Eléctricamente viral

Por: Ramsés Uribe…

Derecho a la luz eléctrica. Nuestro todavía maravilloso país, hoy venido a menos como lo significa la denominación acertada de Emergencia Humanitaria Compleja, no es gratuito. Las graves deficiencias en el suministro de gas, gasolina, internet, electricidad, etc., han sido constantes en toda Venezuela. Los derechos a los servicios públicos eficientes no son cualquier cosa. Es parte de la calidad de vida que todos merecemos. El Observatorio de Derechos Humanos de la ULA (2020), denuncia que, “Se observa un grave retroceso en la calidad de los servicios públicos en la región andina, lo que afecta necesariamente el disfrute de todos los demás derechos humanos, que cada vez son más cercenados”. Entre ellos destaca el deterioro eléctrico.

Clamor popular. Todos los días hay sendas e inquietantes denuncias sobre las fallas continuadas del vital servicio radiante artificial. Las protestas por la falta de servicios públicos, incluido el de electricidad, es parte de la cotidianidad forzada de  los ciudadanos. Jorge Villet, Leo león, Francisco Ita, entre otros periodistas, informan siempre sobre estos repudiables y antipopulares hechos.  El 9 de octubre del 2020 se recordaron los 462 años de la fundación de Mérida con muchos hermosos homenajes, sobretodo virtuales, a una de las ciudades más emblemáticas del país por su turismo, universidad y vida cultural. Se han ofrecido valiosos regalos a la pequeña urbe local como labores de limpieza y ornato urbanístico. El peor regalo por tal aniversario fue un apagón eléctrico fulminante. No es que fuera un evento asilado y atípico, fue un empeoramiento de las fallas eléctricas. Qué mejor obsequio sería darle un poco de luz a la ciudad. Iluminar de nuevo a Mérida, sería maravilloso. Una posible etimología de la palabra “Mérida”, significa merecer. Regresar la luminosidad eléctrica a todo el país sería un regalo muy especial, un merecido premio a todo el pueblo nacional para compensar tanta calamidad.

Causas fallidas. El origen del serio problema eléctrico que agobia a todo rincón del país no es un asunto de hace pocos días, sino de vieja data. Tiene su larga historia apagada. También hay una historia en positivo. Según el ucevista y profesor de economía, Víctor Poleo, Venezuela conoció primero el alumbrado público eléctrico en Valencia en 1873, la industria eléctrica nacional se fundó hace 130 años; en el siglo XX comienzan sendos desarrollos hidroeléctricos, pero para estos tiempos “los apagones revelan lo más oscuro de la clase gobernante”. El ex-funcionario señaló a Ramiro Valdés y a Alí Rodríguez como los autores de un “electricidio” hecho en socialismo. 

Ya en el 2014 se producen apagones en Caracas, informa el periodista Jolguer Rodríguez Acosta. En 2009 se crea un movimiento liderado por Aixa López sobre los afectados por apagones. Es una pena que hay oídos sordos para tales reclamos.

En el pasado, cuando resplandecía la auténtica democracia, desde luego con sus imperfecciones pero no al desastroso grado actual, pudo  haberse producido alguno que otro apagón un instante, uno que otro ratico no más, solucionado con la celeridad requerida. En estos años oscuros, una de las causas del desastre eléctrico lo publicó en el diario El Nacional, el periodista Arturo Guillén, quien señaló que en todo el territorio nacional en septiembre del 2017, habían detenido a más de 40 sujetos por el robo de cables eléctricos y transformadores. Esto trae como consecuencia la disminución del servicio de electricidad, deficiencia en el alumbrado público y pérdidas millonarias. Esto revela la gravedad del asunto; además de la falta de solución gubernamental definitiva al tema eléctrico, algunos indeseables son parte del problema aunado a la falta de seguridad de las autoridades competentes.

En el año 2002, la revista SIC del Centro Gumilla, publicó al artículo titulado, “Los expertos y la crisis del sector eléctrico”.  Allí se afirmó que se necesitaban unos cinco mil  millones de dólares en los próximos cinco años, también el sector estuvo agobiado por las restricciones en su capacidad de atender la demanda de electricidad y esto se complicó por la falta de inversiones.  Esto demuestra con claridad meridiana la responsabilidad total del gobierno nacional en causar este problemón tan odioso y terrible que aqueja a todo el país del poeta laureado barquisimetano, Rafael Cadenas.

Advertencia de la ULA. Desde hace muchos años la ilustre universidad andina viene alertando e informando acerca de esta problemática. El destacado Coordinador de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la ULA, profesor e ingeniero, Pedro mora, ha investigado con gran profundidad todos los pormenores del rollo eléctrico. Señaló causas y soluciones en reiteradas ocasiones ante los medios de comunicación, obviamente sin ser escuchado, ni mucho menos invitado por las autoridades competentes para su sabia asesoría técnica. El especialista universitario señala en síntesis las causas de la hecatombe eléctrica: falta de mantenimiento, carencia de insumos para los técnicos del área energética, ausencia de inversiones, entre otras. También el Colegio de Ingenieros de Venezuela,  importante gremio profesional, ha contribuido a ofrecer soluciones e informar sobre el tema eléctrico nacional. El asunto estriba en que el gobierno no escucha ni pide asesoría técnica a los expertos de los gremios profesionales, las universidades, los intelectuales y al pueblo que padece, clama y exige una pronta solución al descalabro eléctrico.  

Soluciones paraeléctricas. Ya hace rato los distintos entes y expertos del área han dado soluciones con un criterio de seriedad y profesionalismo. Thomas Stocker, físico medioambiental y doctor en ciencias naturales, considera que “las energías y las políticas  limpias son una necesidad; las ciudades deben invertir en tecnologías que sean sostenibles ahora y en el futuro”. Juan Carlos Sánchez, coganador del Premio Nobel de la Paz en 2007, dijo en el 2015, que “si Venezuela recurriera a fuentes de energía renovables como la energía eólica, hidrológica, geotérmica, y a la biomasa de residuos agrícolas podrían producirse 107.526 mega vatios, más de 5 veces el consumo actual”.

Sin duda los versados en materia de energía hace tiempo han dado oportunamente las soluciones ante el problema de los apagones. Lo que se necesita es que se aboquen a implementarlas los responsables del gobierno nacional. La ciudadanía tiene el derecho de exigirles el fiel cumplimiento de sus requerimientos para poder despegar hacia un verdadero desarrollo y recuperación de la enfermedad energética del país.  

Profesor de la ULA.

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