entrar en un debate con él», observó el Pontífice, en referencia al presidente. «No creo que se deba abusar del mensaje del Evangelio como algunos están haciendo. Sigo alzando la voz contra la guerra, tratando de promover la paz, fomentando el diálogo y el multilateralismo con los Estados para buscar soluciones a los problemas. Demasiada gente está sufriendo hoy, demasiados inocentes han sido asesinados y creo que alguien debe levantarse y decir que hay un camino mejor».
El mensaje que el Obispo de Roma quiere reiterar es, por tanto, «siempre el mismo: la paz. Lo digo para todos los líderes del mundo, no solo para él: intentemos acabar con las guerras y promover la paz y la reconciliación».
A una periodista estadounidense, que le hacía la misma pregunta, el Papa reitera: «No le tengo miedo a la administración de Trump. Seguiré hablando en voz alta del mensaje del Evangelio, por el que trabaja la Iglesia». «No somos políticos —repite León XIV—, no miramos la política exterior con la misma perspectiva. Pero creemos en el mensaje del Evangelio como constructores de paz».
Y precisamente construir la paz es el objetivo fundamental del viaje a África. Un viaje que, explica el propio León XIV ante los micrófonos, «debía ser el primer viaje del pontificado». «Ya el año pasado, en el mes de mayo, dije que el primer viaje me gustaría hacerlo a África. Otros sugirieron inmediatamente Argelia por San Agustín», añade, mostrándose «muy contento de visitar de nuevo la tierra de San Agustín, que ofrece un puente muy importante en el diálogo interreligioso».
La oportunidad de visitar los lugares de la vida del obispo de Hipona, hoy Annaba, es, por tanto, según el Papa León, «una bendición también para mí personalmente, así como para la Iglesia y para el mundo. Porque debemos buscar siempre puentes para construir la paz y la reconciliación». En este sentido, el viaje apostólico «representa realmente una oportunidad muy importante para continuar con la misma voz, con el mismo mensaje, de que queremos promover la paz y la reconciliación, así como el respeto y la consideración hacia todos los pueblos».
Son numerosos los obsequios entregados al Papa durante su recorrido entre periodistas, cámaras y reporteros: libros, dibujos, cartas, un pequeño icono de la Virgen del Buen Consejo, venerada por toda la orden de San Agustín, de la que procede. Entre los regalos más simbólicos, sin duda el de la periodista de la emisora española Radio Cope, Eva Fernández: simbólico porque une el viaje a África con el del próximo mes de junio a España. Se trata de un fragmento de uno de los innumerables «cayucos», nombre que reciben las rudimentarias embarcaciones con las que los migrantes africanos abandonan su país para desembarcar cerca de La Restinga, en la isla de El Hierro. En este punto, el más meridional de España, solo en 2025 llegaron unas 10 600 personas, casi tantas como los habitantes de la isla, que son poco menos de 12 000. La ruta canaria se considera una de las más peligrosas del mundo, con personas en el mar durante al menos una semana.
León XIV visitará, como es sabido, las Canarias, al término de su viaje a España del 6 al 12 de junio. Hoy ha acogido con gratitud, repitiendo varias veces «gracias» en español, este regalo bendecido por el obispo de Tenerife y procedente de Senegal y Gambia. También relacionado con España, otro regalo para León: una reproducción de la aguja de la torre de San Bernabé de la Sagrada Familia, la única construida en vida por Gaudí, quien quería asegurarse de que se terminara antes de su muerte para que sirviera de modelo para las demás torres.
El Papa en Argelia: El futuro pertenece a los hombres y mujeres de paz
En su primer discurso en Argelia, primera etapa de su viaje apostólico a África, ante el Memorial de los Mártires «Maqam Echahid», que rinde homenaje a aquellos que perdieron la vida en la lucha por la independencia de la Francia colonial, el Santo Padre lanzó un fuerte llamado a la paz, al perdón y la fraternidad entre los pueblos.
Con el saludo de la paz en lengua árabe, el Papa León XIV inició el primer discurso de su extenso viaje apostólico a África, dirigido al pueblo de Argelia, precedido por las palabras de bienvenida del cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel. Unas 5 mil personas se reunieron en el Memorial construido por el arquitecto canadiense Bruce Charles Abud, donde, en la cripta bajo las tres hojas, arde una llama eterna.
