Hoy, 7 de octubre del 2026, la Universidad de Los Andes (ULA) se reencuentra con el derecho a elegir. Tras más de 18 largos años de sombra, silencio y parálisis electoral, las puertas de las aulas, facultades y cada rincón de nuestra comunidad universitaria se abren de par en par para celebrar un acto que va mucho más allá de una jornada de sufragio. Hoy no solo los ulandinos votan, sino que defienden la democracia universitaria, legitimando el cogobierno y rescatando la institucionalidad que los define.

La prolongada ausencia de renovación en los liderazgos representativos debilitó las estructuras del Alma Mater, pero jamás logró extinguir su espíritu crítico. Cada sitio universitario, desde el núcleo más lejano hasta la facultad más céntrica, clama hoy por voces frescas, por liderazgos comprometidos y por representantes respaldados por el peso indiscutible del mandato popular. Renovar los espacios de cogobierno es la única vía para sanar el tejido institucional y devolverle a la universidad la pluralidad y la fuerza que la burocracia y el tiempo pretendieron arrebatarle.

Con esta jornada, los ulandinos tienen la responsabilidad histórica de dar el ejemplo a las nuevas generaciones. Miles de estudiantes que hoy caminan por las aulas jamás han visto a su universidad votar; jamás han experimentado lo que significa elegir democráticamente a sus representantes. Mostrarles que la institucionalidad se rescata participando, debatiendo y exigiendo, es la lección más valiosa de ciudadanía que se puede impartir. 

Pero la vibración de este 7 de octubre no debe quedarse confinada dentro de los campus. Que la asistencia masiva a las urnas universitarias retumbe con fuerza y se replique en cada rincón del país. La universidad venezolana siempre ha sido la reserva moral y democrática de la nación. Al acudir a votar hoy, se envía un mensaje claro a toda la sociedad, la apatía se vence con presencia, el desánimo se combate con organización y el destino de una institución, o de un país, solo pertenece a quienes se atreven a decidirlo.

El voto es, y seguirá siendo, el instrumento más poderoso e inquebrantable que poseemos como comunidad universitaria y como ciudadanos. Votar es reclamar nuestro espacio y es ejercer la libertad de pensamiento en su máxima expresión.

La Universidad de Los Andes demuestra, una vez más, que la democracia no solo se estudia en sus aulas, sino que se vive y se defiende en sus calles.

¡Todos a votar por el presente y el futuro de la ULA!

Redacción C.C.

07-10-2026