Por: Germán Rodríguez Bustamante…
La Oclocracia se entiende como el gobierno de la muchedumbre, es una de las formas de degeneración de la democracia. El término fue acuñado por Polibio, historiador griego, basándose en las formas de gobierno aristotélicas y sus correspondientes formas impuras, sustituyendo la demagogia, como forma degenerada de la democracia, por el nuevo concepto de Oclocracia.
Diferentes pensadores han advertido el peligro para la democracia popular, de quienes pretenden degenerar la democracia, para mantener el poder de forma corrupta, buscando una ilusoria legitimidad en el sector más ignorante de la sociedad. Utilizando medios modernos de propaganda y manipulación, repartiendo migajas y sobras. En el desarrollo de la estrategia de control social, solo se tiene en cuenta unos intereses superficiales y subordinados de la Nación, el objetivo fundamental es el mantenimiento del poder con una acción demagógica. Apelando a promociones discriminatorias, fanatismos y una exagerada promoción del nacionalismo. Política que logran materializar con el control de los medios de comunicación y la educación.
Esta descripción encaja perfectamente en la política de Maduro y su banda, de sostener el poder a todo costo, dejando a su paso un cuadro desolador: un país hundido en una profunda crisis. Construyen una ilusión para imponer un legítimo poder político, soportado por la voluntad popular, por ello en este momento, el evento electoral viciado, amañado y controlado es una necesidad para barnizar ese fingido apoyo popular. Destruyen de forma deliberada la voluntad general de los ciudadanos para decidir sobre su futuro, coartando el poder de legitimación de forma plena. La muchedumbre política deriva en una elite charlatana y corrupta que sostiene el poder a punta de bayonetas, visto el poco apoyo popular producto de una gestión negligente, incapaz y profundamente ignorante.
En 21 años de revolución acabaron toda la economía del país y en los últimos 7 años el descalabro ha sido mayúsculo, los inversionistas desaparecieron quedan únicamente una casta parasita del Estado, que aprovecha las pocas rentas existentes para mantener el saqueo de la Nación. La megalomanía mostrada por Maduro, refleja su condición psicopatológica caracterizada por fantasías delirantes de poder, relevancia, omnipotencia y por una hinchada autoestima. Afirmaciones como la del pajarito que le habla, el viaje al futuro, la Venezuela potencia, los cohetes motorizados y cualquier aseveración aturdida que aparece en sus cadenas, son la mejor demostración de su enfermedad. La defensa maniaca ante la separación y la pérdida de apoyo, hace que este grupo de gestores negligentes con distorsiones patológicas, hagan hasta lo impensable. Las realidades que vivimos los venezolanos son innegables, las condiciones de exterminio producto de ambientes inclementes desde el punto de vista económico y social, no pueden ser ocultadas.
Las Naciones Unidas entre sus propósitos fundamentales tiene el de: realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario. La comunidad internacional confía en la ONU, para la coordinación de las operaciones de socorro frente a los desastres, naturales o provocados por el ser humano, en las zonas donde la capacidad de las autoridades locales no es suficiente para hacer frente a la situación. Nadie puede negar que lo que ocurre en Venezuela en este momento es producto de una actuación negligente, incapaz y posiblemente programada, en todo caso, es originada por la gestión gubernamental.
La ONU cuenta con 4 entidades que se encargan del programa de ayuda humanitaria como son: el programa de las naciones unidas para el desarrollo (PNUD); la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR); el fondo de naciones unidas para la infancia (UNICEF) y el programa mundial de alimentos (PMA). Posiblemente el hecho de no existir un desastre natural o una guerra convencional, tenga en duda a la ONU sobre la gravedad de los fenómenos en desarrollo en Venezuela, y esto justifica su actuación tímida hasta el momento. Sin embargo el reciente informe de la misión de la ONU, sobre derechos humanos expone la crueldad del régimen para silenciar los reclamos de una población desesperada. El informe deja poco a la imaginación sobre ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, torturas, abuso sexual y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes cometidos por el Estado venezolano. En definitiva la utilización de la fuerza llevada al extremo, para violar derechos humanos, son la gota que reboso el vaso de la indiferencia de las Naciones Unidas.
La negligencia, incompetencia, ignorancia y la voracidad financiera son las características de esta banda de delincuentes, que gobierna el país. Tristemente la piratería no queda únicamente en la gestión, son capaces de cometer cualquier tipo de abuso y atropello para sostener el poder, sin inmutarse en lo mínimo. Son los peores e infames en la aplicación de medidas inhumanas, insensibles y despiadadas para someter a toda la población. Esperemos que el informe pueda producir una reacción en el seno de la coalición dominante, para explorar salidas acordadas que terminen con la agonía que padece una población totalmente indefensa. Para transitar a un gobierno en el cual los mejores detente el poder, desplazando a esta banda de resentidos, ignorantes y despiadados personajes.
@germanrodri
@germanoveja