León XIV llegó allí alrededor de las 10:45, bajo un cielo plomizo y un fuerte viento. Un ministro lo recibió al pie de la escalinata del Monumento, que el Papa recorrió acompañado por dos oficiales superiores de la Guardia argelina. Llevaban en la mano una corona de flores: es el homenaje del Pontífice a este pueblo que ha luchado por la independencia, la dignidad y la soberanía de la nación. Se les dedica un momento de silencio, tras la Guardia de Honor y la interpretación de los himnos. El Papa y el ministro se dirigieron luego hacia el lado izquierdo de la terraza para admirar la vista del puerto de Argel. Luego se trasladaron al lado opuesto, donde una multitud de unas 5.000 personas esperaban el saludo del Pontífice.
Sobre todo, un hermano
Agradeciendo la oportunidad de visitar el país “como Sucesor del apóstol Pedro, después de haberlo hecho ya en dos ocasiones como hijo espiritual de san Agustín”, el Papa, en su discurso, subrayó que sobre todo, «quien viene ante ustedes es un hermano, feliz de poder renovar, en este encuentro, los lazos de afecto que unen nuestros corazones”.
El Santo Padre elogió la “hospitalidad y fraternidad” de un “pueblo joven y fuerte”, experimentada en repetidas ocasiones. Y remarcó como en el corazón argelino “la amistad, la confianza y la solidaridad no son simples palabras, sino valores importantes que dan calidez y fortaleza a la convivencia”.
A continuación, se refirió a la larga historia y ricas tradiciones del país, que se remontan a la época de san Agustín e incluso mucho antes de él. “Una historia dolorosa, marcada incluso por períodos de violencia” – afirmó – que, el pueblo argelino superó con “valentía y honestidad”, gracias a la “nobleza de espíritu que los caracteriza”. Detenerse ante este Monumento, añadió, “es un homenaje a esa historia y al alma de un pueblo que ha luchado por la independencia, la dignidad y la soberanía de esta nación”.
El Pontífice señaló que en este lugar “recordamos que Dios desea la paz para cada país”, una paz que “no es sólo ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y de dignidad”, y que “es posible solamente con el perdón”. La lucha verdadera por la liberación – añadió – será ganada definitivamente sólo cuando la paz se haya conquistado finalmente en los corazones. “Sé cuán difícil sea perdonar. Sin embargo, mientras los conflictos se multiplican continuamente en todo el mundo, no se puede añadir resentimiento al resentimiento, de generación en generación”.
El futuro pertenece a los hombres y a las mujeres de paz. Al final, la justicia triunfará siempre sobre la injusticia, así como la violencia, más allá de toda apariencia, no tendrá nunca la última palabra.
La fe en Dios verdadera riqueza
León XIV se refirió también al patrimonio único de historia, de cultura y de fe que posee cada pueblo, observando que en Argelia “la fe en Dios ocupa un lugar central”.
Un pueblo que ama a Dios posee la riqueza más verdadera, y el pueblo argelino guarda esta joya en su tesoro. Nuestro mundo necesita este tipo de creyentes, hombres y mujeres de fe, sedientos de justicia y de unidad. Por eso, ante una humanidad anhelante de fraternidad y de reconciliación, es un gran don y un bendito compromiso el declararnos con fuerza y ser siempre, juntos, hermanos entre nosotros e hijos de Dios.
La verdadera libertad se elige cada día
«¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?» preguntó el Pontífice remitiéndose a un pasaje del Evangelio de Mateo (Mt 16,26), y reflexionando sobre este, afirmó:
Es una pregunta fundamental para todos a la que los difuntos que aquí se honran dieron respuesta: perdieron la vida, pero en otro sentido, entregándola por amor a su pueblo. Que su ejemplo sostenga al pueblo argelino y a todos nosotros en nuestro camino, porque la verdadera libertad no sólo se hereda, sino que se elige cada día.
Felices los que trabajan por la paz
El Papa León XIV concluyó repitiendo las palabras de Jesús a sus discípulos, a las que llamamos Sermón de la montaña o Bienaventuranzas:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos» (Mt 5,3-10).
Vatican News
13-4-2026



