El Teorema de Marshall-Lerner: Un mito que no se cumple en la realidad económica

El Teorema de Marshall-Lerner, uno de los pilares de la teoría económica internacional, postula que una devaluación de la moneda aumentará las exportaciones, al hacerlas más baratas, y reducirá las importaciones, al encarecer los productos extranjeros, lo que en teoría debe mejorar la balanza comercial. Sin embargo, este enfoque no refleja la realidad de las economías modernas, especialmente aquellas que no son autárquicas y dependen en gran medida de importaciones. En estos casos, una devaluación de la moneda puede tener efectos opuestos, al elevar los costos de los insumos importados, lo que incrementa los costos de producción y contrarresta los beneficios de una moneda más débil.

Académicos de la talla de Paul Krugman y Maurice Obstfeld en el año 2003 ya señalaban que las economías globalizadas no responden de manera directa a las variaciones en los tipos de cambio. Esta afirmación es particularmente relevante cuando se analiza la interdependencia global que caracteriza la mayoría de las economías modernas.

El teorema asume que las exportaciones y las importaciones responden de manera lineal y proporcional a los cambios en los precios generados por una devaluación, pero esta premisa es extremadamente simplista. Muchos productos tienen una elasticidad-precio baja, especialmente aquellos que son menos sensibles a los cambios en el precio o aquellos que pertenecen a mercados altamente competitivos. Un hecho que ya advertía Charles Bickerdike en1920.

Además, la respuesta de las importaciones no es inmediata. Para muchas economías, especialmente aquellas que dependen de insumos importados, una devaluación encarece los costos de producción, lo que puede aumentar los precios internos y reducir la competitividad. Este fenómeno es particularmente relevante en las economías no autárquicas, que dependen de insumos importados, desde materias primas hasta bienes intermedios.

En un sistema económico globalizado, la devaluación no solo afecta el precio de las exportaciones, sino que también puede desencadenar una “inflación importada”, debido al encarecimiento de los insumos importados. Este fenómeno es particularmente dañino para las economías que dependen en gran medida de productos extranjeros para su producción, lo que genera un aumento en los costos de los bienes y servicios en el mercado interno. Así lo deja ver Dani Rodrik en 2008 cuando subraya que la mejora que la devaluación puede traer en la competitividad de las exportaciones, pueden verse disminuidos por los efectos de la inflación importada. La inflación importada reduce el poder adquisitivo de los consumidores locales y puede frenar el consumo interno, lo que a su vez perjudica la demanda agregada.

El análisis de la globalización refuerza las críticas al Teorema Marshall-Lerner. El mundo actual está interconectado por redes de producción globales, y el concepto de autarquía es prácticamente inalcanzable. Esto significa que la devaluación de una moneda no puede garantizar de manera simple un aumento en las exportaciones, ya que muchas veces el aumento de los costos de los insumos importados puede disminuir la competitividad global de un país.

Finalmente, las políticas de devaluación recurrentes no son una solución sostenible a largo plazo. Las economías que recurren repetidamente a la devaluación como herramienta para mejorar la balanza comercial tienden a caer en un ciclo de inflación y devaluación continua, lo que genera inestabilidad económica y frena el crecimiento a largo plazo. Una afirmación que ya en 1997 sostenían Steven Kamin y Marc Klau luego de estudiar los efectos contractivos de la devaluación en el caso de las economías del G7. Así pues, el Teorema de Marshall-Lerner, con su enfoque demasiado optimista y simplista, ignora estas dinámicas y fomenta políticas de devaluación que pueden resultar perjudiciales para la estabilidad económica.

El Teorema de Marshall-Lerner ha sido un componente importante de la teoría económica, pero su aplicabilidad en la realidad actual es cuestionable. En un mundo globalizado, donde las economías dependen de insumos importados y donde las cadenas de suministro son complejas, las devaluaciones no tienen los efectos esperados sobre la balanza comercial. La relación entre devaluación, exportaciones e importaciones es mucho más compleja de lo que sugiere el teorema. La inflación importada, el aumento de los costos de producción y las interdependencias globales limitan los beneficios de una moneda más débil. Argumentos que en definitiva apuntan a sostener las palabras de Paul Krugman y Maurice Obstfeld, quienes en 2003, afirmaron que la economía globalizada exige respuestas más sofisticadas que las que ofrece el Teorema de Marshall-Lerner.

Dr. Armando José Urdaneta Montiel

Profesor invitado SEPEC-IIES-FACES

16-02-2025