*** La economía merideña –  que no es de las más destacadas del país –  ha logrado una cierta recuperación movida por el salvavidas del crédito, un mecanismo que hace décadas atrás era relativamente común pero que había desaparecido en los últimos años. El regreso del crédito apuntala el despertar económico.

Durante años, la palabra «crédito» fue un fantasma en el vocabulario del venezolano. La hiperinflación eliminó la posibilidad de planificar el futuro, reduciendo nuestra economía a la inmediatez del efectivo. Sin embargo, caminar hoy por las calles de Mérida, y observar las dinámicas de sus comercios,  revela una realidad distinta: el crédito ha vuelto, y no solo para las grandes empresas, sino para el ciudadano de a pie.

Para entender la razón del regreso del crédito, conversamos con Gerardo Ramírez, presidente de  LatinBien, empresa merideña dedicada a la venta de productos financiados a crédito. En su opinión, la respuesta del regreso está en la seguridad jurídica del valor. Según explica, el punto de quiebre ocurrió hacia el año 2021, cuando la jurisprudencia venezolana permitió formalizar el anclaje de deudas en dólares.

Al permitir que las deudas se expresen en moneda fuerte, el riesgo se hizo calculable. Esto ha permitido que empresas nacionales y locales, como la que Ramírez representa,  asuman el reto de ofrecer  financiamiento directo en un mercado donde la banca tradicional avanza lentamente.

En el caso de Mérida, Ramírez ofrece una visión sobre las prioridades de compra a crédito del ciudadano. Aunque el mercado es amplio, existe una tendencia marcada hacia la tecnología. Por ejemplo, en el caso de LatinBien, los productos más demandados bajo financiamiento son laptops y teléfonos celulares. Lejos de ser considerados lujos, estos dispositivos se han convertido en las herramientas de trabajo de muchos merideños que viven de trabajos digitales.

Los merideños: ¿morosos o responsables?

A pesar de la volatilidad económica, el índice de morosidad del merideño, al menos en el caso particular de LatinBien, es sorprendentemente bajo. «El merideño es, definitivamente, un buen pagador», afirma Ramírez.

Su experiencia en el sector privado coincide con los datos de la banca nacional, cuyas cifras indican que el 2025 cerró con apenas un 0,31% de mora, en casos como el Banco de Venezuela. Para el presidente de LatinBien, la clave ha estado en la selección de prospectos y la identificación del riesgo, logrando tasas de incidencia por debajo del 1%. Esto demuestra que el merideño valora el crédito como un activo escaso: perderlo por falta de pago significa cerrarse la puerta a futuras mejoras en su calidad de vida.

Beneficio para  jóvenes y emprendedores

Actualmente el crédito no es sólo corporativo; son los jóvenes quienes más se benefician del mismo. Jhosabanela Contreras, estudiante de Medicina de la ULA, es el rostro de esta tendencia. Junto a su novio, logró adquirir en cuotas una lavadora y una nevera para su nuevo hogar, bienes que de otro modo habrían requerido meses de ahorro.

Para Jhosabanela, el crédito es «indispensable para lograr independizarse actualmente en Venezuela”. En cuanto a la organización financiera mensual que debe tener para cumplir con sus cuotas a tiempo, Contreras explica que junto a su novio, fija metas diarias en su negocio para poder cubrir los gastos del mismo, de su hogar y dejar un fondo de ahorro que está destinado a la cuota mensual de los productos que compra a crédito.

Esta visión coincide con la de Jenny Párraga, joven de treinta años, quien ha utilizado el crédito para adquirir desde aires acondicionados hasta insumos para su negocio de papelería. En su opinión, el crédito es una excelente herramienta pero debe utilizarse con cautela.  Para Jenny, la asequibilidad de las cuotas a pagar es relativa y depende directamente del flujo de caja semanal. «Considero mis ganancias siendo consciente de comprar cosas que pueda pagar; si siento que no puedo hacerlo en el tiempo y las cuotas que me dan, simplemente no las compro», explicó.

Un camino largo por recorrer

A pesar de que la banca nacional financió más 3 mil 100 millones de dólares durante el año 2025, representando un incremento significativo respecto a años previos, Ramírez estima que apenas manejamos el 10% del volumen de crédito que existía hace quince años.

Sin embargo, las proyecciones para este 2026, con un crecimiento del PIB estimado en 10%, indican que el financiamiento seguirá expandiéndose. El crédito ha vuelto al país para recordarnos que la economía se mueve gracias a la confianza mutua. Para una pareja joven que estrena su primera nevera o una emprendedora que amplía su inventario, el crédito no es solo un número: es la posibilidad real de construir un sueño, una cuota a la vez.

Por: Daniela Rangel (Pasante FACTO) -03-2026