El precio del dólar en Venezuela. Una lección aún no aprendida

En Venezuela, en las últimas semanas, la fuerte alza del precio del dólar, principal divisa convertible usada en la economía nacional, ha vuelto a ocupar gran parte de la atención de la ciudadanía en general.

En lo que va del mes de octubre del presente año, tanto el precio oficial del dólar, reportado por el Banco Central de Venezuela (BCV), como el precio del denominado dólar paralelo, cuyo valor se reporta en diversos sitios web o redes sociales (Enparalelovzla, Biance y Monitordolarvzla, entre otros), muestran tendencia al alza a un ritmo mucho más acelerado del que se había hecho presente a lo largo de los tres primeros trimestres del año. El precio del dólar oficial, transcurridas las dos primeras semanas del mes de octubre es 6,1% más alto respecto al valor alcanzado al cierre del mes de septiembre. No es muy diferente lo que ocurre con el precio del denominado dólar paralelo, cuyo valor se ha elevado un 6,4% en lo que va de octubre respecto al valor alcanzado al cierre del mes anterior.

Las alarmas se encienden en la ciudadanía cuando se contrasta este rápido aumento con el aumento mucho más lento que se hizo presente en los tres primeros trimestres del año en curso, cuando el precio del dólar oficial creció a una tasa media mensual de 1,0% y el del dólar paralelo lo hizo al 2,0%.

Lo indicado hasta aquí da cuenta de un ajuste del precio oficial del dólar por parte de las autoridades monetarias nacionales. Un ajuste que por razones políticas y económicas se había postergado, y que ahora traerá consigo efectos negativos más severos para la economía.

Hay que destacar que, para finales del mes de mayo de este año, ya la brecha de precio entre el dólar oficial y el paralelo superaba el 10%. Situación que continuó en el mes de junio y que se hizo aún más preocupante en los meses siguientes cuando la brecha alcanzó a ubicarse por encima del 18%.

El constante aumento de la brecha de precio a favor del dólar paralelo ya era un indicador claro de que la demanda de divisas por parte de los agentes económicos privados superaba con creces la oferta pública de las mismas y que se debía ir a una pronta corrección al alza del tipo de cambio oficial. Pues como bien lo señala la teoría económica, cuando un bien se vuelve escaso su precio tiende a aumentar.

Pero con un proceso electoral en puertas, el Ejecutivo Nacional y la Autoridad Monetaria decidieron colocar a disposición de la economía una cantidad cada vez mayor de divisas mediante la intervención del BCV en el mercado cambiario, procurando que se percibiera una estabilidad cambiaria sostenible en el tiempo. Pero nada más alejado de la realidad, pues la brecha de precio entre las dos categorías del dólar seguía creciendo.

A la mencionada escasez evidente de divisas, que en parte ya hacia necesaria una urgente corrección al alza del tipo de cambio oficial, habría que añadir el significativo diferencial de tasa de inflación entre Venezuela y los Estados Unidos de Norteamérica (EUA), su principal socio comercial, lo que se convierte en una segunda razón que hace necesaria la corrección al alza. Para lo que va de año la inflación acumulada en los EUA se ubica en 2,8% según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de ese país, mientras que la inflación acumulada en Venezuela para el mismo período ronda el 30,4% según cifras del Observatorio Venezolano de Finanzas. El hecho de que la inflación en Venezuela sea un poco más de 10 veces la de EUA hace necesario un ajuste del tipo de cambio, de manera tal que se haga menos intenso el proceso de sobrevaluación de la moneda nacional, el Bolívar. De no hacerse la corrección requerida se seguirían haciendo presentes incentivos para importar grandes cantidades de bienes, trayendo consigo mayores presiones sobre el nivel del tipo de cambio.

Así pues, la escasez de divisas para una economía que se encuentra creciendo y la urgente necesidad de revertir en alguna medida el proceso de sobrevaluación de la moneda nacional, son razones, más que justificadas desde la teoría económica, para adelantar de manera perentoria una corrección del tipo de cambio oficial. Si el Ejecutivo Nacional y la Autoridad Monetaria persisten en su afán de prolongar en el tiempo esta corrección, las expectativas devaluacionistas de los agentes económicos se verán reforzadas. Lo que traerá consigo mayores presiones al alza de los precios internos, incluso por encima de las presiones propias de un ajuste pronto del tipo de cambio.

En definitiva, los hacedores de política monetaria y cambiaria, el Ejecutivo Nacional y el Banco Central de Venezuela, están en la obligación de llevar adelante las acciones necesarias y prudentes para permitir que el tipo de cambio alcance el valor requerido para equilibrar el mercado cambiario con los efectos negativos menos desbastadores posibles. Si persisten en no ajustar el tipo de cambio oficial la economía nos volverá a dar una dura lección.

Econ. Albio Márquez

Director del IIES-ULA

20-10-2024