El título de este texto procede del publicado en comunicacióncontinua.com, el tiempo tiene un valor intrínseco y crucial para la inteligencia humana, el 03 de julio de 2025.
Por ende, ¿el tiempo dado (T_d) crece y se desarrolla, por eso hablamos de tiempo gestionado (T_g)?
El tiempo dado ni crece ni se desarrolla, porque de hecho no hay un serial de colecciones pseudotemporales.
El tiempo es tan importante como irrepetible en la esencia que le fue concedida.
Cierto, hay un crecimiento numérico, por el cual disponemos del tiempo con una mayor facilidad para realizar y organizar una vivencia del mismo más centralizada y eficaz.
Este crecimiento numérico referido al tiempo es estratégico porque lo ratifica en tanto en cuanto que insustituible.
Si del tiempo existe una experiencia, es únicamente el hombre el cualificado en tal sensibilidad para aprehenderla.
En efecto, hablamos, —ahora no nos encargaremos de ello—, de sensibilidad histórica. Hay testimonios del pasado de una generación anterior que, cotejados con alguna posterior, las mejoras en dicha sensibilidad, (contextos históricos, proyectos de historia local), reconocidas en la transición de una hacia la otra, no sólo crecen cuantitativamente; además perfeccionan su formulación (estadísticas, definiciones filosóficas y sociológicas) al alcance del sentir humano con la técnica y el lenguaje, al que llamamos único en sentido temporero (nueva normalidad, modo avión, ni una menos), para las diversas civilizaciones.
Este lenguaje único en sentido temporal es posible, puesto que su estudioso con él no le agrega al tiempo en sí un suplemento; sin embargo, tal en sí del tiempo exige cada vez más a la inteligencia humana confeccionar con la ayuda de la tecnología, no trayectorias estadísticas absolutamente inventadas, sino, aun siendo relativas, sí de resonancia universal.
Desde esta perspectiva, el tiempo se convierte inevitablemente en un punto de referencia ineludible, siempre que sea la inteligencia humana la que, en adelante, impulse cualquier proyecto verdaderamente influyente dentro de una lectura temporal compartida, una en la que, pese a nuestras diferencias sustanciales de pensamiento, todos los seres humanos coincidimos necesariamente.
A partir de la indicación, el tiempo se convierte inevitablemente en un punto de referencia ineludible, podemos graficar un proceso de formación y consolidación, (por ej. formación educativa e institucional, formación del estado y consolidación social), en el cual aún la inteligencia humana tiene la capacidad intelectiva de intuir los efectos de los momentos de renacimiento y reestructuración.
¿Por qué?
Porque, por ejemplo, si pensamos en el auge de la comunicación a lo largo de la línea del tiempo, podemos entenderlo como un proceso que pone en circulación una instauración, una restauración y una traslación de cierto tipo de conocimiento.
Aunque este saber puede parecer externo al tiempo, en realidad es la historia intelectual de la inteligencia humana desplegándose dentro del mismo campo que el tiempo inaugura y potencia a medida que avanza.
Él es el dueño de los tiempos y de los momentos —escribe el profeta Daniel— destrona a los reyes igual como los entroniza, da la sabiduría a los sabios, la inteligencia a los que toman decisiones (2, 21).
10-07-25
Pbro. Dr. Horacio R. Carrero C.
horaraf1976@gmail.com




