16.4 C
Merida
lunes, febrero 9, 2026

El pecado mortal

Los ojos del mundo y por supuesto los de los venezolanos, no podían dar crédito a los que estaban viendo. Fue un ataque despiadado, incongruente, un despropósito, una atrocidad, lo ocurrido contra la Iglesia Católica y su feligresía. “Este 1 de mayo, Mons. Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal, denunció: “esta tarde, una horda de Guardias Nacionales Bolivarianos, GNB, atacaron el templo de Nuestra Señora de Fátima en Barrio Sucre de San Cristóbal”. La Misa estaba terminando, dijo, “cuando dos miembros de la GNB ingresaron en moto dentro del templo”.

Mons. Moronta señaló que “el párroco bajó del presbiterio para detenerlos”, pero “en el intento de diálogo llegaron 40 GNB más queriendo ingresar”. “El párroco, Pbro. Jairo Clavijo, lo impidió, detrás de ellos llegó un general de apellido Ochoa quien comenzó a discutir con el párroco, en términos nada respetuosos”. “No contentos con el atropello, los GNB lanzaron bombas lacrimógenas dentro de la capilla”, denunció. El Obispo de San Cristóbal quien indicó que: “se pudo evacuar el recinto sagrado donde había un buen número de fieles y entre ellos bastantes personas de la tercera edad. Una religiosa sufrió un desmayo”. (Vatican News )

Ante una noticia tan terrible, nos preguntamos ¿qué está pasando con los valores cristianos?, los conductores de esas motos, ¿eran venezolanos? ¿puede un ser humano transformarse hasta el punto de irrespetar lo que simboliza nuestra iglesia? ¿Bajo que impulso maléfico una persona es capaz de hacer daño a sus semejantes, sin remordimiento, con saña, alevosía en espacios sagrado como son los templos?

Lo que duele, lo que irrita y produce miedo, es que esos muchachos que cometieron el abuso de poder, por llamarlo de alguna manera, si nacieron en este país, estamos seguros fueron criados bajos los preceptos religiosos que sus familias les inculcaron, porque los venezolanos, en su mayoría pertenecen al catolicismo. Estamos seguros también, que esos militares desaforados que entraron con sus motos de alta cilindrada a la iglesia, causando pánico en las personas reunidas para participar en el culto, fueron llevados por sus madres a hacer su Primera Comunión, y los vistieron con su trajecito y su corbata, como debe ser, e incluso con su vela en la mano para recibir por primera vez la eucaristía. Antes habían sido bautizados para ponerles su nombre, y purificarlos; quizás hasta los confirmaron en la fe. También el Capitán Ochoa que mal trató al párroco, de pequeño, rezó por las noches, el Padre Nuestro, antes de dormir. Entonces nos preguntamos, ¿por qué se desvirtuaron sus conductas, qué terrible influencia los hizo actuar en contra de su formación moral, esa, que seguramente recibieron como hijos de estirpes devotas, que, sin importar su condición social, creen en Dios y en la Iglesia Católica?

Valdría mencionar aquí las palabras de Jesús misericordioso cuando dijo” Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen “(Mateo 5:43-44).

Hay que ser un fiel católico para eximir las afrentas que estamos recibiendo casi constantemente por causa de la represión que el oficialismo emprende contra la ciudadanía. Agresiones despiadadas a manifestaciones totalmente pacíficas, disparos certeros que terminan con vidas inocentes, utilización de los grupos encapuchados, llamados colectivos, para infundir terror en la población. Los actúan con soberbia y excesos, están equivocados “la violencia es el arma de los que no tienen la razón”.

Lo ocurrido en el ataque a la iglesia de Nuestra Señora de Fátima en Barrio Sucre de San Cristóbal”, fue un pecado mortal, pero sabemos que los pastores de la iglesia, fieles a las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, perdonarán el pecado, si existe arrepentimiento sincero por parte de quienes cometieron este abominable hecho. Queremos creer que los agresores, son la triste excepción dentro de las  Fuerzas Armadas Venezolanas, conformada en su gran mayoría por hombres y mujeres que aman y defienden la democracia. 

Los venezolanos somos católicos, apostólicos, nos gusta estar cerca de los templos, imbuirnos de su misticismo y armonía. Nos encanta rezar, participar en las actividades religiosas. Hablar con nuestros santos preferidos para pedirle favores, y agradecer. Nos satisface recibir la bendición por parte del sacerdote al finalizar la Santa Misa, por esas razones más que valederas, no vamos a permitir abusos en contra de nuestra fe y cultura religiosa, y la defenderemos de todo aquel que se atreva a mancillarla.

Fonprula
Hotel Mistafi